“No necesitamos un Código de Prensa sino a periodistas que defiendan los valores de la libertad de expresión”

Según el director del periódico Al Masaa, “el poder en Marruecos ya no tiene miedo de los comentarios de opinión, cada uno es libre de escribir lo que quiera”.

ENTREVISTA con Ali Anouzla por Carla Fibla

Ali Anouzla es un periodista modesto y trabajador. Desde la redacción en Rabat de Al Masaa, con un número de periodistas reducido pero convencido de que son los promotores de un nuevo periodismo en Marruecos, Anuzla desgrana el éxito sin precedentes del rotativo. Profesionalidad y potenciar la información ante el comentario, la opinión, podría ser la pócima mágica de este producto que a diario es adquirido por una media de 132.000 personas.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuál es el secreto de Al Masaa?

ALI ANOUZLA: No hay un secreto. Nosotros tampoco habíamos previsto lanzar un periódico que fuera a tener este elevado número de lectores cuando apenas acabamos de cumplir un año en la calle. Había un vacío en la prensa, porque solo había la de los partidos y la que se llama “independiente” pero que no lo es realmente porque la mantienen capitales privados y no tiene una línea editorial independiente, sobre todo la prensa escrita en árabe. Estaban Al Ahdaz al Magrebiya y Al-Sabah. El primero lanzado desde una escisión del partido socialista, y el segundo responde al entorno económico de Casablanca.

A/I: ¿A quién se dirige Al Masaa?

A.A.: A un lector marroquí de prensa nuevo. Hemos intentado experimentar la línea editorial de los semanarios en árabe en un rotativo. Hay dos puntos que justifican el éxito: somos el periódico más independiente del mercado, porque los accionistas no intervienen nunca y entre ellos está el redactor jefe y el director del periódico. Y hemos creado una mezcla entre un periódico satírico, popular no populista, que se dirige también a los que deciden, a una cierta elite. Esa podría ser la receta de nuestro éxito: la mezcla de un periódico popular que también se dirige a la elite.

A/I:: ¿Qué importancia le dan ustedes al dariya (el árabe marroquí)?

A.A.: El dariya está en las columnas de Rachid Nini, el primer cronista en Marruecos que ha logrado mezclar en un texto el dariya y el árabe clásico. Pero todo nuestro periódico está escrito en un árabe clásico, correcto, el que encontramos en los periódicos arabófonos, panárabes como Al- Sharq al-Awsat.

A/I:: ¿Considera que el dariya debería emplearse con más normalidad en las páginas de la prensa marroquí?

A.A.: La mayoría de los marroquíes entiende el árabe clásico que utilizamos en los periódicos porque es una lengua intermedia, una tercera lengua, no es el clásico en el que escribimos los libros o en el que está redactado El Corán sagrado, ni es la lengua dialectal, el dariya, está entre los dos. Esa tercera lengua es en la que se hace los telediarios, la misma que utilizan los comentaristas de deportes y en la que el rey pronuncia sus discursos. Todo el mundo la comprende, desde Marruecos hasta Bahrein.

A/I:: La principal apuesta de su periódico es la independencia, ¿sufren presiones de las autoridades?

A.A.: Por el momento no hemos tenido grandes dificultades. El director del periódico que asume la responsabilidad jurídica ha sido convocado dos o tres veces pero no por nuestra línea editorial sino por artículos de información.

A/I:: ¿Cómo explica usted esta situación de gracia, mientras otras publicaciones son juzgadas y sentenciadas a pagar elevadas multas o incluso a ingresar en prisión?

A.A.: Puede que tengamos más suerte que ellos. Para mí también es difícil comprenderlo. Intentamos hacer un periodismo profesional, sobre todo en lo que concierne a las informaciones, pero también creemos que es importante ofrecer crónicas libres que escribimos Rachid Nini, Tawfiq Uasri y yo mismo. Cada uno es libre de escribir lo que quiera, el poder en Marruecos ya no tiene miedo de los comentarios. La mayoría de los juicios que se han hecho últimamente han sido por informaciones que afectaban a la seguridad del Estado, o que han incomodado a Su Majestad, como el juicio contra Nishán por el editorial escrito por Ahmed Reda Benchemsi. El caso de Al-Watan al-An es otro ejemplo, porque han sido condenados por publicar dos o tres líneas de un télex de los servicios secretos. Eso fue más grave que escribir un comentario o toda una página criticando a los servicios de la seguridad.

A/I:: Entonces, ¿sigue habiendo líneas rojas en Marruecos?

A.A.: No es eso. Cuando se leen las crónicas que hacemos en Al Masaa, las líneas rojas no existen, escribimos sobre todo lo que nos parece interesante. Es posible que midamos un poco nuestras palabras pero no nos auto-censuramos.

A/I:: ¿Tienen mucha publicidad en su periódico?

A.A.: Sí, suficiente para sobrevivir. Hay una pequeña revolución que han hecho otros precursores de la prensa independiente, sobre todo Le Journal, con la introducción de la OJD (Oficina de Justificación de Difusión). Para los periodistas no es tan importante tener esa cifra a diario pero para los anunciantes es muy interesante. Así hemos logrado su confianza.

A/I:: Han sido capaces de separar la información de la opinión, ¿cómo lo han hecho?

A.A.: Era una elección. Antes de la experiencia de Al Masaa, Tawfiq y yo creamos un semanario que se llamaba Al Yarida Al Ujra. Nuestro objetivo era hacer un periódico con normas profesionales, en el que podamos encontrar todas las sensibilidades que hay en la noticia. El pequeño equipo que trabajó en Al Yarida Al Ujra forma el núcleo duro a Al Masaa. Para el resto preferíamos que fuese gente con poca experiencia, y así evitar prejuicios, y siempre insistimos en que hace falta una información con al menos dos opiniones contrapuestas, la confirmación con dos o tres fuentes antes de darla por válida y en que hay que separar el comentario.

A/I:: ¿La adjudicación de nuevas licencias de radio y televisión está cambiando la situación audiovisual?

A.A.: Continúa el monopolio del Estado, sigue siendo una catástrofe. El cambio no puede hacerse si no hay una voluntad política: en Marruecos no la tienen ni el gobierno ni el Parlamento. Son los que rodean al rey quienes deciden. La televisión influye más que la radio o la prensa escrita. La tasa de analfabetismo es aun alta y no todo el mundo puede comprarse un periódico todos los días (2,5 dirhams). Respecto a la radio, la mayoría de las emisoras solo emite en Rabat, Casablanca, Marraquech y Agadir. El rey Hassán II llamó a la televisión Dar al Majzen (la casa del entorno del poder) porque le pertenece. Marruecos fue el primer país del Magreb y del Golfo con una radio y una televisión privada. Existe suficiente apertura política, no como en el Golfo y podríamos hacer una televisión con calidad incluso superior a Al Yazira.

A/I:: ¿Qué opina del nuevo Código de prensa?

A.A.: Estoy en contra de la detención y condenas de cárcel a periodistas, cuando se toquen las “líneas rojas”( Rey, Islam, Sáhara) y contra el consejo nacional de la prensa escrita. No entiendo porqué los periodistas van a juzgar a sus compañeros. No necesitamos un Código de Prensa sino a periodistas que defiendan los valores de la libertad de expresión.