El Plan Solar Mediterráneo, una respuesta común a los retos climático y energético

La demanda energética de los países del Sur registra un índice de crecimiento anual del 5%, mientras que en el Norte es sólo del 2,1%.

Philippe Lorec

Durante las próximas décadas, la región mediterránea y la Unión Europea (UE) deberán hacer frente a un importante reto común en materia de energía y clima: combatir el calentamiento climático y a la vez satisfacer una demanda energética creciente y reducir la dependencia energética. Para los países de la orilla sur del Mediterráneo, responder al aumento simultáneo de la demanda energética y del precio de las energías fósiles es un desafío adicional. Aunque actualmente la demanda procede en un 70% de los países de la orilla norte, el rápido crecimiento demográfico de los países de la orilla sur, junto con su urbanización progresiva, contribuye a un aumento acelerado y constante de su demanda de servicios e infraestructuras energéticos. Así, la demanda energética del Sur registra un índice de crecimiento anual del 5%, mientras que este índice es del 2,1% en el Norte. La parte correspondiente a los países del Sur en la demanda energética de la región pasó de un 13% en 1970 a un 28% en 2005. Según las previsiones del Observatorio Mediterráneo de la Energía (OME), debería alcanzar un 37% en 2020 y un 42% en 2030.

La acción de la UE siempre ha constituido un impulso en lo que se refiere a la protección internacional del clima. En el Paquete Energía-Clima, adoptado en diciembre de 2008, la UE se proponía alcanzar unos objetivos ambiciosos en cuanto a energías renovables: una reducción del 20% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y un 20% de energías renovables en el consumo total de energía de la UE, de aquí a 2020. Para hacer frente a estos retos, los países de la UE y los del Proceso de Barcelona deben intensificar sus esfuerzos para desarrollar políticas adecuadas de eficacia energética, de energías renovables y de reducción de los GEI, especialmente dirigidas a los debates internacionales posteriores a Kioto que se celebrarán a finales de 2009 en Copenhague.

En julio de 2008 se franqueó otra etapa significativa con el establecimiento de una cooperación energética euromediterránea: en la Cumbre de París del 13 de julio de 2008, los jefes de Estado y de gobierno de los países ribereños crearon la Unión por el Mediterráneo (UpM), una nueva forma de cooperación cuyos objetivos son la promoción del desarrollo, la lucha contra el cambio climático y el refuerzo de los vínculos entre los países participantes. La UpM, que prosigue la experiencia del Proceso de Barcelona e integra su política, concede una importancia especial a la realización de proyectos concretos. Francia y Egipto ejercen actualmente su presidencia conjunta. En este contexto se inscribe el Plan Solar Mediterráneo (PSM), iniciativa de la UpM en favor del desarrollo de energías renovables en la región euromediterránea.

El PSM permite aportar una respuesta al doble reto de la energía y del desarrollo que plantean el cambio climático y la progresiva escasez de recursos fósiles: al fijarse como objetivo generar una capacidad de producción de 20 gigavatios (GW) de energía verde de aquí a 2020, el Plan se inscribe no sólo en una política de diversificación de fuentes de suministro de energía, sino que permite también reforzar los vínculos entre los países de la región, ya sea por medio de la transferencia de tecnología o por la creación de una red euromediterránea de producción y comercialización de la energía así producida. La presidencia conjunta ha decidido preparar un plan de acción cuyo objetivo es aplicar rápidamente el PSM. Los esfuerzos de los países participantes se centrarán prioritariamente en cuatro ámbitos: producción de electricidad a partir de fuentes renovables; eficacia energética y ahorro de energía; transporte de la energía y transferencia de tecnología y conocimientos técnicos en los tres ámbitos mencionados.

Un programa ambicioso

El proceso de puesta en marcha del Plan comprende varias fases.

– La fase de preparación (2008-09): marcada por la Cumbre de París del 22 de noviembre de 2008 que reunió a responsables políticos, empresarios, inversores, instituciones financieras y agencias especializadas de todos los países interesados, ha permitido debatir la aplicación del PSM, encontrar soluciones de financiación, poner en contacto a los actores públicos y privados y presentar una lista de proyectos piloto en materia de energías renovables.

– La fase piloto (2009-11): durante la cual se aplicará un Plan de Acción Inmediata (IAP) para cada uno de los cuatro ámbitos de actuación del PSM, con el fin de permitir la rápida realización de los proyectos.

– La fase de despliegue (2011-20): contempla el despliegue a largo plazo del PSM, con miras a alcanzar el objetivo de 20 GW en 2020. A partir de 2009, se lanzará un estudio sobre el desarrollo de un Plan Maestro para el periodo 2011-20. Tendrá que establecer las etapas concretas para cada uno de los cuatro ámbitos e interesarse por la exportación de energía hacia Europa, así como por su utilización local (desalinización del agua, por ejemplo). Debería inscribirse en un esfuerzo de coordinación de los distintos protagonistas: administraciones de los Estados miembro de la UpM, Comisión Europea, industria, operadores de las redes, inversores en potencia y organismos de financiación (multilaterales y bilaterales, públicos y privados).

Finalmente, en cuanto a la forma de dirigirlo, se prevé establecer una organización temporal y transitoria responsable de la aplicación de los cuatro planes de actuación. Ésta permitirá seguir las recomendaciones generales establecidas a nivel ministerial o por la Secretaría con sede en Barcelona, y servirá de punto de contacto para todos los participantes y socios de PSM (inversores, empresas, bancos, instituciones financieras, centros de investigación, reguladores, ONG y cualquier otra iniciativa en marcha).

