Co-edition with Estudios de Política Exterior
Diálogos

Deportes tradicionales, una herramienta para construir estrategias

Victoria Penziner Hightower
Profesora de Historia de Oriente Medio, Universidad de North Georgia.
Festival de Camellos de Catar. Doha, febrero de 2022. serdar bitmez/anadolu agency vía getty images

 A finales de los años noventa y principios del siglo XXI, los gobiernos del golfo Pérsico reforzaron sus estrategias nacionales de gobernanza y desarrollo con documentos estratégicos, conocidos como “Visión”. Los elaborados en la década de 2010 hacían hincapié en el recurso al desarrollo para potenciar la unidad na­cional frente a lo que la mayoría consideraba amenazas demográficas por la elevada proporción de no ciudada­nos frente a ciudadanos, así como una pérdida general de identidad frente a la globalización. El pasado, su re­cuerdo y conmemoración cobraron importancia en los programas de desarrollo económico gubernamentales, por medio del turismo monumental; también modifica­ron sus programas de cohesión social, al proporcionar a colectivos enfrentados un fin común. Los deportes tradicionales brindaron un espacio que permitía a los países hacer realidad la vertiente patrimonial de esas visiones, al tiempo que se establecían como destinos y cimentaban su reputación mundial. Sin embargo, es im­portante tener presente, como nos ha recordado Natalie Koch, que estos deportes no suelen responder a enfo­ques descendentes de la construcción del patrimonio, sino que a menudo revelan una influencia ascendente. A esto añadiría que el deporte tradicional es un ámbito en el que las visiones suelen construirse mutuamente, apoyadas desde ambos extremos.

Las “Visiones” definen el éxito y la supervivencia me­diante el bienestar social, el desarrollo económico y las inquietudes internacionales. “Oman 2020” fue uno de los primeros de estos documentos de la región del Golfo en hacerse público (1995). El tono y el tenor difieren de documentos posteriores de la misma región, debido a su claro enfoque en el desarrollo económico como principal artífice de un nivel de vida estable, favorable y mejorado para toda la ciudadanía, como ha sugerido Ul Hassan Khan en “Dynamics of Oman Visions 2020 & 2040” (SD Analysis, 2019). Hacia finales de la década de 2010, se publicaron regularmente documentos programáticos que incorporaban un nuevo elemento: el patrimonio. “Qatar National Vision 2030” (QNV 2030) y “Bahrain Economic Vision 2030” se anunciaron en 2008. “UAE’s Vision 2021” y “Kuwait’s Vision 2035” vieron la luz en 2010. En 2016, Arabia Saudí anunció “Vision 2030”, mientras Kuwait relanzaba “Vision 2035” en 2017. “Vi­sion 2040” de Omán se publicó en 2019, y “Centenary Vision” de EAU en 2021. En conjunto, estos documentos representan la introducción de preceptos empresariales y humanos en el campo de la gobernanza. Sin embargo, sus intereses van mucho más allá de la burocracia en pos de la reinvención de la sociedad y las relaciones sociales en conjunto. Están muy contextualizados y revelan las preocupaciones y metas de sus países concretos.

Gran parte de estos documentos reflejan inquietu­des demográficas comunes a muchos de los países del golfo Arábigo que se adentraban en la mediana edad po­lítica. Kuwait recobró su independencia en 1961, segui­da de Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos (EAU) en 1971. El golpe del sultán Qabus contra su padre en 1970 situó a Omán en una nueva senda política y eco­nómica. Salvo Arabia Saudí, estos países alcanzaban la mayoría de edad y pasaban de la fase de creación políti­ca a la de mantenimiento político.

Por si fuera poco, el contexto inmediato de principios del siglo XXI incluía la guerra de Irak y la crisis econó­mica de 2008. Además, hubo movimientos de protesta por toda la región –sobre todo alrededor de 2011–, que revelaban la voz creciente del populismo, a medida que las poblaciones se volvían más exigentes y, en algunos casos, más críticas, precisamente cuando se encogían los presupuestos. Asimismo, los medios de comunicación se hacían eco de los temores en materia demográfica. A modo de ejemplo, EAU, que lidia con uno de los más cla­ros desequilibrios poblacionales, se enfrentaba a varios debates públicos, que se concentraban en la prensa en árabe y en inglés, sobre el papel de la identidad emiratí y la presencia de no ciudadanos. En este contexto y con este trasfondo, se concibieron muchos de los documen­tos de estrategias. Los cataríes, emiratíes y saudíes eran los que iban más lejos al hacer valer nuevas identidades nacionales relacionadas con el desarrollo económico basado en el patrimonio. Mediante ejemplos concretos sobre la navegación en dhow, las carreras de camellos y la cetrería, este artículo demuestra la relación entre depor­te, patrimonio y visión nacional.

