Presentación de QM36

Senén Florensa

Presidente ejecutivo del Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed)

Hace veinte años, la invasión occidental de Irak trastocó la situación de equilibrio regional en Oriente Medio. Una década más tarde, Siria cayó en una devastadora guerra civil que atrajo a grandes potencias y combatientes extremistas. En estos últimos meses, más allá del enorme coste humano que están sufriendo los palestinos, es probable que las devastadoras repercusiones de la actual guerra en Gaza sean del mismo orden, aunque de desconocida magnitud. Esta conflictiva situación nos lleva a reflexionar sobre la continua y compleja aportación intercultural, debido a la larga historia de esta zona y sus procesos cambiantes desde una perspectiva de longue durée, como manifestó el historiador del Mediterráneo Fernand Braudel. Para ello, hemos decidido dedicar el número 36 de Quaderns de la Mediterrània a las «Raíces culturales minoritarias en el sur y este mediterráneos».

Es esta una empresa necesaria para recordar que el mosaico mediterráneo contiene una gran variedad de culturas surgidas de las tres religiones monoteístas en sus infinitas variantes y de los imperios que han amalgamado las culturas locales. El colonialismo, en su reparto territorial, cuyo mapa han heredado los nuevos estados, ha contribuido a complicar la distribución y los derechos de las comunidades que componen la región. En Oriente Medio las solidaridades locales han predominado durante largo tiempo. Las diferencias de lengua, práctica religiosa, afiliación tribal o modo de vida entre los vecinos podían percibirse muy claramente. A una escala más amplia, en cambio, el sentimiento de pertenencia a un grupo era más abstracto. Musulmanes y no musulmanes sabían, por otro lado, que formaban parte de una comunidad primordial y luego de unos imperios a los que debían lealtad de mejor o peor grado.

Hasta el siglo xx, raros eran los que se percibían como parte de un pueblo susceptible de formar una nación, y menos aún un Estado en su forma actual, categorías de reciente configuración histórica. El dosier «Raíces culturales minoritarias en el sur y este mediterráneos» se centra en algunos ejemplos presentados por universitarios especializados, pertenecientes a dichas culturas, la mayoría desde la diáspora. Sería imposible, por exigencias de la edición, hablar en este dosier de todas las minorías religiosas o étnicas, dada la amplitud del mosaico mediterráneo, y, por ello, nos hemos centrado en unas cuantas comunidades representativas, de las que oímos hablar en los medios de comunicación pero cuyo origen no siempre reconocemos claramente, ni cuál ha sido su tantas veces complicada historia hasta el momento actual. No todas las culturas que presentamos son minoritarias, sino muchas veces minorizadas, ya que tienen en su haber millones de personas, como es el caso de los amazigs, bereberes del norte de África; los kurdos, divididos entre diferentes estados, o los coptos en Egipto.

Hemos incluido reflexiones sobre la península balcánica, frontera y línea de demarcación entre diferentes tradiciones —el catolicismo, el cristianismo ortodoxo y el islam—, así como zona de problemática interrelación de los distintos grupos étnicos y confesionales. Asimismo, hemos incluido a los gitanos, actualmente dispersos por toda Europa, hablando de sus orígenes y procesos de adecuación. En cuanto a Oriente Medio, aparte de los citados kurdos y coptos, están representados los judíos sefardís, los alauís de Siria, los alevís, principalmente en Turquía, o los drusos, cuya presencia también se extiende en diversos estados, como las comunidades cristianas de Oriente Medio. Aunque muy minoritarias, algunas resisten desde el inicio de la era cristiana.

Este número es un deseo de reconocimiento entre culturas y, con ello, de voluntad de un diálogo mediterráneo más reflexivo y fluido, necesario para superar los conflictos, surgidos unas veces por extremismos étnicos o religiosos y otras por los egoísmos de las diferentes potencias. Esperemos que el conocimiento ayude a superar el malestar que a veces surge de un Mediterráneo cargado de historia y cultura, y que merece un futuro mejor.