Recomendaciones del encuentro de escritores e intelectuales para el diálogo intercultural Europa – Mediterráneo

El 23 de mayo de 2008 se celebró en Barcelona el Encuentro de escritores e intelectuales para el diálogo intercultural Europa-Mediterráneo, impulsado por la Unión Europea y el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed). El objetivo final  de este encuentro, en el que participaron más de setenta escritores e intelectuales de la Unión Europea y los países del sur del Mediterráneo, fue establecer estas recomendaciones de carácter práctico para presentarlas en la Conferencia Ministerial Euromediterránea de Cultura, que tuvo lugar en Atenas el 28 y 29 de mayo de 2008. Los participantes del encuentro destacaron la necesidad de fortalecer de la capacidad de los países euromediterráneos en el ámbito de la expresión cultural y el acceso a sus formas diversas, con el fin de establecer intercambios culturales más equilibrados.

  • Reunidos con objeto de elaborar unas recomendaciones de carácter instrumental, consideramos necesario reforzar el Proceso de Barcelona y especialmente su tercer pilar, relativo a la sociedad y al intercambio cultural, lo que podría incitar a las instancias europeas a re-evaluar sus políticas respecto a las sociedades del Mediterráneo.
  • Convencidos de que el diálogo, el acercamiento entre pueblos y la justicia son los medios más adecuados para poner fin a la violencia y promover la paz.

Rehacer de la cultura un instrumento de progreso

La cultura debe recuperar su papel de motor simbólico y ético del progreso humano, y las relaciones interculturales deben ayudar a abordar las cuestiones sociales, políticas y económicas comunes, más allá de las fronteras identitarias. La cultura debe ofrecer la posibilidad de crear plataformas de trabajo común abordando las preocupaciones ampliamente compartidas por la opinión pública de la región euromediterránea, preocupaciones que no dividan, sino que acerquen, ya que traspasan las fronteras nacionales, como la cohesión social, el desarrollo sostenible, el cambio climático, la igualdad de género o el derecho al desarrollo artístico y cultural.

Crear condiciones para establecer el diálogo

Consideramos necesarias las siguientes condiciones para establecer el diálogo:

  • La voluntad en sus dos vertientes: una voluntad humanista, altruista, y una voluntad estratégica, según la cual el diálogo se realiza por el pragmatismo de un mundo mejor, para contribuir a una mejor convivencia.
  • La receptividad: El diálogo supone una discusión entre personas o grupos de personas que puedan tener puntos de vista divergentes para llegar a un compromiso, un acuerdo o un término medio. En el mismo sentido, el conocimiento y el reconocimiento de un patrimonio cultural común (tanto histórico como geográfico y filosófico) son elementos claves para la comprensión mutua.
  • La concretización: No importa tanto el diálogo en abstracto como el diálogo para resolver algo concreto, o bien para responder a una cuestión específica –diálogo instrumental o constructivo. Dialogar para conocer las ideas del otro es necesario, pero no suficiente.
  • La eliminación de los malentendidos: Se trata de intentar minimizar los riesgos de conflicto y hallar el mejor modo de traspasar las fronteras entre el hablante y el oyente. Para ser eficaz, el diálogo debe versar sobre un terreno común, un acuerdo selectivo y un consenso provisional.
  • El pluralismo y el reconocimiento de las diferencias: Dialogar no significa renunciar a uno mismo para complacer al otro, porque en este caso ya no se trata de un diálogo, sino de sumisión al otro. No tenemos que pensar que las diferencias en los puntos de vista son sólo de grandes grupos comunitarios, sino que también debemos contar con las diferencias internas.
  • El coraje y la ética: Frente a espacios de expresión e iniciativa ciudadana a menudo limitados, se necesita “coraje político” para dar cuerpo a acciones de diálogo según una ética compartida. El “coraje” implica abordar los conflictos y no ignorarlos, reconociendo las asimetrías entre las aspiraciones de las sociedades civiles y las estructuras del poder.

Localización geográfica del diálogo

  • No se puede reducir el diálogo intercultural a una focalización entre el Norte y el Sur, sino que debe entablarse también entre el Sur-Sur, Este-Este e incluso Oeste-Oeste.
  • Valorar la concepción mediterránea de la identidad, fruto de interpenetraciones cosmopolitas, es también un modo de prevenir la deriva de fragmentación identitaria de nuestras sociedades. Debemos recordar que el nuevo cosmopolitismo implica compromiso y está también liderado por agentes trasnacionales, como élites profesionales y emigrantes.
  • En el diálogo europeo y mediterráneo aparecen diversas lenguas que reproducen su visión del mundo. El respeto y el conocimiento de la diversidad lingüística son instrumentos que pueden mejorar el diálogo.

