Reforma constitucional en Marruecos

“En la Constitución de 2011 existe el reconocimiento implícito de que surge a causa de un movimiento social, aunque se haya tratado de subrayar que las reformas estaban en marcha desde 2005”.

ENTREVISTA con MOHAMED TOZY por Bernabé López

Mohamed Tozy (Casablanca, 1956) es el politólogo marroquí más conocido fuera de sus fronteras. Su libro Monarquía e Islam político en Marruecos (Bellaterra, Barcelona 2000), lo consagró como el gran experto en el islamismo marroquí, pero su trayectoria va mucho más allá de esta especialidad. Realizó una tesis doctoral bajo la dirección de Bruno Etienne en Aix-en- Provence (1984), dedicada al campo religioso en Marruecos y formó parte del equipo de los mejores antropólogos e historiadores marroquíes que capitaneó Paul Pascon en el Instituto Agronómico y Veterinario Hassan II de Rabat hasta su muerte en 1985. Los trabajos de Tozy lo han convertido en una personalidad que ha defendido su independencia frente a los intentos del Majzén por incluirlo en sus filas. Incluso en 1986 llegó a publicar en un libro orquestado por el ministro del Interior Driss Basri, Édification d’un État moderne (Albin Michel, París) un sugerente artículo titulado “El Rey Comendador de creyentes” en el que deconstruía la sacralización de la figura del soberano y su instrumentalización de la función religiosa. Cuando estalla el Movimiento del 20 de febrero de 2011 en Marruecos,

Tozy es solicitado desde cuantiosos medios extranjeros y marroquíes para expresar su opinión sobre la “especificidad marroquí” en relación con la Primavera árabe. En una entrevista para la web Yabiladi.com en vísperas de las manifestaciones que tuvieron lugar aquel día, Tozy se mostraba expectante por ver lo que la jornada de protesta podía dar de sí, aunque avanzaba que “objetivamente Marruecos tiene los medios para gestionar una contestación social” pese a padecer las mismas lacras que sus vecinos. Unos días más tarde, el 26 de febrero, tras la jornada reivindicativa en medio centenar de ciudades marroquíes, declaraba a la emisora Médi 1 que el movimiento había demostrado la madurez de los jóvenes y que “no hay que decepcionar a los manifestantes”. Para él, la jornada del 20 de febrero marcaba un antes y un después, y mostraba la paradoja de rehabilitar la política por unos jóvenes que rechazaban la política tradicional.

Unos días más tarde, Tozy fue integrado en la Comisión consultiva (CCRC) para la reforma constitucional designada por Mohamed VI tras su discurso del 9 de marzo. Para algunos era una vez más la demostración de la capacidad del Majzén de cooptar a las élites díscolas e independientes. La entrevista que sigue, realizada en los primeros días de agosto de 2011, permite ver su capacidad de análisis y hasta qué punto Tozy ha sido capaz de mantener viva su independencia. Es toda una lección sobre lo que está en juego en Marruecos donde, como él afirma, solo la práctica política, la habilidad o torpeza de los líderes políticos, definirá el futuro del país.

A/I: Se ha dicho, incluso en el discurso del rey del 17 de junio, que se trata de la primera Constitución “hecha por los marroquíes, escrita por los marroquíes y para todos los marroquíes”. En su opinión, ¿qué quiere decir esto exactamente?

MOHAMED TOZY:Todas las constituciones que se han hecho en Marruecos, excepto aquella mítica de 1908 (solo existe realmente en la memoria de los nacionalistas y es más bien una Constitución por extrapolación), han sido redactadas por expertos franceses. En 1962, un equipo dirigido por Maurice Duverger, junto con Jacques Robert y otros expertos, redactó la Constitución, que era prácticamente una copia compulsada de la Constitución de 1958 (una mezcla de Vª República, orleanismo y algunos exotismos surgidos de las imágenes coloniales como el carácter sagrado de la figura del rey). Los juristas franceses contribuyeron directa o indirectamente, en especial el decano Vedel, a las otras constituciones, las de 1970, 1972, 1992 y 1996.

