Las habilidades sociales innovadoras de los jóvenes de la región europea y mediterránea

Maria Àngels Roque

Editor-in-Chief of Quaderns de la Mediterrània

A finales de los años sesenta del siglo pasado, la antropóloga estadounidense Margaret Mead, vinculada a los ámbitos de la cultura y la personalidad, realizó un estudio titulado Cultura y compromiso. Estudios sobre la ruptura generacional. En esa obra, Mead construía una tipología sobre la manera en que se interrelacionan las nuevas y las viejas generaciones y acuñaba la expresión sociedad de lenta transformación o «postfigurativa» para hablar de una sociedad en la que los jóvenes aprenden de los adultos no solo la religión, sino también los aspectos culturales de carácter local; «cofigurativa», para hablar de una sociedad de cambio moderado, donde las nuevas y las viejas generaciones aprenden entre ellas; y «prefigurativa», orientada hacia el futuro o de transformación acelerada, donde los adultos pueden aprender de los jóvenes. Citando a Mead, «será el niño y no el padre o abuelo el que represente lo que está por venir».

En su momento, este estudio resultó provocativo, pero no por ello menos interesante, y mostró una gran proyección de futuro. En la contracubierta de la primera edición de la obra de Margaret Mead, publicada por el Museo de Historia Natural de Nueva York en 1970, se lee: «En 1968, un chico de quince años escribió: “Hay una gran confusión en la mente de mi generación al tratar de encontrar una solución para nosotros y el mundo que nos rodea. Vemos el mundo como un gran estruendo que pasa velozmente con las guerras, la pobreza, los prejuicios y la falta de entendimiento entre las personas y las naciones. Luego nos detenemos y pensamos: debe de haber una mejor manera y tenemos que encontrarla”. La autora expresa en esta obra los pensamientos de la juventud mundial que comprende la generación posterior a la Segunda Guerra Mundial. Herederos de un legado de guerra y prejuicio, de injusticia económica y política, su tarea consiste en reconstruir una sociedad convulsa por su repentino estallido en la era electrónica. Hoy el mundo entero está atrapado en la misma red de comunicación producida electrónicamente, los jóvenes tienen una experiencia que sus mayores nunca tuvieron», concluía la contracubierta que presentaba el estudio.

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