Patrimonio marino

Los deportes acuáticos actuales demuestran el uso que se hace del deporte para potenciar los conceptos nacio­nales que ponen de relieve la unidad colectiva y la in­clusividad. Muchos pueblos costeros se servían del mar para su sustento, dedicándose a la recolección de perlas, la pesca o el comercio. Hacia el siglo XX, hasta las fa­milias alejadas del litoral se sumaban a la búsqueda de perlas para completar los ingresos procedentes del pas­toreo, el comercio o la producción de dátiles. Junto con las regatas más tradicionales, están las competiciones de dhow. Dhow es un nombre genérico que designa un abanico de embarcaciones de pasaje hechas de madera empleadas a lo largo del litoral. Estos deportes reafir­man el tema de la unidad basado más directamente en un patrimonio común, que traslada oficios complejos al mundo del deporte tradicional.

El documento “QNV 2030” recoge el patrimonio en tres de sus cuatro apartados: desarrollo humano, desarrollo social y desarrollo ambiental. La educación se basa en el patrimonio cultural, al igual que el desa­rrollo social por medio del mantenimiento de los valo­res e identidad árabes e islámicos. Por último, se pone el acento en el patrimonio natural para exigir un de­sarrollo respetuoso con el medio ambiente. Un buen ejemplo de las relaciones entre estos temas se observa en el Festival de Dhow Tradicional de Katara (nacido en 2010). Lo acompañan demostraciones de destrezas náuticas, como la cestería, la construcción naval y otros oficios artesanales, además de un torneo de pesca dia­rio. El sitio web del festival lo presenta como un lugar “donde las tradiciones se reviven y renuevan” y persigue preservar “el auténtico patrimonio marino, así como las costumbres y tradiciones del pasado ancestral.” El vín­culo con lo auténtico y el pasado reúne los elementos patrimoniales que destaca el documento “QNV 2030”: conciencia ambiental, cohesión social y una identidad coherente que nace del pasado.

Por su parte, la “Vision 2021” de EAU se elaboró bajo el lema “Unidos en la ambición y la perseverencia”. El primero de sus cuatro apartados está dedicado a sub­rayar los objetivos gubernamentales, empezando por la idea de que EAU es “una nación ambiciosa y segura de sí misma cimentada en su patrimonio.” La confianza en el patrimonio para unificar el país, así como la natura­leza mutuamente construida del deporte patrimonial, pueden verse a través del desarrollo de las carreras de dhow en EAU. Iniciada en Dubai y ampliada desde entonces cada año, la Al Gaffal es una regata de larga distancia cuyo propio nombre ya alude al patrimonio marítimo. “Al Gaffal” conmemoraba el regreso anual de los barcos perleros. Recorren la ruta que los perle­ros de Dubai seguían con más regularidad durante una temporada en dirección a la isla Sir bu Nair y de vuelta a Dubai. El evento atrae a participantes de todo el Golfo, lo que otorga a EAU relevancia regional. En Abu Dabi, el Abu Dhabi Marine Sports Club también patrocina certámenes de navegación en dhow para conmemorar fechas importantes, como el día de la fiesta nacional, y organiza competiciones especiales para jóvenes nave­gantes de ocho a 12 años, para emular la tutoría y ense­ñanza que se daba en los auténticos barcos perleros, cu­yos trabajadores eran desde niños hasta ancianos. Por otro lado, Abu Dhabi National Oil Company patrocina regatas desde el destacado centro perlero de la isla de Dalma. La regata de Dalma (inaugurada en 2018) tiene como público objetivo a los emiratíes, y los organiza­dores convocan conscientemente a equipos de todo el país. Estos acontecimientos inciden en la cuestión de la unidad y la identidad colectiva, que cobra tanto prota­gonismo en la Visión de EAU.

Además de las regatas, la recolección de perlas ocu­pa un lugar destacado en los debates sobre el patrimo­nio marítimo. En el Qatar Marine Festival se da cita el patrimonio catarí mediante actividades de artesanía, construcción naval y demostraciones de búsqueda de perlas, al tiempo que se presentan nuevos elementos, incluyendo un minigolf y un espectáculo de focas. En EAU, el patrimonio perlero tiene mucho peso como modo de potenciar los elementos ecológicos de su Vi­sión. La Emirates Diving Association (EDA) y el Emi­rates Maritime Environmental Group (EMEG) apoyan habitualmente la programación de búsqueda de perlas, junto con otras actividades. La EDA regula el uso ma­rino, ejerce de coordinadora entre los equipos de bús­queda y en 2009 patrocinó la publicación de un libro en árabe y debates públicos sobre el tema. El EMEG lleva a cabo actividades paralelas: reúne a grupos de escola­res, dirige limpiezas de playas, modera debates sobre historia y organiza una ruta de inmersión en búsqueda de perlas desde Dubai. Aunque los participantes más habituales son turistas, todo aquel dispuesto a pagar 330 dólares puede apuntarse. En estas iniciativas, la recolección de perlas contribuye a unir a emiratíes y no emiratíes, para erigir puentes a través de sus intereses comunes.