A/I: ¿Dónde reside la diferencia entre esta Constitución y las anteriores en lo que se refiere al método de redacción adoptado?

Marruecos nunca había vivido una movilización tan importante: existen cientosde foros y de debates

M.T.: Existen varias novedades con respecto a las constituciones de 1992 y 1996, que se supone que aportaron cambios en lo que respecta a la apertura política. En estas dos constituciones, el procedimiento, que era una especie de diálogo indirecto entre la oposición y Palacio, fue más bien opaco. La oposición, después de numerosos trámites preparatorios, enviaba un memorando al rey, al que este contestaba mediante una reforma. El discurso oficial niega cualquier relación de causalidad entre la tramitación y la respuesta. En ese sentido, la Constitución es un asunto entre políticos, el pueblo queda al margen. La Constitución de 2011 se plantea de forma diferente. Existe el reconocimiento implícito de que surge a causa de un movimiento social, aunque se haya tratado de subrayar que las reformas ya se habían iniciado desde 2005. La otra novedad radica en la composición de la Comisión. Si bien la selección de sus miembros se realizó de forma meditada, no pretendía ser representativa. Se buscaron personas serias y respetables.

El elemento de la representatividad también estuvo presente. Podemos identificar cuatro grupos: los constitucionalistas, que se supone que desempeñan el papel de expertos; el grupo de los derechos humanos; los representantes de la diversidad (saharauis, amazigs, israelitas y mujeres) y algunos altos funcionarios del Estado y exministros conocidos por su seriedad. La tercera particularidad es la decisión de escuchar a los principales agentes políticos y sociales. La Comisión definió soberanamente el marco de las audiencias. El único límite era el tiempo. Así, pudo escuchar a todos los partidos políticos, a los sindicatos y a decenas de asociaciones de la sociedad civil sobre unos temas concretos: gobernanza, derechos humanos, autonomía de la justicia, condición de los amazigs, derechos de las mujeres y desarrollo sostenible. La Comisión también recibió cientos de memorandos enviados por asociaciones o ciudadanos de a pie.

Todas estas propuestas se tuvieron en cuenta y la información se estructuró para crear las distintas tendencias reformistas. La Comisión también reivindicó explícitamente la importancia del derecho comparado. Pudo mencionar todas las experiencias innovadoras, tanto en Latinoamérica (México), como en Europa (España, Portugal y Polonia) y África (Benín).

A/I: ¿Qué ventajas presentaba este método frente a una Asamblea Constituyente?

M.T.: La Asamblea Constituyente supone por lo general una ruptura, si bien en el caso de Marruecos nos encontramos en un proceso reformista. Por supuesto una Asamblea Constituyente parece magnífica, pero no estoy seguro de que una Asamblea Constituyente realmente representativa satisfaría los intereses de los modernistas.

A/I: Un determinado sector de la prensa ha señalado que el texto va más lejos en las reformas de lo que pretendían los partidos políticos. ¿Podría resumirnos cuál ha sido su actitud hacia la Comisión en lo que se refiere a sus peticiones de reforma?

M.T.: Si exceptuamos a algunos partidos de izquierdas, al Partido Justicia y Desarrollo y al Partido Autenticidad y Modernidad, la mayoría no han entendido la particularidad del momento. Estaban a la expectativa, como unos comerciantes que entran en un zoco que no conocen. Sus propuestas pretendían poner a prueba las reacciones del mercado y eran mínimas. En cualquier caso, nadie cuestionaba los poderes del rey.

A/I: Paralelamente a la Comisión técnica, existía una Comisión política presidida por el consejero real, Mohamed Moatassim, e integrada por los partidos políticos. ¿Cómo fueron las relaciones entre las dos comisiones y en qué momentos del proceso tuvieron lugar?

