Inmigración, crisis y pobreza

17 marzo 2015 | | Español

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Crisis económica y caracterización de la recuperación

El período de fuerte expansión de rentas vivido hasta el 2007/2008 fue, al mismo tiempo, causa y consecuencia de una intensa creación de empleo. Esta expansión de casi 4 millones de empleos fue, a su vez, causa y consecuencia de la llegada de 4,5 millones de inmigrantes de carácter esencialmente económico (laboral).

La creación de empleo se logró,

En la vertiente nativa:

-Un leve incremento de la población nativa potencialmente activa (entre 15 y 65 años) a un ritmo de alrededor de 75.000 personas al año.

-Un ligero aumento de la tasa de actividad nativa de alrededor de medio punto porcentual al año de incremento

-Un pequeño incremento de la tasa de empleo de la población activa nativa de 3,5 puntos porcentuales acumulados a lo largo de los 8 años mencionados.

En la vertiente exterior (inmigrantes):

– Casi 4,5 millones de extranjeros entraron en nuestro país entre 2001 y 2008, 3,6 provenientes de países pobres.

– Un 90% de esta población se incorporó a la población activa con la decidida intención de lograr un empleo.

– Un total de 2,7 millones de extranjeros lograron finalmente un empleo; el 93% de ellos provenía de un país en desarrollo o subdesarrollado.

Tras ser responsable de la creación del 40% del empleo comunitario desde 2000 a 2005, España anota 3,8 millones del total del desempleo creado desde principios de 2007 (2007.ii), unos 9 millones de desempleados, seguido muy de lejos por Italia, con 1,2 millones, y Reino Unido, con 800.000 nuevos desempleados.

La noticia laboral que se publicita habitualmente para confirmar la recuperación del mercado laboral es la reducción del paro: efectivamente, desde su punto más alto (2013.T1 = 6.300.000) se ha logrado una reducción de más de 800.000 desempleados y se ha situado básicamente en el mismo nivel de hace dos años y medio, a finales de 2011. Sin embargo, esta variación NO debe entenderse completamente como creación de empleo.

Aunque es verdad que el segundo y el tercer trimestre del 2014 fueron buenos (no así el último), en los últimos dos años el empleo total ha crecido sólo unas 230.00 personas y está al mismo nivel que al cierre de 2012. Desde el inicio de la reforma laboral el empleo ha descendido en 100.00 personas (3t 2012) y, en todo caso, la cifra es muy inferior a la del inicio de la crisis, a mediados/finales de 2007: en concreto 3,5 millones menos que en el auge del ciclo (mediados de 2007) o 3,2 millones menos que al inicio de la crisis.

Obviamente esto es posible porque se ha reducido la población activa: centrándonos en el último año y medio (de recuperación), el empleo neto ha crecido en 400.000 personas y la población activa se ha reducido en casi 180.000, lo que permite exhibir una reducción del paro de 600.000; es decir, un tercio del éxito se debe a la reducción de la población activa.

Impacto de la crisis en las condiciones de vida: pobreza y desigualdad

En este contexto la tasa AROPE de población en riesgo de pobreza o exclusión social (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), definida conforme a la estrategia Europa 2020, habría pasado del 22,9% en 2008 al 28,2% en 2012 (el mayor crecimiento en toda Europa a excepción de Irlanda). Esta cifra oficial de incidencia se traduce en nuestro país en más de 12,5 millones de personas en riesgo de pobreza o exclusión social y en un saldo neto de deterioro durante la crisis cuantificable en no menos de dos millones de nuevos «pobres».

Considerando la incidencia del sistema de las transferencias sociales, en el caso de España, la reducción de la tasa de pobreza es de sólo un 25% (o sea 7,5 puntos porcentuales), mientras que en algunos países, la reducción es superior al 50% (Islandia 66%, Noruega 61%, Dinamarca 54% u Holanda 51%). El gráfico ilustra, de hecho, que la tasa de pobreza AROPE tras las transferencias no depende tanto del nivel de pobreza previa a la aplicación de beneficios sociales como de la mayor o menor provisión de esas transferencias sociales. De hecho, hay más dispersión entre las tasas tras la aplicación de transferencias que antes de la aplicación de esas transferencias.

En el caso de España, las altas tasas relativas del índice AROPE se explican en mayor medida por uno de los tres componentes = residir en hogares sin empleo o con baja intensidad en el empleo (hogares en los que sus miembros en edad de trabajar lo hicieron menos del 20% del total de su potencial de trabajo durante el año de referencia).

