Sistema financiero islámico en los países no musulmanes

Londres quiere posicionarse como la primera plaza mundial en banca islámica: los servicios bancarios para particulares son uno de los pilares de su estrategia.

Zoubeir Ben Terdeyet

Nacida en la década de los setenta, la banca islámica aspira a desarrollar una oferta bancaria conforme a las reglas del Islam, la Sharia. Todo empezó en 1974, en la cumbre de Lahore, cuando la Organización de la Conferencia Islámica decidió crear el Banco Islámico de Desarrollo (BID), con sede en Yeddah (Arabia Saudí). En 1975, nace el primer banco islámico privado, el Dubai Islamic Bank. En 1979, Pakistán decide islamizar sus bancos, seguido, en 1983, por Sudán e Irán. Este sector, históricamente muy localizado en los países de Oriente Medio y el sureste asiático, suscita hoy en día un interés creciente a escala internacional, debido a la crisis financiera que ha obligado a cuestionarse los cimientos del capitalismo moderno. Se calcula que los activos islámicos en curso superan los 700.000 millones de dólares, con un crecimiento de dos cifras desde hace varios años y un objetivo de un billón de dólares de cara a 2010.

El ascenso vertiginoso del precio del crudo es en parte responsable del auge de esta nueva industria, cuyo desarrollo en Oriente Medio es considerable. Sin embargo, este crecimiento no hubiese sido posible sin un aumento de la práctica religiosa. De lo contrario, las monarquías del Golfo se hubieran conformado con volver a colocar sus petrodólares en el sistema convencional, como ya hicieron en los años setenta. Con la crisis financiera, ha saltado a la palestra este nuevo sector, que para muchos constituye una alternativa, aunque no conozcan realmente sus fundamentos…

Un mercado que se internacionaliza

El excedente de liquidez se sitúa en primer lugar en los países del Golfo, seguidos del sureste asiático y, en tercer lugar, el resto del mundo. Bahrein y Dubai se disputan el puesto de hub de la banca islámica, aunque el primero lleva mucha ventaja. Este maná financiero no ha dejado indiferentes a los grandes bancos europeos, que ya se implantado en esos países, junto a los bancos islámicos locales, y constituyen actores de peso en el sector de la banca de financiación e inversión. Los bancos convencionales también han invertido en el sector de los servicios para particulares, abriendo, junto a su actividad tradicional, “ventanillas islámicas” o bien filiales especializadas. HSBC, Deutsche Bank, Citibank, BNP Paribas y Société Générale, así como Calyon, se encuentran entre los líderes.

El mercado europeo: ambicioso… y tímido

Hace mucho que los fondos islámicos desempeñan un papel activo en el sector inmobiliario europeo, sobre todo en Francia y Gran Bretaña, mediante varias inversiones realizadas por el Qatar Islamic Bank y el Dubai Islamic Bank en Londres y en Ile de France. En la actualidad, el mercado europeo de acceso a la propiedad, con una población musulmana del orden de 15 millones de habitantes, representa un potencial a explotar, debido a la emergencia de una burguesía musulmana.

– Londres, una ambición anunciada

Ya desde hace años, Londres pretende abiertamente posicionarse como la primera plaza mundial en el sector de la banca islámica. El objetivo es captar los activos procedentes de Oriente Medio, pero también proponer un servicio bancario adaptado a la población musulmana local. El desarrollo de los servicios bancarios para los particulares islámicos constituye uno de los pilares de la estrategia británica. Así, en 2004, la Financial Services Authority admitió al primer banco islámico en territorio inglés, el Islamic Bank of Britain. Posteriormente, se han instalado otros cuatro bancos especializados: EIIB, EFH, Gatehouse, Bank of London and Middle East. Además, hay bancos convencionales que han abierto “ventanillas” islámicas. Con el propósito de favorecer el desarrollo de este sector en su territorio, Gran Bretaña ha adaptado sus sistemas jurídicos y fiscales.

