La construcción de narrativas sobre las personas migrantes en la región euromediterránea

15 maig 2026 | | Espanyol

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slideshow image Anti Immigration poster from Viktor Orban government in the streets of Budapest during the 2018 general elections campaign. Shutterstock.
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Las narrativas sobre la migración en la región euromediterránea se inscriben en la transformación de las dinámicas de movilidad en el sur de Europa. España, Italia y Grecia pasaron, en pocas décadas, de ser países de emigración a convertirse en países de destino. Este tránsito acelerado no solo modificó la composición demográfica, sino que situó la inmigración como un fenómeno percibido como nuevo y disruptivo. Este trabajo presenta tres etapas narrativas en torno a la migración entendida como amenaza en España, Italia y Grecia, ofreciendo primero una delimitación conceptual y, a continuación, la identificación de tres etapas narrativas a partir de tendencias observables en el debate público.

1. Las narrativas: qué son, cómo se construyen y se vuelven dominantes

Las narrativas son formas compartidas de contar, interpretar y otorgar sentido a la realidad, o a determinados aspectos de ella. Pueden entenderse como representaciones selectivas que suelen conectar al menos dos momentos en el tiempo, pues en la mayoría de los casos incorporan algún tipo de relación causal entre hechos o procesos.[1] Las narrativas operan en el plano cognitivo y emocional: estructuran la comprensión de los acontecimientos y activan miedos, deseos y expectativas.[2] Circulan, se replican y se adaptan en distintos espacios sociales. Su formación no es excepcional, sino constitutiva de la manera en que las personas comprenden el mundo y se posicionan frente a él.

Desde hace décadas, los estudios sobre opinión pública han debatido si son los medios de comunicación los que moldean las percepciones sociales, si las actitudes de la ciudadanía condicionan los discursos políticos o si son los actores políticos quienes introducen temas en la agenda que luego se traducen en políticas públicas.[3] Sin embargo, la formación de narrativas no responde a una relación lineal, sino a un entramado de interacciones en el que todas esas dimensiones se influyen entre sí.

Los medios de comunicación, ya sea prensa, televisión, radio, podcasts o redes sociales, desempeñan un papel central en la construcción de narrativas. Mediante la selección de acontecimientos, el encuadre y el tono, los medios influyen en la forma en que la ciudadanía interpreta los hechos. Al mismo tiempo, operan bajo lógicas de mercado y, en la competencia por ganar audiencias, tienden a simplificar debates complejos y favorecer el uso de titulares sensacionalistas.[4]

La opinión pública constituye una segunda dimensión.[5] Esta se configura a partir de experiencias cotidianas y representaciones mediáticas, y se expresa mediante encuestas, protestas, conversaciones públicas y procesos electorales. Los actores políticos, por su parte, capitalizan estas percepciones y las traducen en discursos que buscan interpelar al electorado. A partir de datos de opinión, tendencias mediáticas y dinámicas en redes sociales, ajustan sus posicionamientos e introducen temas que, una vez politizados, adquieren un lugar central en el debate público[6]. Mediante declaraciones, campañas y propuestas, amplifican determinadas interpretaciones de la realidad y, en ocasiones, formulan nuevas problematizaciones que reorganizan la agenda pública.[7]

Por último, las políticas públicas no constituyen únicamente el resultado de estas dinámicas, sino también un elemento que las retroalimenta. Las decisiones institucionales envían señales que la ciudadanía y los medios interpretan, reforzando o transformando percepciones existentes. En el ámbito migratorio, por ejemplo, las políticas de contención y seguridad pueden consolidar la noción de que las personas migrantes representan una amenaza.[8] En cambio, las medidas de regularización contribuyen a enmarcar la migración como un fenómeno gestionable o incluso beneficioso.[9]

Aunque el número potencial de narrativas es ilimitado, solo algunas logran consolidarse como dominantes. Esto depende de diversos factores, entre ellos su capacidad para ofrecer explicaciones comprensibles en contextos de incertidumbre, su coherencia y la credibilidad de quienes las promueven.[10] Cuando se reiteran en distintos espacios, ya sea en la prensa, en redes sociales, en discursos políticos o en decisiones institucionales, se naturalizan, dejan de percibirse como una interpretación posible y comienzan a asumirse como una descripción incuestionable de la realidad.[11]

2. Tres momentos narrativos en la región euromediterránea

A lo largo de las últimas décadas, cabe identificar tres momentos narrativos que reflejan cambios en la manera en que la migración ha sido interpretada como fuente de preocupación social. La narrativa alrededor de la migración ha cambiado de ser vista como una amenaza para los mercados laborales y la seguridad pública, hacia una concepción en la que las personas migrantes se perciben como una amenaza a la identidad nacional y a los valores que constituyen a estas sociedades como estados nación.

