n.63 Sahel, la otra frontera de Europa

Editorial

En la calle Al Hamra de Beirut ya no se oyen las conversaciones de las terrazas de los cafés ni se forman alegres corrillos de gente. El sonido de los generadores eléctricos que alivian los frecuentes cortes de luz ha silenciado la banda sonora de la arteria neurálgica de la ciudad. Líbano se hunde en la miseria de una de las tres peores crisis del mundo desde mediados del siglo XIX, según el Banco Mundial. La lira libanesa ha perdido el 90% de su valor desde 2019. La mitad de la población vive bajo el umbral de la pobreza, tres cuartas partes de los libaneses no alcanzan a comprar suficiente comida, más del 30% de la infancia se acuesta cada día hambrienta, y el abandono escolar es cada vez más frecuente, según Unicef.

La peor parte se la lleva el millón y medio de refugiados sirios, un 12% de la población. La inflación en los alimentos básicos ha relegado a muchas familias libanesas a arroz y lentejas. El clásico shawarma ha pasado de 5.000 a 20.000 liras en menos de dos años. La tradicional clase media libanesa está desapareciendo y solo resiste el 10% de la población que tiene acceso a divisas extranjeras.

En plena pandemia, los libaneses han sido abandonados por su clase política y por la comunidad internacional. Tras la dimisión del primer ministro Hassan Diab a raíz de la explosión en el puerto de Beirut el 4 de agosto de 2020, la dinastía política de los Hariri se ha mostrado incapaz de formar gobierno tras nueve meses de intentos infructuosos. La cleptocracia, manifiesta en las suculentas cuentas en el extranjero de los líderes políticos (actualmente el régimen de sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos solo afecta a Hezbolá y a Gebran Bassil, yerno del presidente Michel Aoun, del Movimiento Patriótico Libre), ha conseguido disuadir a la comunidad internacional de ayudar a Líbano. La última conferencia internacional consiguió recaudar menos de 300 millones de dólares, una cantidad irrisoria frente a una deuda pública de 93.000 millones de dólares, la tercera mayor deuda por PIB del mundo.

Un año después de la trágica explosión de 2.750 toneladas de nitrato de amonio almacenadas en malas condiciones en el puerto de Beirut, que provocó más de 200 muertos y millares de víctimas, la comunidad internacional volverá a ser interpelada para ayudar a Líbano, bajo los auspicios del presidente francés, Emmanuel Macron. Tanto instituciones financieras internacionales como el resto de los países potencialmente donantes condicionan los rescates a la celebración de elecciones, previstas para 2022, y a una reforma política, bloqueada por una ley electoral que perpetúa en el poder a unas élites políticas corruptas. El colapso del ejército ha sido evitado solo mediante la ayuda de emergencia de EEUU, preocupado por las consecuencias de tal situación en un país tan vulnerable interna y regionalmente como Líbano.

Las farmacias cierran, las gasolineras carecen de combustible, los bancos de liquidez. Las redes sociales transmiten llamadas desesperadas de enfermos crónicos que no logran medicación indispensable. El riesgo de cortes eléctricos y la falta de medicación se añaden a los estragos de la pandemia. Los que se han echado a la calle para protestar contra la incapacidad de la justicia para imputar a los responsables de la explosión del puerto han sido reprimidos con dureza. La aclamada resiliencia de los libaneses se está poniendo a prueba demasiado temerariamente. Han pasado por una guerra civil, por crisis económicas severas, y han logrado surfear peligrosamente las enormes contradicciones libanesas. Ahora, sin embargo, la población está al límite. La paradoja libanesa, como la denomina Marwan Bishara, podría no sostenerse mucho más. El país de los contrastes se tambalea, el del sectarismo más agudo que convive con el secularismo, de los ricos ostentosos que pasean sus coches de lujo frente a la pobreza extrema, de los ultra liberales y los ultraconservadores, paradojas del país de los intelectuales donde se puede disfrutar del entretenimiento más vacuo, de la diversidad que sortea día a día la más peligrosa polarización…

Nadie parece escuchar el agudo lamento de los libaneses. Solo ellos y el empecinamiento de los activistas que claman por una renovación política y unos partidos no sectarios, verdaderamente libaneses, arrojan algo de esperanza entre los escombros de un Líbano en caída libre. ¿Hay alguien ahí a quién le importe?

