El Tánger fuera de postal

David Rodríguez Seoane

Periodista y miembro del equipo editorial de QM

Las miradas cruzadas entre el territorio, los derechos sociales y la cultura de Amina Mourid, Claire Trichot y Zoubeir Ben Bouchta sobre el fuera de campo de la ciudad marroquí

CCCB, 2026 /CC BY-NC-SA Glòria Solsona

Tres activistas. Tres voces muy vinculadas a la realidad cultural y social de Tánger. Son la emprendedora cultural y urbanista Amina Mourid, cofundadora del proyecto cultural Think Tanger; el dramaturgo Zoubeir Ben Bouchta, director teatral y fundador del teatro Riad Sultan; y la activista Claire Trichot, presidenta de la asociación 100 % Mamans. Los tres han sido los protagonistas de la mesa redonda Tánger, la ciudad viva, la ciudad herida, organizado por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB) en colaboración con el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed).

En esta actividad, que forma parte de una programación más amplia en el marco del proyecto Marruecos: una cartografía contemporánea, Mourid, Trichot y Ben Bouchta compartieron su visión sobre las transformaciones de su ciudad, marcada por el mito del Tánger internacional y por importantes fracturas urbanas y sociales. Ha sido la primera parada de un ciclo que, en los próximos meses, visitará otras tres ciudades y territorios marroquíes para repensar el Marruecos contemporáneo desde la reflexión sobre el vínculo histórico, cultural y humano que une ambas orillas del Mediterráneo. 

En la antesala del debate público, moderado por el escritor Youssef El Maimouni, los tres activistas pudieron intercambiar impresiones con representantes de la sociedad civil catalana como, Francesco Campolo, de R-Evolución; Najat Bensar, de la Asociación Ibn Rochd; Dolors Camat, de la Fundación Catalunya-Europa; Laia Gómez, de Mirada Rumiant; Enric Canet, del Casal dels Infants del Raval; o Laila Khalil, de la Fundación Ibn Battuta. Este espacio horizontal y a puerta cerrada se convirtió en una oportunidad aprovechada para tejer redes entre las organizaciones y compartir experiencias y retos comunes.

Ya con el micrófono abierto y con la sala Mirador del CCCB llena, El Maimouni dio pie al debate introduciendo una cita del historiador y urbanista Mohammed Métalsi “Son muchos los que han escrito sobre la ciudad de Tánger, pero pocos los que se han dedicado a estudiar su historia y a mejorar la vida de sus habitantes”.

CCCB, 2026 /CC BY-NC-SA Glòria Solsona

Apelando al título del encuentro, prevaleció el acuerdo sobre una Tánger viva, pero hubo discrepancias sobre su herida. Para Amina Mourid es más bien “una ciudad frágil que vive transformaciones excepcionales”, con un crecimiento demasiado grande que la pone en serias dificultades para mantener el equilibrio ante los desafíos contemporáneos. Para Clara Trichot no es sino una “ciudad fracturada y a la vez transgresora”, en peligro ante el riesgo de aplastar a los más vulnerables. En cambio, Zoubeir Ben Bouchta acepta la herida de Tánger, pero señala que no es “una ciudad vencida” por su capacidad para renacer una y otra vez de sus cenizas, “como un ave fénix”.

El Tánger que aparece en las postales es una ciudad exotizada y cosmopolita, con cierta pátina moldeada por el imaginario europeo. En sus imágenes romantizadas aparecen las callejuelas blancas de la medina descendiendo hacia el puerto y la bahía, cafés y hoteles de la época internacional donde se cruzaban viajeros, diplomáticos y artistas, mercados llenos de vendedores. Abundan los retratos orientalistas, camellos, terrazas abiertas al Estrecho de Gibraltar y arquitectura colonial.

En Barcelona, desde un mirador excepcional, tuvimos la ocasión de ver las otras Tánger. Aquellas que no se encuentran nunca en las tiendas de souvenirs en las cercanías de la Kasbah. Aquellas que no aparecen en los mapas, ni en las postales. He aquí una muestra de las mejores imágenes movidas de una ciudad en plena transformación.  

POSTAL 1: LA ZONA INTERNACIONAL

En 1923 se creó un régimen político y administrativo especial en la ciudad marroquí: la Zona Internacional de Tánger (1923-1956). Un territorio gestionado conjuntamente por varias potencias europeas, entre otras, Francia, España y Reino Unido con el fin estratégico de controlar el Estrecho de Gibraltar y mantener el equilibrio de poderes en la región. La administración compartida de varias potencias convirtió la ciudad en un enclave singular, marcado por la libertad, leyes permisivas y una fiscalidad favorable que atrajo a delincuentes, espías, escritores y personajes de toda índole.

“La situación geográfica de Tánger ha marcado su destino”, apunta Ben Bouchta. Una ciudad que no puede ser comprendida sin su pasado. “Después de la época internacional, se convirtió en nacional”, continúa Ben Bouchta; “y quedó marginalizada en el norte de Marruecos por razones políticas hasta finales de los noventa”, apuntala Amina Mourid. Atrás quedaban los años de excesos y el refugio de la Beat Generation, pero perdura una realidad que comenzaba a manifestarse en aquel entonces: la proliferación de círculos concéntricos de precariedad alrededor de los beneficios de una élite.

POSTAL 2: EL PUERTO DEL MEDITERRÁNEO

Con el albor del nuevo siglo la historia cambia. Tánger se convierte en uno de los grandes proyectos de la realeza marroquí con la ambición de convertirla en un polo de atracción económica con la creación del puerto de Tánger Med. El principal hub logístico y portuario del continente africano y uno de los más importantes del Mediterráneo. La apertura del puerto genera un desarrollo industrial sin precedentes que conlleva la construcción de grandes infraestructuras. La fisonomía de la ciudad muda para siempre.

