Turquía, nuevo escenario tras las elecciones
8 junio 2015 | In the Media
El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha visto a su formación política, el Partido Justicia y Desarrollo (AKP), ganar las elecciones generales de este domingo con el 41% de los votos. Sin embargo, la entrada en el parlamento del Partido Democrático Popular (HDP), laico y prokurdo, le impedirá a priori tener la mayoría cualificada que anhelaba para cambiar la Constitución y ampliar los poderes presidenciales.
Javier Albarracín, director del área de Desarrollo Socioeconómico del IEMed y experto en Turquía, destaca que, además de frenar las aspiraciones de Erdogan, es un hecho muy importante que el HDP haya logrado aglutinar tanto al electorado kurdo como a los sectores más progresistas de la población. «Puede ayudar a suavizar el proceso de paz y poner fin a la tradicional dicotomía ‘kurda o turca'».
En entrevista esta mañana en Radio 4 (RNE), Albarracín argumentó que después de años de crecimiento económico inclusivo y siete elecciones ganadas, Erdogan se creía legítimo para llevar a cabo cualquier medida sin trabas políticas y con iniciativas con un claro acento islamista. Pero la pérdida del apoyo popular ahora cuestiona sus planes y forma de gobierno. De hecho, Albarracín dijo que la represión del gobierno a las protestas en el parque Gezi en 2013 fue un claro ejemplo de la erosión que venía sufriendo la democracia turca.
Turquía ante la UE
En opinión del analista del IEMed, Ankara hoy no tiene incentivos para abrir negociaciones sobre la integración europea, al igual que no hay un interés real europeo en abrir el expediente turco. Sin embargo, Turquía es vital para Europa por el flujo de gas desde Irán y clave en el tránsito de inmigrantes ilegales que buscan ingresar a territorio europeo. Ambos factores predicen que los diálogos entre la Unión Europea y Turquía se mantendrán, aunque estrictamente limitados a temas migratorios y energéticos.
La lucha contra IS
La renuencia de Ankara a unirse a la lucha contra el Estado Islámico responde a razones de seguridad interna, ya que el gobierno turco teme que una mayor participación active células yihadistas durmientes en su territorio.