Contener las migraciones a cualquier precio

17 agosto 2022 | In the Media

Los hechos son bastante conocidos. Cerca de cuarenta personas morían a finales de junio al encontrarse con las fuerzas de seguridad marroquíes cuando intentaban acceder a la Unión Europea por su frontera sur. Según la ONG Caminando Fronteras y la Asociación Marroquí por los Derechos Humanos, los gendarmes habrían hecho uso de una violencia excesiva e injustificada.

Este nuevo episodio de tensión fronteriza y las reacciones que ha suscitado ponen de manifiesto que Europa invoca ante todo la seguridad frente al reto de gestionar una inmigración que previsiblemente crecerá.

Detrás de estos movimientos humanos podemos distinguir dos tipologías de factores que seguramente hay que abordar de forma diferenciada. Por un lado aquellos factores que empujan a iniciar un trayecto migratorio o bien la búsqueda de asilo y por otro, la forma en que se plantea la gestión de estos movimientos humanos.

Si nos centramos en los primeros, es necesario tener presente aquellos elementos económicos, políticos y sociales que desestabilizan los países de origen, pero no hay que verlos como una foto fija, y tener presente qué dinámica pueden tomar a medio y largo plazo. Son factores que generan inmigrantes económicos o demandantes de asilo. Estas personas dejan atrás a economías ya precarias que además ahora están tocadas por la pandemia y que siguen estancadas debido al impacto de la guerra en Ucrania. O huyen de la inestabilidad política y la violencia del área del Sahel o la situación en Sudán. Entretanto, el cambio climático tiene ya un impacto que hace inviable la actividad agraria en algunas zonas trastocando su estructura económica y social. Y también hay que tener presente que estos factores, lejos de estar en vías de resolverse, pueden agudizarse y hacer crecer aún más el actual flujo migratorio.

En cuanto a la gestión de estos flujos, la priorización del control de las fronteras ha hecho dejar atrás otras estrategias que podrían haber abierto la puerta a una gestión ordenada de las migraciones que permitiera hacer casar las necesidades de mano de obra en la UE con las personas que están dispuestas a emigrar de sus países en línea, por ejemplo, de algunos aspectos de la reforma del reglamento de extranjería recientemente aprobada por el gobierno español. No es fácil, pero si se empieza ahora, quizá en diez años exista un mecanismo consolidado de gestión migratoria. Pero si por el contrario, se prioriza el control y la seguridad, lo que encontraremos en diez años serán más medidas físicas de seguridad y vigilancia.

Hoy por hoy, parece que vamos por esa vía. Así, los comunicados oficiales de los gobiernos y de la Comisión Europea en relación a los hechos de Melilla fueron asombrosos primero, previsibles después. Inicialmente se agradeció la actuación de la policía marroquí. Posteriormente, ante las imágenes que llegaron, se matizaba el mensaje y se lamentaba la pérdida de vidas humanas. Días después los ministros de interior de Marruecos y de España y la comisaria de Interior y Justicia de la UE se reunían para abordar cómo se deberían de contener las “nuevas estrategias” usadas por los migrantes para llegar a la frontera de Melilla.

No deja de ser desolador ver cómo se invoca la realpolitik y los equilibrios geopolíticos para legitimar en parte estos hechos tan graves. Todos los argumentos que se pueden utilizar para justificar los difíciles equilibrios políticos y las relaciones con Marruecos, parece que no contemplen el hecho de que lo que está ocurriendo hoy debería haberse empezado a gestionar hace años. Si no pensamos en la complejidad de los factores que hay detrás, ni en el hecho de que es necesario actuar de forma preventiva y continuada en el tiempo, acabaremos viendo cómo se repiten de forma periódica unos hechos similares.

Si las condiciones estructurales que llevan a emigrar o a buscar refugio en la UE no cambian, o incluso empeoran, ¿reforzar la seguridad será la única respuesta? ¿Externalizar la contención de los flujos sin controles democráticos? ¿Cuáles serán los límites?

Desgraciadamente, a pesar de lo que nos jugamos, parece que en el lado norte del Mediterráneo este debate no interesa. En buena parte porque las percepciones y actitudes negativas hacia las migraciones y los inmigrantes predominan y tanto los medios de comunicación como los partidos políticos son responsables en buena medida. También gobiernos que simplifican hechos como los de Melilla reduciéndolos únicamente a la acción de las mafias.

No se puede pretender construir un horizonte que permita plantearse una gestión eficiente y respetuosa con derechos básicos de las personas migrantes si obviamos la complejidad de las situaciones de origen, olvidando las múltiples causas que actúan de forma simultánea en muchos de sus países, si pretendemos que nosotros no tenemos nada que ver y aplicamos sólo la contención a cualquier precio.

Xavier Aragall Flaqué

Responsable de Migraciones, Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed)


Artículo publicado en la edición impresa del diari ARA el 17 de agosto de 2022.