Un archivo visual de Toni Catany: “La meva Mediterrània”

En este número de QM, dedicado a los mitos del Mediterráneo, proponemos acercarnos a la mirada singular del fotógrafo Toni Catany (Llucmajor, Mallorca) a través de La meva Mediterrània. Si bien los mitos tienden a congelar el Mediterráneo en imágenes idealizadas o narrativas simplificadas, su obra abre un espacio distinto: un Mediterráneo plural, íntimo y cambiante, tejido de paisajes geográficos y emocionales.


Toni Catany. Joven. Bizerta, Túnez, 1989. © Fundació Toni Catany

El propio Catany formuló la clave del proyecto de este modo:

«Quería, con imágenes, ofrecer la versión personal de un espacio geográfico y cultural, complejo y apasionante, que considero mío. La visión que tengo de este espacio parte de las Baleares, como si fueran su centro. Desde la azotea de mi casa, en Llucmajor, mirando hacia el sur, se ve la isla de Cabrera. Sé que más allá hay otras tierras, la costa de África que me invita a soñar…»

— Toni Catany

Este “mío” no es posesión, es perspectiva. Un punto de partida concreto que desplaza el centro y abre el mapa. Por eso estas imágenes no construyen una geografía del Mediterráneo: construyen una experiencia. No hay mar ni horizonte azul, no hay postal ni relato idealizado. Hay cuerpos, muros, plazas, interiores gastados, miradas que sostienen el tiempo.

En La meva Mediterrània, Catany articula una constelación de imágenes tomadas a lo largo de varias décadas en distintos puntos del Mediterráneo —de Ibiza a Alejandría, de Nápoles a Bizerta, de Mequinez a Estambul o Capadocia— sin jerarquías ni centro. Cada fotografía funciona como un fragmento autónomo, pero todas comparten una misma manera de estar en el mundo: atenta, contenida, profundamente humana.

Figuras solitarias, niños, hombres detenidos en la calle, espacios interiores casi vacíos o plazas atravesadas por la actividad cotidiana. Catany no documenta, observa. No explica, deja que la imagen respire. El Mediterráneo que presenta el autor no es un mito idealizado, sino una realidad hecha de materia, tiempo y presencia.

A comienzos de los años noventa, este trabajo tomó forma en la publicación La meva Mediterrània (Lunwerg, 1990). En febrero de 1991, el Casal Solleric de Palma inauguró la exposición homónima, que reunía esta mirada construida a partir de viajes y de técnicas diversas, pero con una coherencia estética muy marcada. Hoy, estas fotografías forman parte del fondo de la Fundació Toni Catany, que garantiza su conservación y difusión.

En el marco de este número dedicado a los mitos del Mediterráneo, las imágenes no cierran un relato: lo abren. Y nos piden el gesto más simple y más difícil, volver a mirar.

Toni Catany. Child. Ibiza, 1967. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Alexandria, Egypt, 1968. Calotype. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Naples, Italy, 1970. Calotype. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Café in southern Morocco, 1989. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Young man. Bizerte, Tunisia, 1989. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Meknes, Morocco, 1989. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Bizerte, Tunisia, 1989. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. El Djem, Tunisia, 1989. Hand-colored photograph. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Istanbul, Turkey, 1990. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Cappadocia, Turkey, 1990. © Fundació Toni Catany
Toni Catany. Elderly man. Esna, Egypt, 1990. © Fundació Toni Catany