Figura 1. Tasa AROPE antes y después de transferencias sociales

Comparativa para el año 201

Fuente: Elaboración propia a partir de datos EUROSTAT actualizados a Febrero de 2015

Según la OCDE, la tasa de pobreza monetaria (gente con menos del 50% de la renta mediana) sería del 15% en España (para 2001-2012). Sin embargo, al descender la renta global, los umbrales de renta para el cálculo de la pobreza descienden, lo que genera la falsa ilusión de una tasa de pobreza menor de la real. Considerando las tasas de pobreza del año 2005, la tasa de pobreza según la OCDE habría crecido 8 puntos porcentuales en lugar de los 1,7 registrados: o sea, estaría ahora en el 18,3 en lugar del 15%.

Impacto de la crisis en la población inmigrante

En este contexto, el impacto diferencial en los inmigrantes se debe principalmente a varios factores:

• Mayores tasas de actividad y empleo (76% No UE Vs 58% españoles) = mayores tasas de desempleo = un tercio de la población activa extranjera está desempleada

• Mayor exposición a los segmentos de demanda laboral más deteriorados

• Mayor participación en los segmentos de oferta laboral más frágiles (jóvenes, menor antigüedad, temporalidad,…)

• Renta base muy reducida en un contexto de incremento de la desigualdad

• Menor cobertura por desempleo (38% Vs 64%) y menores prestaciones

• Carencia de ahorros y fuentes de renta alternativas

• Menor alcance de redes familiares / intergeneracionales

• Mayores beneficiarios (relativos) de políticas sociales (por menor renta)

• Recorte específico de políticas de integración.

Ajuste de los flujos migratorios: retorno de la población inmigrante

Existe una evidente falta de sincronía entre el ajuste del ciclo económico y el stock de inmigrantes. La primera explicación obvia, pero poco conocida, es que el efecto de la crisis se traduce esencialmente en un incremento de las salidas, pero no así en una disminución tan acusada de las entradas. El stock es el resultado de entradas-salidas, y es importante observar que la desaceleración del stock de inmigración no debe interpretarse como un parón brusco de las entradas: muy al contrario, a lo largo de los 6 últimos años de crisis (2008-2013) las entradas totales de extranjeros han superado, a veces ampliamente, las 300.000 personas y en 6 años se ha acumulado un total de 2.300.000 personas (o 600.000 por ejemplo en los últimos 2 años); sólo en el último año, los flujos de entrada han rozado los 300.000 extranjeros.

En términos generales, las conclusiones podrían resumirse de la siguiente manera:

• La llegada de inmigrantes durante la década de 2000 fue imprescindible para sostener el modelo y la cuantía del crecimiento erróneamente “elegido”.

• Las fases de destrucción y creación de empleo / desempleo han estado fuertemente condicionadas por la evolución de la población activa. Actualmente, los progresos pueden verificarse mucho más en contención y reducción del desempleo que en creación de empleo.

• La evaluación del problema y sus soluciones en términos exclusivos de viabilidad fiscal supone una estrategia deliberada para apartar el debate de los asuntos que realmente deberían abordarse, y una confusión deliberada del corto y el largo plazo.

• La población extranjera ha sufrido un impacto diferencial que afortunadamente puede explicarse por sus características diferenciales.

• En este contexto económico, pese a que el stock de extranjeros se ha ajustado levemente al ciclo, los flujos de entrada y salida muestran una importante dinámica propia desligada del ciclo económico y con fuertes peculiaridades por origen y situación particular del migrante. En este sentido, en materia de política migratoria (1) el diseño pretendidamente pro-cíclico de la política inmigratoria en España, en lo que se refiere a la regulación de entradas y salidas, no parece funcionar, y debería revisarse (2) debería matizarse el discurso mediático de que ahora “toca gestionar el retorno” (o peor aún, ocuparse de los españoles por el mundo)

• Dado el diseño “laboral” de la política migratoria, especialmente en términos de residencia y regularización, el impacto del desempleo en la población extranjera ha tenido y tiene una seria implicación en términos de ciudadanía plena, estabilidad y calidad de vida de la población extranjera. Después de casi una década y media de inmigración deben revisarse los esquemas y ajustarlos a una realidad progresivamente más compleja.