Urbicide in Syria. A Postcolonial Understanding of Civil War

Urbicide in Syria. A Postcolonial Understanding of Civil War
Gabriel Garroum Pla, Manchester University Press, 2025. 250 páginas
Los 14 años de conflicto armado en Siria han dejado un territorio devastado. Barrios y pueblos enteros fueron borrados del mapa. Millones de casas inhabitables. Hospitales, escuelas y otras infraestructuras básicas, destruidas.
Cuando en 2011, siguiendo la estela de las primaveras árabes, los sirios salieron a la calle pidiendo libertad, justicia y el fin de la corrupción y el terror, la respuesta del régimen de Bashar al Assad fue la represión. Manifestantes, activistas y disidentes se enfrentaron a arrestos, torturas, desapariciones y asesinatos mientras el conflicto se militarizaba. Pero la violencia también se cebó con los espacios físicos, bajo el pretexto de acabar con la oposición. Sus habitantes fueron asesinados o desplazados.
La ciudad de Alepo, entonces la más poblada del país, fue una de las que conoció la ruina y la desesperanza. La ofensiva rebelde llegó a la ciudad en 2014, y en su afán para frenar su avance, el régimen empleó violencia masiva. Con tanques y desde el aire, las fuerzas de Al Assad bombardearon sistemáticamente los barrios orientales, bajo control opositor, que fueron brutalmente asediados a finales de 2016, poco antes de la derrota y marcha de los rebeldes. Algunas estimaciones calculan que más de un tercio de los edificios de la que antaño había sido una capital del comercio internacional fueron dañados o destruidos. Si uno hubiera observado Alepo desde el cielo en aquellos días, se habría encontrado con una imagen sorprendente: un oeste de la ciudad en pie, aparentemente normal y bullicioso, al lado de los barrios del este, arrasados y vacíos. El régimen sumaba una victoria importante con esa batalla. Pero para conseguirla, había perpetrado un urbicidio, es decir, la destrucción deliberada del espacio urbano como un instrumento de dominación política.
Entre los que perdieron algo en Alepo está Gabriel Garroum Pla, autor del libro Urbicide in Syria. A Postcolonial Understanding of Civil War. Es de Barcelona, pero nacido en una familia medio siria. Durante los combates, su casa familiar en el barrio alepín de Al Jdeideh fue allanada, saqueada y destruida. Garroum Pla decidió transformar ese duelo en conocimiento. El episodio le llevó a preguntarse “cómo la destrucción de casas, plazas, calles e infraestructuras, así como la militarización de los espacios cotidianos, transformó no solo el Estado sirio sino también a su gente y sus identidades políticas. ¿Qué cambia cuando el entorno cotidiano es brutalmente desgarrado? ¿Qué políticas e identidades emergen de los espacios en ruinas?”.
Estas son algunas de las preguntas a las que quiere responder a lo largo del libro, este profesor lector de la Universidad Pompeu Fabra, y doctor en Estudios de la Guerra por la King’s College de Londres. Para ello, se centra en el estudio de dos casos: Damasco –la capital siria– y Alepo.
Estos ejemplos le sirven a Garroum Pla para desarrollar su tesis central: la destrucción urbana en Siria no fue un efecto secundario de la guerra, sino un instrumento deliberado del gobierno; una forma de eliminar no solo a sus opositores sino a comunidades enteras y a su capacidad de acción política. Destruir casas, calles, hospitales, escuelas y mezquitas era también destruir comunidades, identidades y memoria colectiva. A eso, el autor le llama urbicidio.
El concepto no es nuevo, de hecho, nace en Estados Unidos para explicar la violencia hacia la ciudad vinculada a procesos de desarrollo urbanos. Y ya se aplicó a conflictos como el de la antigua Yugoslavia, en los años noventa. Pero Garroum Pla le añade una perspectiva nueva, la poscolonial.
La violencia espacial del régimen de Al Assad –argumenta– no puede entenderse sin el legado del Mandato francés, que explotó y profundizó las fracturas sectarias y regionales de la sociedad siria para consolidar su dominio. Lo que Al Assad hizo en Alepo o en suburbios de Damasco como Ghouta no era una anomalía: era la continuación de una lógica de dominación que viene de lejos. En esta línea temporal encontramos también la brutal represión de su padre, el dictador Hafez, contra la ciudad de Hama a inicios de los años ochenta. Es una expresión de lo que el filósofo Achille Mbembe –muy presente en el libro– llamó necropolítica, el poder de decidir qué poblaciones son prescindibles y pueden ser condenadas a muerte o a la expulsión.
Esta lectura permite al autor poner sobre la mesa otro elemento fundamental: que la reconstrucción posbélica es también un acto político. A través de decretos y leyes, el régimen decidió quién podía volver y quién no. Los barrios arrasados no se reconstruyeron igual para todos. El espacio urbano, en definitiva, lejos de ser un elemento neutro, fue escenario de una depuración política y social.
Sin embargo, Garroum Pla no nos habla de los sirios solo como víctimas pasivas del urbicidio. También pone de relieve su resistencia ante este suceso. Se reapropiaron de plazas y calles, generaron nuevos espacios, documentaron la memoria de sus barrios destruidos e imaginaron de nuevo su comunidad política, incluso desde el asedio y desde el exilio.
Además, lo que distingue a Urbicide in Syria de otros análisis académicos sobre la guerra siria es que Garroum Pla no construye su argumento solo desde la teoría.
El libro se nutre de entrevistas con sirios, de investigación archivística y de expresiones artísticas y literarias, que aproximan a los lectores a la experiencia terrible de la destrucción. El resultado es un texto que, sin renunciar al rigor académico, no pierde de vista la dimensión humana.
Se trata, pues, de un trabajo imprescindible para adentrarnos en una dimensión del conflicto en Siria poco conocida hasta ahora, y cuya importancia es cabal en la nueva etapa política que se abre en el país, tras la caída de Al Assad en diciembre de 2024, y con la ingente tarea de la reconstrucción por delante. Pero también lo es en un momento en que vivimos nuevos urbicidios, algunos tan próximos como el de Gaza. El libro de Garroum Pla nos permite mirar hacia atrás y hacia adelante en el tiempo. Y también nos pone, como sociedad, frente al espejo.
— Oriol Andrés Gallart, periodista y autor del libro ‘Siria. Els rostres de la revolució’