Al Monadara: iniciativa de debate transnacional sobre la diáspora marroquí

Al Monadara reúne a las asociaciones de marroquíes de Europa, África, países árabes y Canadá.

Mohammed Chaib

El 6 de noviembre de 2005 el rey Mohamed VI apeló al gobierno marroquí con el fin de que preparase el camino para que los marroquíes residentes en el extranjero (MRE) pudiesen participar en las elecciones legislativas en Marruecos y que, a su vez, estuvieran representados en el Consejo Superior de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, que sería un órgano de nueva creación. Este trabajo se encargó al Consejo Consultivo de Derechos Humanos del país (CCDH).

Se abría así una gran oportunidad para que los más de tres millones de marroquíes residentes en el extranjero contribuyeran al desarrollo y a la democratización de su país de origen. En poco tiempo, el gobierno marroquí respondió que técnicamente Marruecos no estaba preparado para que los MRE pudieran tener el derecho de sufragio en las elecciones que se celebrarán este año. Pero ello no minó la esperanza de los MRE, que consideraron positivo el hecho de que Marruecos comenzara a hablar sobre esta cuestión y que debían seguir trabajando para que en un futuro próximo esta oportunidad se convirtiera en realidad. A partir de aquí nace una iniciativa de la diáspora marroquí, Al Monadara, que aglutina a asociaciones marroquíes de Europa, África, países árabes y Canadá, en el intento de establecer un debate transnacional sobre su rol como actores activos de desarrollo en los países de acogida pero que también desean no quedarse al margen de la evolución y avance de su país de origen. En las reuniones mantenidas en diversos países europeos se plantearon los principales objetivos a tener en cuenta:

– La apertura de un debate en Marruecos sobre la inmigración marroquí que implique el reconocimiento y la importancia de la participación de la diáspora en el desarrollo social, económico y político del país de origen.

– La interpelación a las autoridades gubernamentales marroquíes en relación con las orientaciones estratégicas de la nueva política respecto a la inmigración marroquí en el extranjero.

– La sensibilización de la sociedad marroquí de origen sobre los desafíos que presentan los movimientos migratorios y sus repercusiones sobre la misma.

– El estudio de las perspectivas que presentan las relaciones de la inmigración marroquí con la creación del Consejo Superior de la Comunidad Marroquí en el Extranjero, y que debe llevar a cabo el CCDH, así como la posibilidad de extender a los residentes marroquíes en el extranjero el derecho a voto y a ser elegidos para la Cámara de Representantes.

Todo ello culminó en la celebración de unas jornadas en Rabat (8 al 10 de diciembre de 2006), donde se presentó la iniciativa Al Monadara. Más de 500 personas llegadas de todo el mundo asistieron y confirmaron la gran diversidad que representa la inmigración marroquí en el extranjero: los líderes históricos del combate social, pero también jóvenes, mujeres, responsables de los lugares de culto, universitarios y actores del mundo económico y político. La Conferencia transnacional abordó, a través de una serie de talleres multidisciplinares, cuestiones de gran importancia para la comunidad marroquí en el extranjero, aunque básicamente los debates se centraron en los marroquíes residentes en la Unión Europea (UE), dada su importancia en este continente. Entre los asuntos tratados estuvieron:

– La dimensión de los derechos de los inmigrantes marroquíes tanto en los países de acogida como en el de origen: políticos, de ciudadanía y derechos humanos.

– La dimensión social y cultural: el papel destacado de la mujer en la adaptación de la familia marroquí en Europa, así como el código de familia y su aceptación por el ordenamiento jurídico europeo; los jóvenes y su identidad a caballo de las dos culturas, la cuestión religiosa en Europa, los problemas de racismo y xenofobia…

– La dimensión económica: los MRE como actores de desarrollo, fomentando un debate abierto sobre las transferencias de fondos, las inversiones de los inmigrantes y las políticas de desarrollo regional.

– La dimensión jurídica: favorecer una mejor toma en consideración de la inmigración marroquí en las negociaciones bilaterales y multilaterales; los efectos y las consecuencias de las políticas europeas de inmigración sobre los ciudadanos europeos de origen marroquí residentes en Europa; la consolidación de una dinámica de doble ciudadanía a partir del ejemplo de Marruecos, lo cual implicaría la participación de los inmigrantes tanto en sus países de acogida como en el país de origen; y la negociación de una nueva relación entre los MRE y la sociedad marroquí, con el fin de fijar las bases de un partenariado para el siglo XXI.