Resultados ya concretos

El programa de actuación del PSM se ha concebido para obtener resultados tangibles lo más rápidamente posible. Los diferentes países participantes comparten una visión global y común de la tarea que hay que llevar a cabo. El objetivo del PSM no es sólo la obtención de una capacidad de producción de 20 GW de electricidad baja en carbono para 2020, sino también la creación de las condiciones necesarias para la existencia y la viabilidad de una red regional de energías renovables. Desde este punto de vista, el estudio de la producción de energía, y también de su transporte, de la transferencia de la tecnología utilizada y de una política de ahorro energético son elementos clave del proceso. Los cuatro planes de acción de la fase piloto reflejan este enfoque:

– El Plan de Acción para la Producción de Energía Renovable (IAP – PE) ha permitido agrupar cerca de 150 proyectos de producción de energía verde propuestos por actores de las orillas norte y sur. Después de una primera selección, se aceptarán alrededor de 50 proyectos y parte de ellos se aplicarán durante la fase piloto. Esta primera etapa, además de un número limitado de proyectos que se pondrán en marcha en 2009 y 2010, permitirá definir y examinar el marco reglamentario, identificar las dificultades y crear las condiciones necesarias para la exportación de energía verde hacia la UE. Esta fase permitirá también poner a punto los mecanismos de financiación adecuados.

– El Plan de Acción para la Eficacia Energética (IAP – EE) se articulará en torno a 20 proyectos. La actuación del PSM en este ámbito incluirá la creación de un marco reglamentario, el establecimiento de medidas de incentivación y de programas de formación y de intercambio de experiencia. El enfoque que se contempla es el desarrollo de programas sectoriales, en particular en el sector del transporte y de la construcción, y la implantación de proyectos regionales. La acción a corto plazo podrá centrarse en: integración de tecnología y de equipamiento térmico solar en los edificios, sistemas de enfriamiento pasivo, difusión de bombillas de bajo consumo, formación a escala regional y campañas de información y de sensibilización respecto a la importancia del ahorro de energía.

– El Plan de Acción para el Transporte de Energía (IAP-TE) permitirá reforzar la red de interconexiones existentes, prestando una atención especial a las interconexiones Norte-Sur con el fin de facilitar el comercio regional de la energía verde. Una primera evaluación de la situación ha permitido determinar las interconexiones que existen o que deben establecerse en un futuro inmediato (Marruecos – España, Túnez – Italia, Turquía – Grecia y Turquía – Bulgaria). Se están realizando consultas con todos los protagonistas clave para elaborar un plan de acción que facilite el progreso de los proyectos en curso y permita movilizar recursos adicionales.

– Actualmente, las iniciativas de transferencia de tecnología están siendo catalogadas en el Plan de Acción para la Transferencia de Tecnología (IAP-TT), a fin de identificar más concretamente las necesidades y las respuestas que podrá aportar el PSM. En 2009 y 2010, deberían iniciarse los primeros programas que implican a investigadores de las dos orillas de Mediterráneo. A propuesta de los distintos polos de competitividad –francés, alemán y egipcio– se implantará una red mediterránea de transferencia de tecnología que permita crear o reforzar centros de formación que entregarán títulos homologados y reconocidos por todos los países de la región. La etapa siguiente posibilitará la organización de una plataforma conjunta de investigación y desarrollo, vinculada a la red de transferencia de tecnología y con sede en varios países de la orilla sur.

La instauración de un sistema de financiación es indispensable para la puesta en práctica del PSM. La definición de los mecanismos de financiación adecuados se está debatiendo actualmente con varios organismos internacionales como el Banco Mundial, el Banco Europeo de Inversión y varios bancos de desarrollo bilaterales. De los debates con el BM, se deduce que el Fondo para una Tecnología Limpia puede financiar proyectos de energías renovables por valor de 750 millones de dólares en los países mediterráneos. A esto se añadirán varios fondos privados que han expresado su interés por proyectos del periodo 2009 y 2010.

Para algunos casos, también está previsto el recurso al artículo 9 de la directiva europea de Energías Renovables (aprobada por el Parlamento Europeo el 17 de diciembre de 2008 y que deberá entrar en vigor en 2009). Esta disposición prevé para los países de la UE la posibilidad de tener en cuenta en su consumo de energía baja en carbono la energía producida en un tercer país en el marco de un proyecto conjunto. Para los proyectos que respondan a las exigencias de la directiva, ésta crea la posibilidad de beneficiarse de unas tarifas específicas con el fin de contribuir a la financiación del proyecto y exportar una parte de la energía producida hacia los países de la UE.

Primer balance alentador

Estos primeros meses han permitido comprobar la existencia de un verdadero interés por el PSM en el plano político e industrial, ya sea por parte de los países implicados o por distintas instituciones de financiación. El entusiasmo por las energías renovables es real y la voluntad de desarrollar y apoyar estas energías se está concretando. Aunque el PSM sólo es una respuesta parcial al problema de la demanda energética (una producción de 20 GW para una demanda total adicional de alrededor de 230 GW en 2020), constituye una etapa importante en la vía de la diversificación energética. Es importante llevar a cabo este proyecto, ya que su realización permitirá demostrar la realidad del compromiso político en favor de las energías renovables.

El periodo de 11 años (2009-20) definido para el PSM es a la vez ambicioso y realista: si bien exige una verdadera movilización y rapidez de aplicación por parte del sector para alcanzar el objetivo de 20 GW en 2020, requerirá establecer un modelo económico estable en la región euromediterránea e idear un sistema de gobierno específico e innovador con el fin de desarrollar 2 GW de nuevos proyectos al año, lo cual, hasta ahora, no se ha hecho nunca.