‘Culés y merengues’ al otro lado del Estrecho

El fútbol no tiene fronteras y hace que pueblos de todas las culturas y religiones se unan.

Mohammed Chaib, presidente la asociación sociocultural Ibn Batuta y Diputado del Parlamento de Cataluña

Que el fútbol mueve pasiones a ambos lados del estrecho de Gibraltar no es ninguna novedad. Igual que no lo es el hecho de que, especialmente, desde Marruecos, los clubes de fútbol españoles son observados con tanta curiosidad como pasión. Muy en especial, el Fútbol Club Barcelona y el Real Madrid, los dos “grandes” del fútbol español, cuentan con un importante número de simpatizantes y seguidores en territorio marroquí.

Muestra de ello son las distintas peñas blaugranas o merengues que existen hoy en diferentes localidades de todo el país. Pero esta relación deportiva entre ambos Estados no es, ni mucho menos, nueva. Tenemos algunos antecedentes que se pueden destacar, como por ejemplo el que un equipo marroquí, el Atlético Tetuán, jugase en la primera división de la liga española durante la temporada 1951-52, en la época del protectorado español. El Atlético Tetuán, equipo de la capital rifeña fundado por simpatizantes del Atlético de Madrid, fue campeón de su grupo de segunda división en la temporada 1950-51, y ascendió a la división de honor del fútbol español en la temporada siguiente.

Entonces se enfrentó a los grandes, tanto en Tetuán como en la Península, y jugó contra el Real Madrid y el Barcelona, contra quien perdió sus dos encuentros (2-5 en Tetuán, 3-2 en Barcelona); con el Real Madrid perdió 4-2 en la capital de España, pero consiguió empatar a 3 en campo propio. La novedad y el buen juego del equipo le llevó a granjearse una cierta popularidad en España, hasta el punto de ser invitado a partidos amistosos o torneos de exhibición, como es el caso de la inauguración del estadio de fútbol El Mirador de Algeciras en 1954, nada menos que junto con la selección andaluza de fútbol y el indiscutible Athlétic de Bilbao.

En las últimas décadas, el interés por los equipos españoles, sobre todo por los dos grandes, no ha dejado de crecer en Marruecos. En estos momentos, el Real Madrid cuenta con seis peñas: dos en Tetuán, una en Casablanca, una en Rabat, una en Tánger y otra en Alhucemas. El Barça cuenta también con seis peñas (cuatro de ellas inauguradas oficialmente hace poco): en Tetuán, Tánger, Rabat, Casablanca, Chefchauen y, la última, en Alhucemas.

Las visitas a Marruecos de los presidentes del Real Madrid, Florentino Pérez, y, más recientemente, en marzo de 2005, del Barça, Joan Laporta, demuestran el interés que ambos clubes tienen en este país, no sólo por las peñas futbolísticas, sino en la promoción e implementación de proyectos concretos, como la creación de una escuela deportiva de integración social en Alhucemas por parte del Real Madrid, o el proyecto del Barcelona de montar en Marruecos una escuela futbolística barcelonista similar a la de Monterrey (México). El caluroso recibimiento que Marruecos brindó en ambas ocasiones y la cobertura mediática que desplegaron –y que tuve oportunidad de vivir acompañando a la delegación blaugrana–, son una muestra más de la popularidad de que goza el fútbol español al sur del Estrecho.

Esta afición, además, no deja de crecer, y ello implica, e implicará aún más en el futuro, la necesidad de mirar con otros ojos hacia el país vecino. Así, tal como explicaba una persona en un diario después de un viaje a Marruecos este verano, tras la visita de Laporta, la proporción de camisetas barcelonistas que visten los jóvenes es de nueve a uno en beneficio del Barça. Todo ello gracias al acercamiento de Laporta y la delegación del Barça hacia los jóvenes durante el viaje. Para todos los que allí estuvimos es una experiencia inolvidable, ver a tanta gente feliz y alegre gritando ¡Visca el Barça!También la afición del Madrid acompañó en algunos momentos a la delegación blaugrana, todo un ejemplo de deportividad.

Para Marruecos, el Barça era un invitado especial. Sin duda, lo más importante es hacer del deporte un instrumento social, participativo y de amistad entre los jóvenes marroquíes. El fútbol no tiene fronteras y hace que los pueblos y las civilizaciones estén más cerca, que haya más contacto entre las diferentes culturas y religiones. Se ve cómo para muchos jóvenes musulmanes sus equipos preferidos y sus ídolos son occidentales, es decir, no importa el origen ni la religión. Por ello, no descansaré en mi empeño de hacer felices a los jóvenes marroquíes en sus barrios y municipios a través del deporte, y en romper barreras que separan a las personas de un origen u otro. Debemos aprovechar con todas nuestras fuerzas la amistad y confianza que podemos crear con el deporte entre los pueblos del mundo.