– Francia quiere recuperar su retraso

Frente al voluntarismo británico, Francia parece mucho más rezagada, a pesar de contar con la mayor población musulmana de Europa, seis millones, frente a dos de Reino Unido. Este desfase se explica, en parte, porque la población musulmana inglesa, procedente en su mayoría de Pakistán, Bangladesh y Oriente Medio, está más familiarizada con los conceptos del mundo financiero islámico que la población musulmana francesa procedente del Magreb, región donde la banca islámica apenas empieza a emerger. No obstante, en Francia se observa desde hace meses un entusiasmo creciente en torno al tema. En julio de 2007, la AMF (Autoridad de los Mercados Financieros) publicó una nota en la que autorizaba expresamente la creación de “OICVM que se declararan conformes a la ley islámica”. Dicha nota autoriza los principios que constituyen la especificidad de los denominados fondos islámicos.

Así, en 2007, BNP PAMP lanzó el primer fondo islámico de derecho francés. A principios de 2008, SGAM AI siguió su ejemplo, con el lanzamiento, en colaboración con Banque Française Commerciale de l’Océan Indien (BFCOI), de un título con garantía hipotecaria destinado al departamento de Reunión. Asimismo, la Comisión de Finanzas del Senado organizó una mesa redonda el 14 de mayo de 2008 dedicada al mundo financiero islámico. El foro Europlace de principios de julio también abordó el tema de la banca islámica. Christine Lagarde, ministra de Economía, indicó que Francia introducirá “las modificaciones fiscales y reglamentarias necesarias para la emisión de sukuk”, obligaciones islámicas semejantes a las ABS. También se están estudiando adaptaciones fiscales para facilitar las operaciones bancarias y de seguros (takaful).

Aunque el resto de países europeos todavía no ha emprendido una reforma de sus marcos reglamentarios para acoger las finanzas islámicas, Alemania fue el primero en emitir un sukuk en euros. Dicho sukuk lo emitió el Land de Sajonia-Anhalt, para tomar prestados 100 millones de euros, gracias a un leaseback (venta con promesa de recompra) en su parque inmobiliario. Los suscriptores del préstamo perciben alquileres comerciales, en vez de intereses. En Bélgica y Holanda ha habido varias experiencias, pero sin verdadero éxito, debido a la ausencia de un marco reglamentario adaptado. En Italia, España y Portugal, ningún banco de envergadura se interesa por este mercado.

Apuestas y perspectivas

Se trata de responder a una necesidad, la de los musulmanes practicantes que se encuentran indirectamente discriminados, debido a la falta de productos financieros que se ajusten a sus valores. La bancarización de las poblaciones musulmanas en los países en desarrollo plantea importantes dificultades, al igual que la integración de las comunidades musulmanas en Occidente a través del acceso a la propiedad. Habría que estimular al empresariado que permite la generación de empleo: son muchos los emprendedores que persiguen una financiación Sharia. Sin olvidar a los más pobres, excluidos del sistema bancario.

De ahí que haya que implantar microfinanciaciones. Los productos conformes a la Sharia, dirigidos por su naturaleza a una clientela musulmana, responden a determinados valores morales y, por ello, encuentran igualmente lugar en la familia de los productos éticos y socialmente responsables. La propia filosofía del sistema financiero islámico podría seducir a aquellos decepcionados por las finanzas tradicionales de Occidente. En los próximos años, la banca islámica se desarrollará en Europa y en África, donde las poblaciones musulmanas son importantes, lo que atrae a los inversores de Oriente Medio, en busca de oportunidades de inversión, con el fin de que fructifiquen los petrodólares. ¿Existe un futuro del mundo financiero islámico sin petróleo? ¿Es posible la movilización del ahorro individual? He aquí algunos desafíos que aguardan a la banca islámica, además de las dificultades ya conocidas, esto es, la armonización de los conceptos, la constitución de las sharia boards y la formación de los directivos bancarios.