Historias que buscan refugio

Asad Gabi Rahji

Syria

Siwar:

Nací de un padre portero y una madre sin trabajo que no tenía otro negocio que criar a sus diez hijos: nueve niñas y un único varón. Nunca fui a ninguna boda con mi madre, ocasión que se consideraba una excelente oportunidad para casar a las niñas. La vida de indigencia que llevaba con mi familia me disuadía de la mera idea de casarme o formar una familia.

Tener un hijo fue el sueño de toda la vida de mi padre, después de que mi madre fallara nueve veces de diez para darle hijas en su lugar. Esos fracasos iban acompañados de una presión arterial alta, dolores en las articulaciones, estados de ánimo insoportables y episodios constantes de ira y quejas.

Recuerdo que una vez eché en cara a mi padre el terrible destino que nos impuso al traernos a este mundo. Recuerdo que fue justo después de que a mis hermanas y a mí nos diagnosticaran vaginitis porque no teníamos dinero para compresas y nos obligaban a usar trapos de tela en su lugar. Las compresas eran un lujo que no podíamos permitirnos con el magro salario de mi padre.

Para leer el artículo completo, descarga el pdf.