Actores y libertad de acción

Los grupos sociales o estructuras organizadas que pueden representar socios privilegiados para una nueva política cultural a favor del diálogo son:

  • Los jóvenes: Es esencial investigar sobre los jóvenes de un modo continuo, que implique a aquellos formadores que pueden transmitir el contenido de nuestros proyectos en la práctica del día a día.
  • Las mujeres: Ellas ocupan un lugar privilegiado en el sistema  educativo como profesoras, y en el social, como madres, lo que las predispone a convertirse en transmisoras de mensajes interculturales. 
  • Las comunidades de inmigrantes en la región: Su experiencia y su condición de “puentes culturales” entre las dos orillas mediterráneas son ventajas para el diálogo intercultural.
  • Los poderes locales y regionales: Ciudades, municipios y regiones son importantes aliados para el diálogo por su proximidad con los ciudadanos y su exposición a los conflictos interculturales.
  • Los operadores y las industrias culturales: Sus programas abarcan a un público general y pueden influir en las políticas culturales públicas. Las pequeñas y medianas empresas culturales pueden amplificar la capacidad de acción cultural.
  • Los medios informativos: Las empresas de comunicación ejercen una influencia fundamental en el público. Si los receptores de esta información son conscientes de la diversidad cultural de la región, y de los retos interculturales, la distorsión del uso de noticias e imágenes será menor.

Ámbitos de acción específica

a) Educación

  • Revisar los manuales de historia: Las visiones etnocéntricas de la enseñanza primaria y secundaria pueden despertar sentimientos de odio y enemistad en las generaciones jóvenes, ya que crean estereotipos. Para conseguirlo, la enseñanza de la historia debe remarcar las aportaciones y contribuciones culturales entre las sociedades mediterráneas.
  • Promover la movilidad y la libre circulación de las personas e ideas, facilitando los trámites de los visados a las personas implicadas en la cooperación: profesores, estudiantes, investigadores, intelectuales y artistas.
  • Fortalecer la cooperación interuniversitaria.
  • Valorar los clásicos de las diferentes culturas, así como las mitologías comparadas, pero no sólo en Europa. Los países arabomusulmanes deberían potenciar el estudio de sus grandes clásicos.
  • Elaborar un banco de datos temáticos sobre el Mediterráneo, que sean atractivos y traten de música, arte, literatura, para presentarlo a los escolares e interconectar las principales bibliotecas de la región.
  • Educar para la convivencia: Conseguir que la formación de los ciudadanos jóvenes no sea sólo una cuestión escolar, sino familiar, empresarial y mediática. El conjunto de la sociedad debe encargarse de la educación de los jóvenes, para inculcarles unos valores útiles.
  • Favorecer todo lo que es « pedagogía intercultural », es decir, que preconice la diversidad y la pluralidad, incluido el estudio de las lenguas mediterráneas.

b) Comunicación y medios audiovisuales

  • Movilizar a los medios de comunicación para que desempeñen un papel de difusores de las culturas mediterráneas.
  • Crear un Observatorio mediterráneo de los medios de comunicación y establecer un código ético sobre las producciones audiovisuales. Los medios de comunicación deberían tener como norma ética no difundir estereotipos culturales, y en cualquier caso evitarlos (o analizar objetivamente su uso).
  • Promover la formación y el intercambio de los periodistas: organizar seminarios para periodistas y contactos entre periódicos, así como programas de formación para jóvenes periodistas, para conocer la pluralidad de las culturas en juego y huir de las visiones chovinistas.
  • Promover el multilingüismo: Algunos medios de comunicación podrían adoptar el multilingüismo para interconectar con públicos diversos. La  creación de pequeñas radios locales, poco costosas, resulta muy eficaz para las poblaciones locales aisladas, y con frecuencia analfabetas.
  • Apoyar a los medios de comunicación independientes que permiten una mayor libertad de expresión y debate, y una información más diversificada.

c) Creación literaria y artística

  • Promocionar la creación artística: Ante la dificultad actual de desligar la creación artística y literaria y el pensamiento de los mecanismos del mercado, es necesario crear unos canales de mecenazgo amplios, solventes y pactados entre los diferentes sectores públicos y privados, pero poniendo en primer lugar la excelencia. También hay que favorecer el nacimiento de las industrias culturales en el sur mediterráneo. Promocionar certámenes artísticos internacionales donde algunos cazatalentos puedan descubrir nuevos artistas.
  • Facilitar la movilidad y la creatividad de los artistas: Promover los intercambios y hermanamientos culturales entre artistas que permitirían a unos y otros conocerse mejor, comprenderse, apreciarse y crear así relaciones durables entre pueblos diversos y plurales. La creación artística en general –pintura, escultura, arquitectura, música, cine, teatro, etc.- debe dejar de moverse en la dicotomía banalmente popular e intelectualmente elitista y, al mismo tiempo, ligada a las leyes del mercado y la especulación. Hay que impulsar las coproducciones entre diferentes países.
  • Divulgar la cultura mediterránea y universal: Son necesarias traducciones recíprocas de la literatura de los países vecinos en el marco de ciertos programas europeos, sobre todo al árabe, de obras científicas, literarias o artísticas, teniendo en cuenta la diversidad lingüística euromediterránea.
  • Asegurar una mayor visibilidad de la producción cultural y literaria de las mujeres.