2.1. La migración como una amenaza a la seguridad pública y la economía

Durante los años noventa y la primera década del siglo xxi, el contexto estuvo marcado por procesos de expansión económica, integración europea y una fuerte demanda de mano de obra en sectores como la construcción, la agricultura y los servicios. La implantación de programas de regularización contribuyó a enmarcar la migración como un fenómeno gestionable dentro de las dinámicas económicas en expansión. Todo ello se reflejó en una valoración relativamente positiva por parte de la opinión pública.[12]

En este período, las preocupaciones en torno a la migración se articularon, sobre todo, alrededor de su impacto en el empleo y la seguridad cotidiana. De acuerdo con datos del Eurobarómetro de 2000, en Grecia las principales inquietudes giraban en torno a la inseguridad. Las percepciones sociales reflejaban temores asociados a la competencia laboral o la presión sobre determinados servicios públicos, más que a cuestiones de carácter geopolítico o identitario.[13]

2.2. La migración como una amenaza a la seguridad nacional

A partir de 2011, el contexto regional experimentó transformaciones significativas derivadas de conflictos en regiones vecinas, especialmente la guerra en Siria, y del consecuente incremento de llegadas por mar de solicitantes de asilo. La migración adquirió una visibilidad sin precedentes a través de una agenda mediática centrada en la noción de una crisis humanitaria en el Mediterráneo.

Este sentido de emergencia generó, al principio, una respuesta de solidaridad por parte de la población receptora, que fue perdiendo fuerza conforme la excepcionalidad dejó de percibirse como temporal. En una encuesta realizada en Lesbos en 2016, el 60 por ciento de los residentes afirmó haber ayudado a solicitantes de asilo, pero solo el 38 por ciento aceptaba su asentamiento permanente en la isla.[14]

Las representaciones públicas comenzaron entonces a hacer hincapié en cuestiones relacionadas con el control de fronteras, la gestión de flujos y los riesgos asociados a la seguridad nacional. En la opinión pública se observaron signos de deterioro en las actitudes, así como la emergencia de preocupaciones vinculadas al terrorismo y la percepción de una pérdida de control. En Italia, la inmigración pasó de señalarse como principal problema nacional por el 2 por ciento de la población en 2012 al 42 por ciento en 2016. Ese mismo año, el 60 por ciento consideraba que los refugiados aumentarían el riesgo de terrorismo.[15]

La politización del tema se intensificó, con actores que situaron la migración en el centro del debate electoral tanto en Grecia como en Italia. En paralelo, se adoptaron medidas orientadas a la contención y el refuerzo de los dispositivos de control. En este contexto, la narrativa se desplazó hacia una interpretación de la migración como cuestión de seguridad nacional cuyo énfasis se situaba en la gestión de riesgos y la protección territorial.

2.3. La migración como una amenaza a la identidad nacional

El fin de la excepcionalidad en torno a la migración trasladó el debate del plano de la seguridad al plano de lo identitario. El auge de discursos políticos que enfatizan los valores, la etnicidad y la cultura europea en detrimento de otras identidades se vio reflejado también en la opinión pública. De acuerdo con el panel de actitudes sociales de Pew Research de 2023, los países del sur de Europa se encontraban entre aquellos que otorgaban mayor importancia a compartir el idioma, los valores y la religión como criterios de adscripción a la comunidad nacional. En contraste, el criterio territorial ha perdido relevancia. En 2016, el 79 por ciento de la población italiana consideraba que haber nacido en el territorio era un criterio importante de pertenencia; en 2023 esa cifra descendió al 58 por ciento. En Grecia pasó del 77 por ciento al 61 por ciento.[16]

En el ámbito de la política pública, este giro evidenció el agotamiento de la llamada paradoja liberal: una opinión pública cada vez más negativa frente a la migración coexistía con estados constreñidos por compromisos internacionales en materia de derechos.[17] Hoy predominan las políticas abiertamente orientadas a la contención. Al mismo tiempo, la aplicación de la Protección Temporal Europea a personas solicitantes de origen ucraniano, en contraste con las bajas tasas de reconocimiento para otros orígenes, puso de manifiesto que la protección no opera únicamente como cumplimiento de obligaciones internacionales, sino también como un mecanismo selectivo mediante el cual los estados definen a qué poblaciones están dispuestos a admitir.[18]

En conjunto, este desplazamiento hacia una lectura identitaria de la migración consolida un marco en el que la presencia de personas migrantes se interpreta como amenaza existencial. La llamada «teoría del reemplazo» sintetiza este giro, al presentar la xenofobia como una reacción defensiva frente a una supuesta decadencia demográfica europea. Bajo esta lógica, la inmigración no blanca o no cristiana se construye como un riesgo para la continuidad cultural, mientras que el fortalecimiento demográfico de la población considerada autóctona se convierte en imperativo político. No es casual que este discurso converja con la defensa de la familia tradicional y las políticas pronatalistas. De este modo, la narrativa antiinmigración ha dejado de ser únicamente una postura frente a la movilidad humana y se ha transformado en un marcador ideológico más amplio que se alinea con posturas contrarias a los derechos civiles, humanos y reproductivos.