Pese a no tener una relación tan fuerte entre las ideas del patrimonio y el deporte, el enfoque que da Kuwait al deporte acuático demuestra que es conoce­dor del papel que desempeña en la región. La “Vision 2035”, subtitulada “New Kuwait”, se centra en la pre­servación de la identidad social, para alcanzar logros sociales y prosperidad económica. Si bien el propósi­to sigue siendo inculcar el conocimiento del pasado y del patrimonio, en Kuwait se da un aprendizaje prác­tico más profundo, que lleva impartiéndose periódi­camente desde 1995. En el Pearl Diving Festival –Al Ghaws (la inmersión)–, actualmente gestionado por el Kuwait Sea Sports Club, se inscriben jóvenes de todo el Golfo para aprender a bucear, tras lo cual se celebra una excursión para buscar perlas que se prolonga va­rios días. En 2009, esta experiencia incluía un verano aprendiendo canciones, técnicas de buceo y natación, y entrenamiento para navegar en dhow. El compro­miso kuwaití con esta clase de experiencia náutica no solo pone de relieve su profunda relación con el mar, sino también el concepto que tiene de sí mismo como líder de la población del Golfo.

Carreras de camellos

Además de las regatas, las carreras de camellos son un deporte tradicional que data de antes de la autonomía e independencia de los países del Golfo. Pese a que el transporte a lomos de camello se practicó hasta media­dos del siglo XX –y en algunos lugares hasta más tarde–, su prestigio decayó como medio de transporte y creció como objeto deportivo y patrimonial, con las carreras y los festivales convertidos en una forma destacada para que los países afirmaran sus raíces y conceptos de las tradiciones. Se trata de elementos importantes del pa­trimonio que se utilizan estratégicamente para alcanzar los objetivos de sus documentos estratégicos.

La “Vision 2030” de Arabia Saudí, subraya el papel del país como altavoz en el mundo islámico y árabe, y también como potencia económica internacional líder y punto de conexión estratégico. Mientras que el resto de documentos tiene entre 10 y 20 páginas, este tiene 85, en las que dedica mucho espacio a hacer hincapié a la función del patrimonio y la identidad en la creación de un gran futuro saudí. Para ello, la Visión saudí expone tres objetivos: contar con una sociedad dinámica, una economía próspera y una nación ambiciosa.

Esta visión suele estar relacionada únicamente con actividades en tierra firme, lo que pone de manifiesto los orígenes saudíes en el Néyed. La tribu qahtanita instituyó en 1999, como certamen local, el Festival de Camellos Rey Abdulaziz. Gracias a los apoyos, se trans­formó en 2015 en un acontecimiento de ámbito regional que incluye no solo carreras de camellos y concursos de crianza; también hay una celebración de las tradiciones beduinas y una zona infantil donde Hoyair, el camello de dibujos animados, instruye a los niños y los anima a participar en actividades, entre ellas la pintura, la cali­grafía árabe, el dibujo, la escultura, los origami, el diseño de joyas y experimentos científicos.

EAU, que busca el equilibrio entre el patrimonio del mar y del desierto, también patrimoniza las carreras de camellos, como apunta Sulayman Khalaf. Se trata de una actividad ya practicada antes de constituirse la Federa­ción. Se han encontrado documentos de los años cuaren­ta sobre estas competiciones; en uno de ellos, EAU, junto con Omán, propone incorporarlo a la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco, pro­puesta aceptada en 2020. En 1991, el circuito de Al Wa­thba, en Abu Dabi, celebraba su XII competición anual. Los circuitos para carreras de camellos son un elemento habitual del paisaje de EAU y hay competiciones oficiales semanalmente. En Dubai, el circuito cerca de Lisaili se ha rebautizado y afianzado con el nombre Al Marmoum He­ritage Festival. Organizado por el Dubai Camel Racing Club, este circuito acoge regularmente carreras modes­tas y una competición de camellos anual acompañada de un festival del patrimonio. Por su parte, el festival Al Dhafra, celebrado desde 2008, rememora las tradiciones beduinas, incluyendo “concursos de belleza de camellos”, básicamente un certamen de crianza. A pesar de ser de carácter público, los asistentes a estos acontecimientos suelen ser emiratíes y, en el caso de Al Dhafra, visitantes de todo el Golfo. La decisión de incluirlo en el Patrimonio Inmaterial de la Unesco refleja la apuesta por este patri­monio, tanto de Omán como de EAU, excluyendo a otros contendientes de la región.

