Un mito de armonía y diversidad en entredicho

Manuel Forcano

Poeta y traductor
Coordinador de la Monografía de QM38

Desde hace siglos, el Mediterráneo se ha concebido como un espacio asociado a un mito armonizador de culturas, lenguas y personas a través de un intercambio constante y fructífero entre sus pueblos y sus orillas. Todas las culturas mediterráneas son fruto del contacto entre sí, hechas de encuentros y despedidas, de préstamos y hurtos, de acuerdos y combates, de manos tendidas y de puños cerrados.

“Todas las culturas mediterráneas son fruto del contacto entre sí, hechas de encuentros y despedidas, de préstamos y hurtos, de acuerdos y combates.”

Así se ha construido, a lo largo del tiempo, de forma imparable y connatural, un vasto espacio de curiosidad e interés por el otro, pero también de miedo y desconfianza, de recelo y sospecha.

Los valores positivos y de progreso que la Ilustración y el Romanticismo neoclásico sintetizaron en el imaginario mediterráneo, y que también las vanguardias culturales construyeron en torno a los códigos de diversidad, naturaleza, belleza y razón, se encuentran hoy, nuevamente, en entredicho frente a las crisis actuales —que son las de siempre—, los conflictos de hoy —que también lo fueron de ayer— y las desigualdades económicas —las de siempre— entre las orillas.

“El panorama actual se aleja del epíteto clásico de Mare Nostrum, ya que hoy se nos muestra con crudeza como un espacio de fronteras y clausuras.”

Repensando el mito mediterráneo

Todo ello nos obliga a replantear la vigencia de ciertos mitos en torno a una idea edulcorada y armonizadora del Mediterráneo. El panorama actual se aleja del epíteto clásico de Mare Nostrum, ya que hoy se nos muestra con crudeza como un espacio de fronteras y clausuras, de identificaciones excluyentes, de narrativas de odio y confrontación. Se descompone así la idealización del mito de un Mediterráneo armonizador, de valores de progreso y paz.

“Quizás el mito idealizado del Mediterráneo no sea más que el deseo de algunos.”

Quizás el mito cultural de este espacio de cuatro orillas tenga más aristas de las que hasta ahora contemplamos, y nos hayamos estancado en unos estereotipos que lo han convertido en una quimera alejada de las diversas realidades que lo configuran.

La construcción histórica del mito mediterráneo

La nueva versión de Quaderns de la Mediterrània que impulsa el Instituto Europeo del Mediterráneo desde Barcelona quiere reflexionar sobre el mito del Mediterráneo, tanto para desenmascararlo como para encontrar los motivos y puntos en común que nos conduzcan a construir una nueva narrativa de quiénes somos y hacia dónde queremos ir. Dibujar, por tanto, entre todos los artistas, creadores, pensadores y agentes culturales de las cuatro orillas, las líneas maestras de una identidad que, por común y compartida, debe ser positiva y hacernos avanzar como colectivo cultural.

El nuevo QM, en su primer número en este nuevo formato digital y en papel, será una plataforma para discutir y debatir sobre el mito del Mediterráneo a la manera secular de nuestro espacio: un ágora donde se sienten las voces de las cuatro orillas y puedan dialogar francamente y con libertad.

“Nuestro objetivo es reunir en nuestras páginas y pantallas las opiniones y puntos de vista de personalidades que enfrenten los datos fríos de la realidad con el calor de sus sueños.”

Hacia una nueva narrativa del Mediterráneo

Nos quedamos, entonces, con estas preguntas en los labios:

  • ¿Sigue vigente el mito del Mediterráneo que conocemos?
  • ¿Cuál es exactamente ese mito?
  • ¿Cuáles son los tópicos o estereotipos que hoy siguen definiéndonos como mediterráneos?
  • ¿Qué mito del Mediterráneo queremos o necesitamos hoy?
  • ¿Queremos o podemos construir una narrativa que dé forma a nuestra identidad como habitantes e hijos del Mediterráneo?

Los pensadores y creadores de sus cuatro orillas pueden anticiparnos algunas respuestas, y el nuevo QM desea recoger todo lo bueno que puedan aportar.

“Los mitos —se dice— son eternos, y en ello radica tanto su inmutabilidad como su capacidad para transformarse.”

El mito del Mediterráneo aún vigente hoy es producto de una época concreta y de unos ideales de armonía artística, de belleza clásica, de bienestar climático y de exotismo amable que nuestra contemporaneidad y el vértigo frenético de la actualidad parecen socavar y dejar atrás.

La actualidad, el presente inmediato, la realidad del tiempo que vivimos, parecen haber disuelto el mito del Mediterráneo que el Grand Tour y el orientalismo construyeron y mantuvieron vigente hasta bien entrado el siglo XX. Para comprender mejor este cambio de paradigma —doloroso pero real, trágico pero también esperanzador— en nuestro incipiente siglo XXI, es necesario delinear con mayor precisión los contornos de esa imagen idealizada del espacio mediterráneo e identificar los elementos concretos que están en el origen de unos patrones culturales que, por su pluralidad, riqueza, vitalidad y carácter civilizador, se han revelado enormes, profundos, significativos y duraderos.