CCCB, 2026 /CC BY-NC-SA Glòria Solsona

En las últimas décadas, no se puede negar el éxito y el desarrollo económico tangerino a gran escala. La extensión territorial de la ciudad se ha multiplicado por cinco y su población es tres veces mayor. Sin embargo, un crecimiento tan desmesurado, orientado netamente al plano internacional, implica, a menudo, una desconexión con la realidad social local. “Un cuarto de siglo después, no sabemos en qué dirección política queremos ir. Por fortuna, aún estamos a tiempo de dejar nuestra huella en el territorio, aprovechar los espacios que se abren para la reflexión, y decidir juntos el futuro que queremos para la ciudad de Tánger”, explica Mourid.

Amina Mourid

Estamos a tiempo de dejar nuestra
huella en el territorio y decidir juntos
el futuro que queremos para la ciudad de Tánger”

POSTAL 3: EL LABERINTO DE CONTRADICCIONES

Aunque la ciudad puede parecer hoy un hervidero de oportunidades que atrae a personas de todo el país, la migración transnacional sigue siendo la primera opción para muchos jóvenes. Un relato inseparable de la historia de muchas familias marroquíes. A pesar de los grandes avances económicos y de la ampliación de derechos sociales, hay cosas que no cambian. Cada año, alrededor de 300.000 niños abandonan la escuela. Ser madre soltera sigue siendo un delito penalizado por la ley. “En Marruecos siguen existiendo leyes que no se corresponden con las realidades sociales y las libertades individuales de las personas”, explica Claire Trichot, jurista especializada en derechos humanos. “Las contradicciones son enormes y hacen que muchos jóvenes vivan atrapados entre la frustración y el deseo de ser libres y construir sus sueños más allá de sus fronteras”, añade.

También en el ámbito cultural, a ojos del poeta y dramaturgo Ben Bouchta, las contradicciones son una realidad palpable y cotidiana. A pesar de existir una cierta “efervescencia cultural tangerina”, esta está “mal organizada y se produce sin un acompañamiento real de parte de las instituciones y de las infraestructuras culturales de la ciudad”. “En Tánger no existe un público verdadero que consuma cultura de manera habitual como ocurre en Casablanca o Rabat”, explica el fundador del Teatro Riad Sultán. Por ello, él ha querido abrir una puerta a la esperanza: “He imaginado este teatro como un espacio mediterráneo en el que el público sepa apreciar la cultura y disfrutar del encuentro y la convivialidad con los artistas”.

Zoubeir Ben Bouchta

He imaginado este teatro como un
espacio mediterráneo en el que el público
sepa apreciar la cultura y disfrutar del encuentro
y la convivialidad con los artistas

POSTAL 4: LA CIUDAD QUE NO APARECE EN LOS MAPAS

En el plano urbanístico, Tánger afronta desafíos que reflejan la velocidad y profundidad de sus transformaciones. Para Amina Mourid, comprender “la geomorfología” de la ciudad es esencial para que sus habitantes puedan reapropiarse de su propio territorio, algo que hoy no resulta tan evidente. “No es posible encontrar un mapa completo de Tánger”, explica la cofundadora de la organización cultural Think Tanger. “Solo existen mapas del centro, cuando más del 80% de la ciudad ya no corresponde al Tánger histórico”. Lo mismo ocurre con el nomenclátor urbano, que Mourid describe como un “pastel milhojas” donde los nombres de calles en francés o español se superponen a los marroquíes, ahondando en la herida colonial.

CCCB, 2026 /CC BY-NC-SA Glòria Solsona

Desde Think Tanger impulsan investigaciones y proyectos culturales para abordar las complejidades de una ciudad en reconstrucción permanente, donde el sonido de las obras parece no detenerse nunca. Iniciativas como Tanger, dos à la mer (“Tánger, de espaldas al mar”) buscan visibilizar ese Tánger ignorado por la cartografía, “que nunca es neutra”, subraya Mourid, y poner en valor la ciudad que ha crecido de espaldas al litoral.


POSTAL 5: EL PAÍS DE LOS AVANCES Y LOS PEROS

De las transformaciones locales de Tánger a las de Marruecos a escala nacional. Desde la Primavera Árabe de 2011, Marruecos ha vivido un proceso de apertura y renovación institucional que culminó con el alumbramiento de una nueva Constitución que reconoce derechos y moderniza el Estado. En los últimos años se han impulsado reformas para armonizar la legislación y avanzar hacia una sociedad más igualitaria. Más justa. “En Marruecos ha habido grandes progresos en los derechos de las mujeres, se han consolidado mecanismos para combatir la violencia de género y existen políticas públicas de protección a la infancia”, explica Claire Trichot, presidenta de la asociación 100% Mamans, que lleva más de dos décadas viviendo en Tánger.

— Claire Trichot

“En Marruecos ha habido grandes progresos
en los derechos de las mujeres, la violencia de
género y la protección de la infancia”

Aunque las desigualdades siguen siendo profundas, Trichot destaca hitos relevantes como la ley de protección social o el hecho de que hoy puedan debatirse públicamente cuestiones como la migración de los jóvenes o la violencia de género, temas silenciados hasta hace más bien poco. La legislación avanza al ritmo de una sociedad que reclama cambios en un contexto en plena mutación. Sin embargo, las reformas chocan con importantes limitaciones estructurales. “Faltan recursos y, sobre todo, falta llevar muchas medidas a la práctica”, concluye Trichot.

El gran interrogante ahora es saber cómo acompañará Marruecos todos estos cambios y si será capaz de responder a las expectativas de una juventud valiente y dispuesta a soñar con vivir su vida más allá de los márgenes de la postal.