M.T.: El mecanismo político se creó después de la Comisión. Creo que pretendía reforzar el contenido político de la reforma constitucional. La Comisión Consultiva consideró que no quería estar sometida al dictado de nadie, por lo que no había ninguna relación directa entre las dos instituciones. La Comisión política se reunió cuatro o cinco veces y era el presidente de la CCRC el que asistía a estas reuniones y se limitaba a contestar a las preguntas que le planteaban sobre los progresos de los trabajos. Una vez terminado el borrador, acudió a la Comisión para presentar un informe oral antes de remitir la copia al rey. Fue después cuando se produjeron las negociaciones entre los partidos políticos y el consejero del rey para recuperar algunas partes relativas a la cuestión de la identidad y el lugar del islam, ante las presiones de los partidos conservadores (Istiqlal y PJD).

Una novedad importante es que se reconoce la supremacía del derecho internacional sobre el interno

A/I: ¿Eran suficientes 100 días para redactar un texto constitucional como este? ¿No son 12 días de campaña para el referéndum poco tiempo para que pueda explicarse y debatirse?

M.T.: Pienso que era un poco justo e incluso un poco corto tanto para la redacción como para las audiencias y la campaña, aunque la Comisión trabajó todos los días 10 horas. Pero no hay que olvidar que nos encontramos en un momento excepcional y que el trabajo se realizaba bajo la presión de la calle. Por otra parte, considero que Marruecos nunca había vivido una movilización tan importante en torno a esta labor. Existen cientos de foros y de debates y la Comisión recibió textos que en algunos casos ya estaban rematados, lo que significa que la reflexión se había iniciado hace algún tiempo.

A/I: La Comisión recibió un mandato del Rey, pero éste incluía iniciativas para innovar en otros ámbitos. ¿En cuáles considera que la Comisión introdujo novedades que iban más allá del mandato del Rey?

M.T.: El mandato del rey incluía una cláusula que pedía explícitamente audacia e innovación a la Comisión. La lectura del discurso del 9 de marzo suscitó un auténtico debate en el seno de la CCRC. Una parte de sus miembros sostenía que se trataba de una nueva Constitución que implicaba un nuevo contrato social y que esta lectura implicaba ir lo más lejos posible y no limitarse a los puntos mencionados en el discurso. Podemos destacar tres temas de fondo que han estructurado los trabajos: recordar que la fuente de la soberanía exclusiva es el pueblo; afirmar la supremacía de la Constitución sobre cualquier otra fuente, ya sea tradicional o religiosa (el principio era solo la Constitución y nada más que la Constitución); y replantearse el estatus de la monarquía que se convierte en una institución constitucional como las demás y cuyos poderes emanan exclusivamente de la Constitución. Puede que estos tres temas parezcan banales, pero la práctica constitucional de los últimos 50 años los ha dejado maltrechos. No olvidemos que existe una corriente que pretende que los poderes del rey se basen en el sometimiento, que trata de justificar sus poderes temporales por su origen religioso y que quiere que la sharia se convierta en una norma supraconstitucional. Las novedades son numerosas. Las más importantes están relacionadas con la igualdad entre el hombre y la mujer; con el hecho de que el gobierno ya no tenga que rendir cuentas al rey; con que el monopolio del poder legislativo le corresponde al Parlamento; con el hecho de que el rey ya no pueda legislar; con la imposibilidad de introducir revisiones que cuestionen la elección democrática y los derechos adquiridos en el ámbito de los derechos humanos; y, sobre todo, con la supremacía del derecho internacional sobre el derecho interno.

A/I: ¿Cuál ha sido, en su opinión, el papel del Movimiento 20-F en la decisión de reformar la Constitución?

M.T.: El Movimiento 20-F actuó en un primer momento como una descarga que volvió a poner en marcha el proceso reformista y que banalizó unos temas que eran tabúes, como por ejemplo el carácter inmoral de la asociación entre los negocios y el poder. Ha permitido que se mantuviera la presión mientras la Comisión trabajaba y que se cambiara a veces la relación de fuerzas. Por desgracia, el hecho de que el movimiento no se estructurara como un verdadero frente democrático y las contradicciones que le son inherentes debido a la fuerte presencia de los adlistas [miembros del movimiento Justicia y Caridad], impidieron que participase en los arbitrajes clave justo antes de que se concluyera el texto y cuando el PJD saltó a la palestra para defender las revisiones del texto presentado por la Comisión. Si el movimiento hubiese tenido una mayor presencia, el PJD, en coalición con algunos grupos conservadores, no habría podido aparecer como único vencedor de los arbitrajes que se dictaron in finepara usar en mayor medida un léxico arcaico que introduce ciertas ambigüedades en las futuras interpretaciones del texto. Podríamos haber evitado insistir en los principios fundamentales del reino o en la especificidad o podríamos haber eludido directamente el tema de la libertad de conciencia.

