Co-edition with Fundación Análisis de Política Exterior
Tendencias económicas

El sur global: disidencia y utopía de un mundo mejor

Dr. Hakim Ben Hammouda
Exministro de Economía y Finanzas de Túnez

La posición de los países del Sur ante la guerra rusa en Ucrania ha sido una gran sorpresa para Estados Unidos y sus aliados europeos: una postura discordante e inesperada por parte de un Sur Global largamente marginado, dominado e ignorado. El bloque occidental esperaba que sus aliados del Sur se alinearan con él, condenaran el ataque ruso contra Ucrania y apoyaran las sanciones impuestas a Rusia. Sin embargo, los posicionamientos de muchos países del Sur –en particular, aquellos que fueron aliados tradicionales de Estados Unidos y del bloque occidental en general– han sido inesperados, y en algunos casos han sorprendido a sus antiguos socios.

Con la guerra en Gaza, la movilización se ha intensificado: la mayoría de estos países ha exigido un alto el fuego y ha expresado su apoyo al pueblo palestino, abogando por una solución política basada en el reconocimiento de su derecho a la autodeterminación y a la constitución de un Estado independiente. Sudáfrica, con el respaldo de otros países del Sur, ha liderado la movilización al acudir a la Corte Internacional de Justicia acusando a Israel de cometer un genocidio en Gaza.

La actitud crítica hacia Occidente por parte de numerosos países del Sur no se ha limitado a estos conflictos, sino que ha adquirido una dimensión más amplia. El descontento y el rechazo al sistema global se han generalizado sobre todo por la marginación de las prioridades del Sur, como el desarrollo, la lucha contra la pobreza, el agravamiento de las desigualdades y las asimetrías en las relaciones internacionales.

El Sur Global pretende renegociar su relación con el mundo y con Occidente. No se trata únicamente de una ruptura con el orden mundial, sino de una búsqueda de dignidad e igualdad.

Este sentimiento de frustración y rechazo hacia el orden global ha sido compartido no únicamente por numerosos gobiernos del Sur, sino también entre su población: se han multiplicado las manifestaciones y expresiones políticas y civiles de desaprobación. La continua injerencia de las grandes potencias en sus asuntos internos, junto con el mantenimiento de formas de dominación colonial, han exacerbado este malestar. Las manifestaciones que tuvieron lugar en numerosos países árabes y del África subsahariana contra Francia –antigua potencia colonial– para reclamar el fin de las injerencias, reflejan el profundo descontento y la ira de los pueblos del Sur hacia ese país y, en general, hacia Occidente. Son la expresión, en el mejor de los casos, de la incapacidad para construir auténticas relaciones de cooperación que estimulen el crecimiento y creen esperanza para los jóvenes de estos países, o incluso de un deseo deliberado de mantener la dominación poscolonial.

Este periodo constituye un verdadero punto de inflexión en la evolución de las relaciones entre el Norte y el Sur, así como en el futuro papel de los países del Tercer Mundo dentro del orden global. Plantea múltiples cuestiones que han estado en el centro de los debates mundiales, en los que han participado instituciones internacionales, gobiernos y think tanks de todo el mundo, con el objetivo de comprender estas transformaciones y sus repercusiones en el futuro.

Las cuestiones más candentes que centran hoy la reflexión global giran en torno a las razones que explican la disidencia –a veces la sublevación– de los países del Sur y su negativa a alinearse, como ocurría en el pasado, con el bloque occidental. ¿Esta disidencia anuncia un retorno y una renovación del movimiento de países no alineados, surgido en la Conferencia de Bandung en 1955 y especialmente activo en los años setenta para impulsar reformas profundas bajo lo que se denominó el Nuevo Orden Económico Internacional? ¿O más bien prefigura un nuevo enfoque y una nueva estrategia de estos países, con el objetivo de presionar al bloque occidental para que emprenda por fin auténticas reformas del sistema global y tenga en cuenta sus intereses?

En definitiva, ¿qué reformas necesita el sistema global para reconstruir la confianza con los países del Sur y forjar un destino común basado en la justicia, la cooperación y la solidaridad?

