Estado Islámico: oportunismo y propaganda

10 marzo 2015 | In the Media
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La organización terrorista Estado Islámico aprovecha cada oportunidad para dar a entender que ha crecido mucho más de lo que realmente ha crecido gracias, según Lurdes Vidal, a un moderno aparato de propaganda con dos estrategias: sembrar el miedo entre la opinión pública occidental y reclutar combatientes y seguidores.

Bajo esta lógica, el asesinato de 21 coptos egipcios en Libia fue un ejercicio de oportunismo premeditado, explicó la responsable del departamento Mundo Árabe y Mediterráneo del IEMed en el programa El Matí de Radio 4. En Libia no hay una red bien establecida de los combatientes del Estado Islámico, pero la situación de desgobierno es propicia para que la organización terrorista se muestre como una amenaza cercana y directa para Europa.

En Libia, dos gobiernos se enfrentan (uno con sede en Trípoli y otro en Tobruk) y hay una situación de caos social y económico, un rompecabezas de milicias, algunos de ellos con tendencias muy radicales y un puñado de armas esparcidas por todo el territorio del país. Para Lurdes Vidal, esos son factores que llevan al Estado Islámico a invertir en la facción terrorista de Libia. Además, Estado Islámico ve en este país una fuente alternativa de financiación debido a las dificultades económicas que atraviesa la organización en Siria e Irak.

El Estado Islámico no es Al Qaeda

Por el momento son organizaciones rivales, dice el analista del IEMed. Aunque en Irak proceden del mismo establecimiento, como ex soldados del antiguo ejército de Saddam Hussein, la lucha entre dos fuertes personalidades llevó a la división del Estado Islámico durante la invasión del país en 2003.

Ambas organizaciones están presentes en Siria, pero los objetivos que persiguen son muy diferentes, señala. Al-Qaeda tiene como objetivo eliminar al enemigo, Occidente, y ganarse el corazón de los musulmanes. El Estado Islámico, por su parte, tiene una agenda mucho más local, centrada en conquistar un territorio y asentarse en él como fuerza política, para gobernar mediante el establecimiento de estructuras estatales, como la escolarización coránica. En este caso, la lucha con Occidente pasa a un segundo plano, explica Vidal, cuando la organización empieza a crecer y se encuentra con la oposición de Occidente que decide atacarla.

En cuanto a las redes de contratación, el analista está convencido de que son muy similares en ambos casos. Sin embargo, el aparato de propaganda del Estado Islámico ha demostrado ser mucho más atractivo y eficaz. La organización cuenta con tres productores a su servicio que han implementado recursos innovadores como «mujatweets», videos de menos de un minuto con escenas idealizadas de la vida cotidiana en Raqa. Lejos de los largos sermones religiosos difundidos por al-Qaeda, el Estado Islámico ha mostrado un estilo de propaganda más fresco, dirigido a las sociedades de consumo, tanto árabes como occidentales.

Movimientos geoestratégicos en la región

Toda la región está involucrada e interesada en luchar contra el Estado Islámico. Cada estado lo enfrenta dentro de su territorio y protege sus fronteras, pero las capacidades son limitadas, advierte el analista del IEMed. Tierras como la de Jordania son frágiles, dada la gran presencia y sensibilidad de los refugiados sirios.

En materia de relaciones internacionales, Vidal cree que se ha perdido una oportunidad de oro. Las negociaciones sobre el programa nuclear de Irán podrían haber sido una oportunidad ideal para llegar a una respuesta unificada tanto al conflicto sirio como a la expansión del Estado Islámico. Tenemos que pensar más allá del simple acuerdo nuclear, dice Vidal. Aproveche la capacidad de Irán para influir en Siria y Hezbollah. Y Arabia Saudita, por muy nerviosa y amenazada que esté por el posible acuerdo en este momento, tendrá que terminar acercándose a Irán. El analista del IEMed lo tiene muy claro: «Si no hay una respuesta política conjunta, la bestia no desaparecerá».