A/I: El hermetismo con que trabajó la Comisión no ha evitado que circule, sobre todo en el último momento, una serie de textos apócrifos que crearon alguna confusión entre la opinión pública porque contradecían lo que el texto final mantenía. ¿Cuáles fueron los puntos que suscitaron más debate en el seno de la Comisión?

El ejercicio directo del poder por parte del rey es arriesgado y está obligado a usarlo solo en excepciones

M.T: Acabo de hablar de eso. La circulación de copias falsas es perjudicial en este juego en el que cada vez se va más lejos. La coalición conservadora no tenía a nadie que le hiciera frente. Y exageró mucho los temas de la identidad para luchar contra cualquier opción que favoreciese la aparición de un pensamiento laico. A pesar de esta campaña a veces difamatoria, no pudo lograr todas sus reivindicaciones. Solo hizo que fuera más crucial la cuestión de la lectura del texto constitucional. El nombramiento del presidente de la CCRC para el cargo de consejero del rey para Asuntos Constitucionales permite garantizar que esta lectura sea abierta y preservar el espíritu moderno y democrático del texto. Su peso moral de “constituyente” y su cercanía al rey podrían influir en el trabajo del Tribunal Constitucional en el futuro.

A/I: El presidente de la Comisión sostiene que el texto final, que procede de la Comisión, coincide en un 98% con el que se sometió a referéndum. ¿En qué consiste ese 2% modificado y quién fue el responsable de la modificación?

M.T.: Las modificaciones conciernen al léxico: se cambiaron algunas formulaciones cortas y directas para permitir varias lecturas posibles y, sobre todo, las que hacían alusión al tema de la identidad. Se ha reforzado el estatuto del idioma árabe.

A/I: Si pensamos en la influencia que el nuevo texto puede tener en la vida política de Marruecos, el compromiso que obliga al rey a elegir al jefe del gobierno entre el partido más votado ¿cree que puede crear situaciones de cohabitación difíciles? Por otra parte, si el partido más votado no obtiene una mayoría parlamentaria, ¿no crearía esto una situación difícil de solucionar?

M.T.: Los mecanismos que rigen las relaciones entre los poderes son muy claros. La Comisión ha tratado de institucionalizar las crisis políticas. El rey no puede hacer lo que quiera, siempre está obligado a negociar con los otros agentes. El ejercicio directo del poder por parte del rey es muy arriesgado y está obligado a usarlo solo en situaciones excepcionales. Sigue teniendo grandes prerrogativas, pero si enfrente tiene una mayoría fuerte, solo puede usarlas si resulta indispensable. Por ejemplo: si el gobierno ya no tiene que rendir cuentas al rey, éste no puede destituirlo en caso de desacuerdo y está obligado a disolver el Parlamento. Es un arma de doble filo, ya que las consecuencias para el pueblo pueden ser nefastas si las elecciones repiten la misma mayoría reforzada.

A/I: ¿Es esta la razón por la cual se ha mantenido que el rey presida el Consejo de Ministros, continuando así con el mecanismo de tutela que puede hacer difícil que los partidos adquieran la autonomía que exige su papel? ¿No perpetúa esto la minoría de los partidos?

M.T.:Todo dependerá de la personalidad del primer ministro. Un primer ministro como Abderrahman Yusufi dispone de medios para conseguir su autonomía con un texto así; por el contrario, un Abbas El Fassi no va a hacerlo. El Consejo de Ministros solo trata algunos temas enumerados por el texto. Y el primer ministro puede presidirlo a partir de ahora en caso de ausencia del rey. El poder real reside en el Consejo de Gobierno, ya que es ahí donde se elaboran las leyes. Hay que recordar que solo las leyes orgánicas se tratan en el Consejo de Ministros.