La participación de Catar en carreras de camellos es diferente a Arabia Saudí o EAU, y revela la apuesta de Doha por ser líder regional e internacional, así como por promover su patrimonio además del deporte interna­cional. Aquí, las carreras de camellos ya se practicaban antes de la independencia. Sin embargo, el componente festivo no ha sido tan destacado. A principios de 2022, Catar acogió su primer festival de camellos y la Arabian Camel Racing Union anunció que el país sería anfitrión de un certamen y festival dedicado a los camellos, del 20 de noviembre al 18 de diciembre, coincidiendo con la Copa Mundial de Fútbol de Catar 2022.

Cetrería

Un último deporte tradicional o que ha conservado su importancia en el golfo Arábigo es la cetrería. El uso de las aves para cazar era una práctica común en las zonas desérticas, donde era frecuente que los hombres emprendieran en invierno largas travesías en busca de caza menor. Los halcones más apreciados suelen emi­grar entre Asia y África; algunas especies, como el sacre, vuelan directamente sobre el Golfo. La caza con halco­nes comenzó siendo una necesidad; sin embargo, con la apertura de supermercados e hipermercados, la cría y el adiestramiento de estos animales se ha convertido en deporte. En 2021, EAU, Catar y Arabia Saudí, junto con 21 países más, lograron que la cetrería se sumara como “patrimonio humano vivo” a la lista del Patrimonio Cul­tural Inmaterial de la Humanidad de la Unesco.

Los clubes de cetrería ejercían de asociaciones loca­les, pero en el siglo XXI fueron adquiriendo mayor po­pularidad y apoyo del gobierno. El Club de Cetreros de Emiratos se fundó para dar a conocer la cetrería como “patrimonio y arte humanos compartidos”. En 2008, Catar instituyó la Asociación Al Gannas, su club de caza con halcón, con una programación anual de actividades de cetrería. En 2017, Arabia Saudí instauró el Saudi Falconry Club, catalogado deliberadamente como un grupo de promoción del desarrollo cultural.

Poco después llegaron los grandes festivales en los que no solo se exhiben animales, sino que también hay competiciones. En 2003, el Club organizó la primera Ex­posición Internacional de Caza y Caballo de Abu Dabi (ADIHEX), cuyo patrocinio compartió con otras entida­des con sede en Abu Dabi. ADIHEX propicia el diálogo de la cetrería con otros tipos de deportes tradicionales, incluida la caza y la cría de aves. Por otro lado, en 2013, nacía el Club de Cetreros de Abu Dabi, para promocionar la cetrería en EAU. Tal como sostiene Jacobs Harrison, la cetrería es un vínculo entre generaciones, que contribuye directamente a los objetivos de unidad y coherencia de la “Vision 2021” de EAU. El Club de Cetrería Saudí aco­ge todos los años la Muestra Saudí de Halcones y Caza. En 2022 esta muestra se consideró “el mayor aconteci­miento mundial de cetrería y caza”, como afirmó Joseph Hammond en Sports Talk Florida (septiembre de 2022), y atrajo a participantes de todo el Golfo y el mundo. Se celebró en la Reserva Real Rey Abdulaziz, y se creó con la voluntad de contribuir al desarrollo de la sostenibili­dad ambiental y patrimonial recogidas en el documento saudí “Vision 2030” (Arab News, agosto de 2022). Estas ocasiones permiten a los países atender sus objetivos de protección del medio ambiente y liderazgo global con­templados en las visiones estratégicas, vinculándolos al mismo tiempo con el patrimonio popular.

Conclusión

Los deportes tradicionales aportan un marco para que gobiernos y ciudadanía hagan valer las experiencias que los vinculan al pasado, apoyando las ideas planteadas en sus documentos estratégicos. Las visiones naciona­les cuentan con el patrimonio como base del desarrollo, arraigado en la unidad nacional. Esta unidad se basa en una identidad vendible, fuera y dentro de las fronteras. El gran atractivo de estos deportes alcanza los objetivos recogidos en las estrategias en cuanto al protagonismo regional o internacional, al tiempo que aportan un es­caparate del patrimonio a la ciudadanía. La creación de identidad y la promoción de amplias actividades pa­trimoniales, que fundamentan la identidad nacional en el pasado, permite naturalizar el control de las familias dominantes dentro de la historia de la nación, como me­cenas de estas actividades, así como relacionarlas con la población, recurriendo al puente de lo mundano. Aun siendo actualmente acontecimientos pretenciosos y co­mercializados, muchos nacieron de la voluntad de una organización o grupo determinado de expresar un víncu­lo con el pasado./

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