[1] Dennison, J., Migration Narratives in the Euromed Region: What People Think and Why, International Centre for Migration Policy Development, 2021, https://www.icmpd.org/file/download/53924/file/Migration%2520narratives%2520in%2520the%2520Euromed%2520region_what%2520people%2520think%2520and%2520why_EN.pdf

[2] Pizarro Carrasco, J. J., Igartua, J.-J. y Benet-Martínez, V., The Influence of Narratives on Subsequent Narratives about Immigration: Individuals as Narratively Shaped Shapers of Reality, BRIDGES Working Paper, 29, 2024, https://www.bridges-migration.eu/publications/the-influence-of-narratives-on-subsequent-narratives-about-immigration-individuals-as-narratively-shaped-shapers-of-reality/

[3] Freeman, G. P., «Immigration and Public Opinion in Liberal Democracies», International Migration Review, 29(4), 1995, pp. 881–902, https://doi.org/10.1177/019791839502900401

[4] Munger, K., «All the News That’s Fit to Click: The Economics of Clickbait Media», Political Communication, 37(3), 376–397, 2020, https://doi.org/10.1080/10584609.2019.1687626

[5] Lippmann, W., Public Opinion, Macmillan, 1922.

[6] Garcés-Mascareñas, B., «Introducción. La politización de la inmigración: lecciones de un análisis comparado», Revista CIDOB d’Afers Internacionals, 140, 2025, pp. 7–16, https://doi.org/10.24241/rcai.2025.140.2.7

[7] Baldwin, S., «Immigration and its Opponents: Moral Boundaries, Retroactive Shock, and Citizen Attitudes», Journal of European Social Policy, 33(3), 2023, pp. 447–461, https://doi.org/10.1111/1467-923X.12620

[8] Huysmans, J., The Politics of Insecurity: Fear, Migration and Asylum in the EU, Routledge, 2006.

[9] Inter-American Development Bank, The Right to Belong: Migrant Regularization in Latin America and the Caribbean, 2025, https://doi.org/10.18235/0013812

[10] Bridges – Migration, The Role of Narratives in Shaping Public and Policy Responses to Migration, Policy Brief no. 1, 2023, https://www.bridges-migration.eu/wp-content/uploads/2023/05/POLICY-BRIEFS-BRIDGES-01_OK.pdf

[11] Boomgaarden, H. G., y Vliegenthart, R., «The Role of Media in Shaping Public Opinion on Immigration: A Meta-Analysis», Comparative Migration Studies, 9, artículo 34, 2021, https://doi.org/10.1186/s40878-021-00259-9

[12] Hernández, G., y Carter, B., Narrativas públicas sobre migración en España: estudio de país, Overseas Development Institute, 2023, https://media.odi.org/documents/ODI-Public_narratives_Spain_country_study_SPANISH-revMay23.pdf

[13] Bailey-Morley, A. y Lowe, C., Public Narratives and Attitudes Towards Refugees and Other Migrants: Greece Country Profile, Overseas Development Institute, 2023, https://media.odi.org/documents/ODI-Public_narratives_Greece_country_study_08June23.pdf

[14] Idem.

[15] Holloway, K., Faurès, D. y Kumar, C., Public Narratives and Attitudes Towards Refugees and Other Migrants: Italy Country Profile, Overseas Development Institute, 2021, https://chatgpt.com/c/69a6d63d-92ac-8388-810c-5654d4f5d7f1

[16] Huang, C., Clancy, L. y Austin, S., Language and Traditions Are Considered Central to National Identity: Publics Around the World Divided on Birthplace and Religion as Requirements for National Belonging, Pew Research Center, 2024, https://www.pewresearch.org/global/2024/01/18/language-and-traditions-are-considered-central-to-national-identity/

[17] Hollifield, J. F., Hunt, V. F. y Tichenor, D. J., «Immigrants, Markets, and Rights: The United States As an Emerging Migration State», Washington University Journal of Law & Policy, 27, 2008, pp. 7–54.

[18] Bailey-Morley, A. y Lowe, C., op. cit.


Ver la conferencia del ponente Eynel Pilatowsky del ciclo de conferencias Aula Mediterrània 2025-26.

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