A/I: ¿No queda también expuesta la monarquía a las contingencias de la vida política?

M.T.: Todo dependerá de la personalidad del primer ministro. En cualquier caso, los negocios directos se han vuelto políticamente arriesgados.

A/I: Felipe González declaró hace un tiempo que Marruecos era un país de una sola válvula y que ahí residía su mayor riesgo. ¿Qué piensa al respecto?

M.T.: Tiene razón. Por eso hemos insistido en el hecho de que la monarquía siga siendo importante, pero debe considerarse como una institución de resolución de crisis y de arbitraje. Los poderes del rey son excepcionales desde cualquier punto de vista. Son preeminentes, pero tienen un límite en cuanto al tiempo y a los temas.

Marruecos debe gestionar la diversidad: ahora todo depende de los propios saharauis, rifeños y susis

A/I: Según el discurso que pronunció el rey el 9 de marzo, el proceso de regionalización es la causa de la reforma constitucional, ya que obliga a realizar unos cambios que deben introducirse en la Carta Magna. Pero ¿el reconocimiento de la región como elemento fundamental de la vida política no se contradice con la prohibición de partidos regionales que puedan actuar en favor del desarrollo de las regiones? Antes, esta prohibición estaba sancionada por una ley, pero ahora se introduce en la Constitución, lo que hace que sea más difícil dar marcha atrás. ¿No supone eso un obstáculo para el proceso de regionalización?

M.T.:No olvidemos que el proceso de regionalización se enfrenta a una cultura muy jacobina de la administración, especialmente en el ministerio del Interior. El texto debía reducir esos temores.

A/I: La Constitución reconoce un conjunto de comisiones consultivas que se ocupan de cuestiones o problemas diversos. Sin embargo, en los medios amazigs, la desaparición del IRCAM [Institut Royal de la Culture Amazighe] ha sorprendido, a pesar de que el amazig se convierte en un idioma cooficial en la Constitución. ¿Cómo explica esto?

M.T.: No es que el IRCAM haya desaparecido, sino que no se ha constitucionalizado. El hecho de que se oficialice el amazig, que no puede tratarse como una cultura minoritaria, explica que el Estado asuma el conjunto de sus funciones. Además se han planteado otros consejos: debe preservarse la diversidad de las lenguas y de las culturas.

A/I: La Constitución menciona el patrimonio cultural y artístico hasaní en varios artículos, lo que implica un reconocimiento de la especificidad saharaui. ¿Considera que se trata de una señal que puede contribuir a la búsqueda de vías de solución a la cuestión saharaui o, por el contrario, que algunos puedan ver en ello la voluntad de Marruecos de anexionarse el territorio?

M.T.: Marruecos se enfrenta al problema de gestionar la diversidad. Se ve amenazado por el proceso de estandarización tanto a nivel nacional como mundial. Tenía que protegerse. Todo el mundo es consciente de que es un verdadero desafío. Ahora todo dependerá de los propios saharauis y lo mismo podemos decir de los rifeños y los susis.

A/I El texto final ha provocado frustración entre los jóvenes del Movimiento 20-F y entre los que anhelaban una monarquía parlamentaria con una separación de poderes efectiva. ¿Cree que este texto puede mantenerse en vigor durante mucho tiempo o, por el contrario, le puede suceder lo mismo que al de 1992, que tuvo que modificarse cuatro años después?

M.T.: Una monarquía parlamentaria no puede decretarse mediante una Constitución. Además, en el plano constitucional, los elementos del parlamentarismo son claros: el rey no puede destituir al gobierno y nombra al primer ministro entre los miembros del partido mayoritario. El Parlamento puede votar una moción de censura. La oposición está protegida por un estatuto constitucional. Ahora bien, si el parlamentarismo es una cuestión de equilibrio de poder, será la práctica política la que definirá su verdadera consistencia. Una Constitución establece los límites y ésta pienso que está destinada a evolucionar.