El Sahel y nosotros

La caída del régimen libio creó en su día un efecto mariposa geopolítico que ha contribuido a aumentar las vulnerabilidades en el Sahel. Es de todos sabido que la Libia de Muamar Gadafi ejerció una influencia –directa o sutil– sobre los países del Sahel. Muchos de esos regímenes fueron apoyados o desestabilizados por la Libia de Gadafi. Los opositores y movimientos armados de los países del Sahel encontraron a menudo un atento interlocutor en Libia. El fin del régimen, deliberado y organizado en mayor o menor medida, fue determinante para que el...

La lucha contra el terrorismo en el Sahel

La intervención militar de Francia en sus antiguas colonias del Sahel, iniciada en 2013, se cuestiona cada vez más, no solo porque no ha logrado estabilizar la zona, sino también porque no responde a los desafíos reales de la región. Recientemente, el presidente Emmanuel Macron acabó admitiendo públicamente que París no pretendía sustituir a los Estados fallidos. Esa declaración podría haberse hecho ya en 2013. De hecho, los soldados de la operación Barkhane nunca han tenido los medios, ni económicos ni políticos, para cubrir el vacío de los...

Profundizando en las crisis con Marruecos

La hospitalización en España del secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, en abril de 2021 para ser tratado de Covid ha sido el detonante de una nueva crisis entre España y Marruecos que refleja la centralidad que el reconocimiento internacional a su soberanía sobre el Sáhara Occidental sigue teniendo en su política exterior. El deterioro de las relaciones bilaterales y el recurso que Rabat ha hecho en Ceuta de la emigración como arma diplomática recuerda cómo las cuestiones territoriales siguen interfiriendo en la construcción de unas relaciones de buena vecindad buscada por todos los gobiernos españoles, sin excepción, desde la firma del Tratado de Amistad, Cooperación y Buena Vecindad en 1991. Esta estrategia de despolitizar la agenda bilateral centrándola en el reforzamiento de la interdependencia económica como elemento estabilizador en las relaciones (la política del “colchón de intereses” que esbozara el embajador Raimund... Leer más

Crisis palaciega en Jordania

El 3 de abril, un terremoto político sacudía Jordania. Fue la prensa internacional la que primero informó de los hechos: el régimen jordano había arrestado al príncipe Hamza, hermano del rey Abdalá II, y a otras personas, acusados de intentar desestabilizar el país. Durante los días siguientes, los acontecimientos se desarrollaron con bastante rapidez y escasa claridad. Meses después, las preguntas abiertas siguen siendo más que las respuestas para explicar lo acontecido. En este artículo intentaremos ir más allá de la mera conjura de palacio y arrojar cierta luz sobre las dinámicas políticas, económicas y sociales que componen el trasfondo sobre el que se han desarrollado estos acontecimientos. Golpe de Estado descafeinado El 3 de abril, las fuerzas de seguridad jordanas se personaron en el palacio del príncipe Hamza bin Hussein para informarle de que se encontraba en arresto domiciliario y de que cesase toda su actividad en redes sociales. Al mi... Leer más

Ciencia ficción y arte contemporáneo en Palestina

Fenómenos científicos extraños, innovaciones tecnológicas, sucesos sobrenaturales o mutaciones sociales, en su mayoría procedentes de Palestina, se han visto en la Tierra y más allá. De hecho, se vio a palestinautas exponiendo en una galería de arte parisina en 2012; desde El Cairo y Oslo se enviaron cartas de amor al palestino Waad en Marte en 2013 y 2014; ya sea en Londres, París, Rotterdam, Berlín o Beirut, Ramala y Jericó, se dice que un palestino secuestrado por extraterrestres antes de la guerra de 1948 fue liberado en los territorios palestinos ocupados en 2015; se dice que en... 2023, una empresa turística israelí construyó el Checkpoint Bar, un bar-discoteca para fomentar el turismo político y retorcido, cerca del puesto de control de Qalandiya. Sean ciertas o no, estas narraciones de ciencia ficción (CiFi) son obra de artistas palestinos y llevan dos décadas circulando por los eventos artísticos contemporáneos. Desde los territorios palest... Leer más
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