EL SUR GLOBAL: EL REGRESO DE UN CONCEPTO OLVIDADO

Los términos y conceptos que utilizamos, como Norte y Sur, pueden parecer antiguos y superados si nos remitimos al marco intelectual que caracterizó las relaciones internacionales entre los años cincuenta y setenta. Nacieron, en aquel momento, asociados al nacionalismo triunfante y a las teorías económicas de la dependencia. Entre los pensadores más destacados surgidos de este contexto se encuentran Samir Amin (Egipto), Celso Furtado (Brasil), André Gunder Frank (Estados Unidos) o Raúl Prebisch (Argentina), entre otros economistas de países en desarrollo.

Sus teorías acompañaron a los movimientos de liberación nacional en el Tercer Mundo y pusieron el foco en la desigualdad estructural y la dependencia que caracterizan al sistema global, reproduciendo el orden colonial y la dominación del centro capitalista sobre la periferia. Estas ideas desempeñaron un papel fundamental y ejercieron una influencia decisiva en la formulación de las estrategias y posiciones de los países del Tercer Mundo en la reivindicación de un nuevo orden económico internacional.

Las cuestiones abordadas por estos autores abarcaron una amplia gama de temas, haciendo hincapié en la necesidad de reformar y cambiar el orden internacional. El comercio global, la financiación del desarrollo, el papel de las multinacionales o el acceso a la tecnología se situaron de manera prioritaria en el centro de sus reflexiones, considerados todos ellos obstáculos importantes, incluso insuperables, para el desarrollo de los países del Tercer Mundo y su emancipación del sistema colonial.

Sin embargo, las teorías de la dependencia y sus análisis entraron en franca decadencia a finales de los años setenta con la crisis de la deuda –que afectó a la mayoría de los países del Sur– y la irrupción de la revolución neoliberal a nivel planetario a inicios de los ochenta. Estas crisis fueron la causa del retroceso de las reivindicaciones de reforma del orden mundial y del movimiento de los países no alineados, que había proporcionado el marco político para unificar las posiciones de los países del Sur. También ocasionaron un resurgimiento de las instituciones heredadas del sistema de Bretton Woods, en particular el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a través de los programas neoliberales de reforma y ajuste estructural en sus primeras versiones.

MENA y el Sur Global, 2022

Dentro del top 20 de países con los que la región MENA mantiene relaciones comerciales, ocho son del Sur Global.

Fuente: World Integrated Trade Solutions

Las consecuencias de las crisis de principios de los años ochenta no se limitaron al ámbito político, con la disminución de la influencia de los países del Sur y el retorno del dominio de los países desarrollados, o al económico, con el fracaso de las estrategias de desarrollo nacional y los intentos de salir del orden colonial. También se dio un retroceso intelectual: las teorías radicales sobre la dependencia y conceptos en boga entonces, como Norte y Sur, desarrollo desigual o Tercer Mundo, perdieron centralidad.

En la actualidad, ante la disidencia creciente de muchos países del Sur frente al orden global, estos términos y conceptos han recuperado fuerza y no resultan ajenos en los debates provocados por los conflictos y las guerras.

¿Qué reformas deben introducirse en el sistema global para restablecer la confianza con los países del Sur y forjar un destino común basado en la justicia, la cooperación y la solidaridad?

En medio de estos importantes cambios, un viejo concepto resurge en el discurso político y el debate intelectual: el Sur Global (o Global south). Este término se utilizó por primera vez en 1969, en pleno apogeo de las protestas en los campus estadounidenses por la guerra de Vietnam. Uno de los líderes estudiantiles, Carl Olgesby, fue el primero en utilizarlo en sus escritos para denunciar las desigualdades entre el Norte y el Sur, inspirándose en los análisis del tercermundismo en boga por aquel entonces. Este concepto quedaría relegado y reaparecería en la década de los noventa en los estudios de los universitarios estadounidenses, con el movimiento poscolonial y la denuncia de la perpetuación de la dominación colonial tras las independencias.

EL SUR GLOBAL: LA AMBIGÜEDAD DEL CONCEPTO

A partir de los años noventa, este concepto empezó a reemplazar progresivamente el término Tercer Mundo, reflejando el compromiso de los países del Sur para participar en la globalización. Sin embargo, su uso institucional fue relegado y limitado durante mucho tiempo. En la actualidad –especialmente a raíz de la guerra en Ucrania y, más recientemente, en Gaza– el concepto Sur Global ha recuperado presencia en el discurso internacional. Hoy se emplea de manera predominante en las instituciones internacionales y en las grandes cumbres multilaterales para referirse a aquellos países del Sur que han roto con la sumisión y la obediencia a las potencias globales y expresan sus críticas y su descontento respecto al orden vigente.

