Con una mezcla de poesía y cruda honestidad, las películas de Sherif El Bendary ofrecen una visión de Egipto y, en un enfoque más amplio, de un Mediterráneo que presenta un contraste desgarrador con las idílicas imágenes que suelen proyectarse sobre la región. Lejos de los estereotipos de postal, rebosantes de armonía y riqueza cultural, el cine de El Bendary ahonda en las fracturas, los silencios y las contradicciones que conforman la vida cotidiana. A través de una mezcla de realismo mágico y crítica social, El Bendary nos invita a cuestionarnos los célebres ideales de diversidad y civilización brindándonos, para ello, un Mediterráneo marcado por las tensiones, la complejidad y la resistencia.
Durante el Festival de Cine Euroárabe AMAL, celebrado en Santiago de Compostela el 24 y 25 de marzo pasados, tuvimos la oportunidad de conversar con Sherif El Bendary sobre todos esos temas, para explorar el modo en que su cine desafía los mitos del Mediterráneo como un espacio armonioso y unificado.
La conversación tuvo lugar en el marco del proyecto MASAR AL AMAL —que en árabe significa «camino de esperanza»—, un laboratorio de escritura de guion consagrado a respaldar a los cineastas árabes emergentes en la realización de sus películas de ficción y documentales. La iniciativa forma parte del programa Masar ahora, de la AECID, en colaboración con la Fundación Araguaney y el Festival Amal.

Tus películas suelen contrastar de forma notoria con la imagen idílica del Mediterráneo como espacio de armonía y cultura compartida. ¿Cómo te ves reflejado en esa narrativa, y de qué modo crees que tu trabajo la desafía o desmantela, concretamente desde tu perspectiva arraigada en El Cairo?
La idea del Mediterráneo como un espacio armonioso es más una proyección que una realidad. Se trata de una narrativa romántica que a menudo ignora las desigualdades, los conflictos y las tensiones históricas no resueltas que aún configuran la región. Mis películas se sitúan en El Cairo, pero El Cairo no es un lugar aislado, sino una parte de ese amplio contexto mediterráneo. Lo que trato de hacer en mi trabajo es desmantelar esa ilusión de armonía centrándome en las fracturas, las disparidades de clase, la represión política y las luchas silenciosas que la gente libra en su interior. La armonía existe, pero casi siempre se encuentra en las postales y los folletos turísticos, no en las vidas de los que navegan a diario por la adversidad.
El Mediterráneo suele admirarse por su diversidad cultural, pero ¿hasta qué punto es verídica esa idea aceptada, sobre todo en relación con la identidad, la sexualidad o las voces disidentes? En Better than Earth retratas la represión de la homosexualidad en Egipto. ¿Crees que la diversidad de la región se acerca más a un ideal de conveniencia que a una realidad viva? ¿Cómo te permite el cine enfrentarte a esa brecha?
Creo que la idea de diversidad nos gusta, pero en realidad preferimos no asumirla. En la mayor parte de la región, la diversidad solo se celebra en torno a lo que no supone una amenaza: la comida, la música, las lenguas. Sin embargo, cuando debemos abordar la identidad, la sexualidad, la expresión política y todo aquello que desafía las normas tradicionales o religiosas, lo vemos desde una perspectiva distinta. En Better than Earth decidí retratar la experiencia de una persona criminalizada solo por existir. No es solo una historia sobre homosexualidad, sino sobre el modo en que fallamos a la hora de reconocer la humanidad de los demás cuando no se ajustan a la norma. Así que no, en realidad no creo que aceptemos la diversidad cuando nos incomoda. Y el cine es uno de los pocos espacios en los que podemos enfrentarnos a esa hipocresía.
Desde la revolución de 2011, Egipto ha estado sumido en una mezcla muy compleja de esperanza, desilusión y contradicciones diarias de lo más surrealistas. Tu cine ahonda en la fábula y el realismo mágico para representar esa atmósfera en la que el absurdo se funde con lo cotidiano. ¿Por qué recurres a esas herramientas narrativas y cómo te ayudan a capturar y criticar las tensiones sociales y políticas del Egipto posrevolucionario?
La realidad egipcia posterior a 2011 se volvió, en efecto, cada vez más surreal. La revolución brindó esperanzas a mucha gente, que luego se convirtieron en desilusiones. Ese caos emocional, la contradicción entre lo que soñábamos y lo que ocurrió de verdad no siempre puede capturarse únicamente a través del realismo. Por ello recurro con frecuencia al realismo mágico y la fábula: son herramientas que me permiten expresar lo que se percibe como una verdad emocional, aunque no sea una verdad literal. Lo absurdo se convierte en un espejo de nuestra vida diaria, en la que la burocracia, la opresión y la resistencia se entrelazan de formas muy extrañas, a menudo irónicas. También es un modo de hablar con libertad en un clima en el que la crítica política directa puede costar muy cara.
La imagen de Egipto como «puente» entre Oriente y Occidente y «cuna de la civilización» suele estar imbuida de narrativas culturales. Sin embargo, tus películas presentan una perspectiva distinta, centrada en un país escindido por las contradicciones y los traumas no resueltos. ¿Cómo aborda tu cine esa visión nostálgica de Egipto y redefine su función en el Mediterráneo actual?
La imagen de Egipto como puente cultural o cuna de la civilización es algo que nos enseñan en la escuela, y sí, constituye una fuente de orgullo. Ahora bien, cuando uno camina por El Cairo hoy en día, no se encuentra con la historia, sino con un presente plagado de contradicciones, desigualdades y traumas no resueltos. Mis películas no son nostálgicas, no me interesa revivir viejas glorias. Lo que quiero es mostrar el Egipto actual, el Egipto donde los jóvenes se sienten atrapados, donde la tradición y la modernidad chocan a diario, donde el pasado se percibe más como una carga que como un cimiento. Si mi trabajo reconfigura de algún modo la imagen de Egipto, espero que sea a través de las experiencias vividas por la gente, no de los eslóganes o la mitología.
Para profundizar en estas reflexiones, te invitamos a ver este fragmento de vídeo en el que Chaymaa Ramzy conversa con Sherif El Bendary durante el taller sobre escritura de guion realizado en el marco del proyecto de cooperación con el mundo árabe MASAR AL AMAL, organizado por el Festival de Cine Euroárabe AMAL:
Más información sobre el taller en: festivalamal.com/taller-formulacion-masar-al-amal