El encuentro de Rabat supone la culminación de un largo proceso de debates y reflexiones, dentro del respeto de la diversidad generacional, de género y firmemente arraigados en los valores universales e indivisibles de los Derechos Humanos. De igual modo, constituye una etapa más en ese afán por concretar un acercamiento renovado de una participación ciudadana de los inmigrantes marroquíes y un punto de partida para el reconocimiento efectivo de los derechos de los inmigrantes aquí y allá, pero también una fuerte implicación de esta inmigración en la edificación de un Estado democrático. La conferencia ha supuesto un momento privilegiado para iniciar un debate, a veces crítico pero siempre constructivo, con las autoridades públicas, a fin de plasmar las expectativas y exigencias de los actores de la sociedad civil, con total imparcialidad y en el respeto al papel y al lugar de cada uno, con el afán de definir e implementar una nueva política pública migratoria marroquí. Los trabajos de Al Monadara han supuesto, en definitiva, una oportunidad para abordar con toda claridad las principales problemáticas que afectan a la inmigración marroquí, en particular las relativas a los derechos políticos, económicos, sociales y culturales de los inmigrantes aquí y allá, los derechos de las mujeres, de los jóvenes y de las personas mayores; así como la vinculación entre la inmigración y el desarrollo. Asimismo, en Al Monadara se han escuchado los testimonios desgarradores sobre las vivencias de la diáspora marroquí en muchos países, tanto en Europa como en África y Oriente Próximo.

Conscientes de la necesidad y de la importancia de establecer puentes y lazos entre los diferentes inmigrantes marroquíes en el mundo, Al Monadara se ha asociado con representantes de otras diásporas, en concreto Malí y España, para beneficiarse de sus experiencias y puntos de vista. Partiendo de la realidad de que Marruecos se ha erigido en un puente entre el Norte y el Sur, y que no es simplemente un país de emigración sino también de inmigración y de tránsito, Al Monadara manifiesta su solidaridad con los subsaharianos que transitan por Marruecos y afirma que nuestro combate es indivisible en materia de respeto a los Derechos Humanos, de igualdad y de dignidad. Por ello, en un afán de mantener este diálogo con los poderes públicos, los participantes hicieron un llamamiento a las autoridades marroquíes para:

– Respetar y aplicar el Convenio Internacional de protección de los trabajadores inmigrantes y de sus familiares, ratificado por Marruecos.

– Abrogar la ley Nº 02-03 sobre las condiciones de entrada y de estancia de los inmigrantes en Marruecos, y rechazar todo tipo de confusión entre inmigración y terrorismo.

– Implicar a la diáspora marroquí en la elaboración de las políticas públicas para la edificación de un Estado de Derecho.

– Ofrecer toda la protección necesaria por parte de las autoridades marroquíes a los ciudadanos marroquíes residentes en el extranjero, en lo relativo a la lucha contra el racismo, la protección social y la revisión de los convenios bilaterales.

– Reafirmar el rechazo de hacer de Marruecos el gendarme del Sur, en beneficio de una política de seguridad y proteccionista de la UE o por otra parte, que no tenga en cuenta el factor imprescindible de desarrollo económico y social de los países de origen de la inmigración.

– Contar con un compromiso serio por parte de las autoridades marroquíes, que implique a los emigrantes en las políticas económicas y sociales que permitan un verdadero desarrollo duradero, solidario y equitativo.

– Tomar en consideración las expectativas y preocupaciones de los jóvenes procedentes de la inmigración, así como la implementación de disposiciones legales para el respeto de la legalidad y la concretización de los derechos de la mujer.

– Adoptar una estrategia de comunicación que permita a los marroquíes en el extranjero poder acceder a la información, a la libre expresión pero también rectificar las imágenes negativas y las amalgamas concernientes a la diáspora en el extranjero.

En esta jornada mundial de conmemoración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y ante la regresión que se registra en materia de libertades, los participantes reiteraron su afirmación por un verdadero reconocimiento de la igualdad de derechos y obligaciones en los países de residencia, por luchar contra toda forma de discriminación, de amalgama y de racismo, por el respeto de la dignidad humana y la protección de los derechos de los refugiados y de los indocumentados. Por otra parte, el encuentro insistió en su apoyo a la lucha del pueblo palestino por conseguir un Estado independiente con Al Quods (Jerusalén) como capital, condenaron con gran firmeza e indignación los crímenes de guerra perpetrados contra los civiles palestinos, al igual que con la misma contundencia condenaron la agresión y ocupación americana de Irak, sumando sus voces a todos los demócratas del mundo para exigir la retirada inmediata de los ejércitos extranjeros de Irak. En resumen, los participantes reafirmaron su compromiso por continuar un proceso que contribuya a una verdadera política de inmigración, respetuosa con el derecho de ciudadanía, aquí y allá, que englobe todos los campos, económicos, políticos y culturales.