El Sur Global hace referencia a numerosos países del Sur que han empezado a distanciarse de sus antiguas alianzas con los polos del sistema global, manifestando múltiples críticas. Actualmente, reúne a países emergentes como China, India, Brasil o Sudáfrica (grupo BRICS); también a miembros del G20 como Arabia Saudí, Nigeria, Tailandia, Chile o Argentina; países de renta media como Argelia y países de renta baja de África, Asia y América Latina.

El Sur Global agrupa países con niveles de crecimiento y poder económico diversos, cuyos intereses y elecciones geoestratégicas no son uniformes

A pesar de su amplio uso, este concepto es objeto de críticas en muchos círculos y por parte de algunos pensadores y think tanks, debido a la diversidad de los países que incluye en cuanto a sus niveles de crecimiento y desarrollo económico: China o India en un extremo, o países africanos como Senegal, Mali y Burkina Faso en el otro. Además, la disparidad de intereses y decisiones geoestratégicas han provocado desacuerdos y conflictos entre ellos, como la guerra entre China e India en la región del Himalaya en 2020, que se saldó con 20 muertos entre los soldados indios.

EL SUR GLOBAL: DESEO DE EMANCIPACIÓN Y BÚSQUEDA DE JUSTICIA

A pesar de las críticas formuladas, el concepto de Sur Global se ha consolidado en el debate público y en el discurso de los responsables políticos, expertos e intelectuales en congresos y cumbres internacionales.

En los debates actuales se ha superado la perspectiva teórica del concepto para centrarse en su dimensión política y geoestratégica. El Sur Global engloba a países que comparten la ira, el resentimiento y el descontento respecto al sistema global, en especial hacia los centros de decisión de Occidente: se han distanciado significativamente de las decisiones y posiciones de Estados Unidos, los países europeos y todo el mundo occidental, y exigen reformas reales y substanciales del sistema global.

Desde nuestro punto de vista, el Sur Global, aunque heterogéneo y ambiguo, conlleva hoy una carga subversiva y canaliza una disidencia presente en sus sociedades.

Siguiendo la terminología de Claude Lévi-Strauss, es un significante flotante que representa el deseo de justicia y la necesidad de emancipación. Mediante esta filiación distante y esta identificación común, los países de este Sur cambiante se encuentran en un proceso de búsqueda de dignidad e igualdad en el orden internacional.

Pero, también, esta disidencia contiene la semilla de la voluntad de los países del Sur de renegociar su relación con el mundo y con Occidente. No se trata únicamente de romper con el orden mundial, sino de llegar a una integración más justa y menos desigual.

A partir de la tensión entre disidencia y rebelión, por un lado, y la búsqueda de una nueva integración y una inserción más justa, se puede entender y analizar la emergencia del Sur Global en el mundo actual.

La disidencia también comporta el rechazo a un orden heredado de las grandes revoluciones del final del siglo XIX, la Ilustración, que situaba la superioridad de Occidente en el centro del mundo. La voluntad hegemónica y de supremacía se encuentra en la base del proyecto filosófico, político y económico de Occidente, que justificó la dominación colonial y la continuación de este orden poscolonial desigual incluso después de las independencias.

Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una profunda búsqueda de libertad y justicia y un deseo de formar parte de una nueva relación con el mundo que sea más digna y justa.

El Sur Global representa hoy una nueva ola de disidencia contra el orden heredado del pasado –que ha permitido a Occidente mantener su dominación del mundo–, pero se apoya en una pluralidad de voces y expresiones políticas: de los populismos a las tentaciones de autoritarismo; de las grandes democracias del Sur a los regímenes más corruptos que encuentran en la crítica a Occidente un subterfugio para sus transgresiones y fracasos.

En la esperanza de emancipación del Sur, que se expresa en esta pluralidad de voces, debemos mencionar otros caminos que buscan una manera de estar en el mundo más abierta, ecológica y liberada de la voluntad de dominación del Otro. Así empieza la construcción de un horizonte común para fundar una nueva humanidad./

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