Lituania es uno de los países europeos con una peor situación de las personas LGTBIQ+, las cuales se ven sometidas a diario a una serie de dificultades, discriminación y privación de los derechos fundamentales que hace mella en su salud mental. Pese a las peticiones de psicólogos y terapeutas al Parlamento para exigir medidas legales capaces de combatir esta situación, el gobierno lituano rechazó las propuestas de manera categórica. En estos últimos años, han surgido en el país varias iniciativas que tratan los problemas de depresión, falta de autoestima, etc., de las personas LGTBIQ+ más jóvenes recurriendo a terapias artísticas. En las sesiones grupales, los jóvenes pueden compartir sus pensamientos, indagar en sí mismos y sentirse acompañados a la hora de afrontar la exclusión y la discriminación social. El arte constituye, así, una herramienta que mejora la percepción de sí mismos y crea espacios seguros donde poder compartir experiencias, sentirse aceptado y encontrar un lugar propio en la comunidad.
Una encuesta realizada por la Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea en 2020 demostró que el bienestar psicológico de las personas LGBTQ+ en Lituania es uno de los peores de Europa: hasta el 34 % de los encuestados han declarado que se sienten deprimidos siempre o muy a menudo (Agencia de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, 2020). Ante estas tendencias y las dificultades a las que se enfrentan a diario las personas LGBTQ+, surge una pregunta: ¿qué se puede hacer para mejorar el bienestar psicológico de esta comunidad? En este artículo, discutiremos cómo la arteterapia podría ser una herramienta efectiva para contribuir al bienestar emocional de las personas LGBTQ+. Las sesiones de arteterapia se utilizan ampliamente en una variedad de entornos, incluidas instituciones médicas y clínicas, y las sesiones grupales corren a cargo de terapeutas de arte que también trabajan en la práctica privada.
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