Moros y cristianos. Entre la identidad y el patrimonio renovado en Mallorca

Maria-Àngels Roque

Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed)

La isla de Mallorca cuenta con una tradición híbrida, fruto de los asentamientos de diversos pueblos del Mediterráneo a lo largo de la historia. Esta tradición queda patente en numerosos elementos como, por ejemplo, en una de las fiestas más populares de la isla: la de Moros y cristianos, que tiene lugar cada 2 de agosto en la localidad de Sant Elm, cerca de Andratx. Esta fiesta ha ido evolucionando a lo largo de las distintas épocas históricas que ha atravesado la isla, y ha sido objeto de varios intentos de apropiación institucional que, en todos los casos, han buscado la participación de la sociedad civil. El modelo etnográfico aquí propuesto nos permite comprender cómo se han ido conjugando en un pequeño espacio las diversas tradiciones y los intereses políticos que han dominado cada época histórica. 

La historia, las leyendas, la topografía son elementos que forman parte de la memoria local o nacional de los pueblos, pero esta memoria, con el tiempo, se rediseña y se hacen lecturas diversas a tenor de los acontecimientos ¿En qué condiciones se construyen los objetos, las prácticas narrativas como bienes culturales actuales? Para los estudiosos de la antropología, la visión dinámica ayuda a saber leer, escuchar e interpretar los factores que estimulan estas prácticas. 

En nuestro trabajo veremos cómo los relatos se construyen a partir de hechos históricos y se da preeminencia a una u otra situación, a uno u otro lugar. Los relatos sirven para introducir en un momento visiones hagiográficas o críticas y para reivindicar, en según qué otro momento, personajes controvertidos que forman parte de la tradición híbrida de la isla de Mallorca. Para llevar a cabo este estudio me he valido de las diversas aportaciones de la historia local, recogidas en publicaciones de inicios del siglo xx y actuales, semanarios de diversas épocas como el Andraitx, que apareció entre 1920 y 1971, y la revista en catalán N’Alí, a partir de 1986. He contado también con informantes locales, algunos de los cuales ostentan cargos políticos. 


El contexto histórico

Desde principios del siglo x, Mallorca estaba bajo dominio musulmán, concretamente, bajo régulos beréberes independientes. Con la conquista de Jaime I de Aragón en 1229 se establece el nuevo orden cristiano en la isla. No obstante, la importancia geoestratégica de la zona en el Mediterráneo y su cercanía con Argel supone, especialmente a partir del control del Imperio otomano del Norte de África, que las acometidas turco-berberiscas se multipliquen. La memoria de estos acontecimientos no se preserva solo en las torres de defensa de la costa, sino también en el folklore. La piratería no acabó en Mallorca hasta la conquista de Argel por parte de Francia en la segunda mitad del siglo xix. Pero con la colonización francesa se restringió el comercio peninsular y balear que durante siglos se había llevado a cabo, a veces con acuerdos específicos, incluso durante las épocas de los ataques corsarios.

Es difícil precisar en qué momento se inician las fiestas de moros y cristianos en las Islas Baleares, pero aparte de las representaciones teatrales, que son más antiguas, parece que las manifestaciones multitudinarias y en espacios abiertos tal y como las conocemos hoy, surgieron el siglo xix y se pueden relacionar con el movimiento romántico de la Renaixença catalana (J. Massanet Vives, 2003:466). Los simulacros, en los municipios donde se hacen actualmente, tienen que ver con conmemoraciones de batallas reales como las acaecidas en Soller o Pollensa, en esta última cuando los corsarios turcos comandados por Dragut atacaron en 1550. 

Este estudio se centrará en Andratx, un municipio situado en la punta extrema de la costa noreste de Mallorca, primer escenario del desembarco cristiano en el islote del Pantaleu en 1129. En el Libro dels Feits del rey Jaime el Conquistador aparece el personaje Alí, el moro de la Palomera ‒Sant Elm, en el término municipal de Andratx‒, que explica al monarca dónde se asientan los soldados del wali Abu Yaiha, gobernador almohade de Medina-Mayurca. En la leyenda, Alí es un jovencito que llega a nado –actualmente, uno de los actos festivos es la carrera de natación desde el puerto de Sant Elm al Pantaleu. La madre de Alí, que es adivina, había soñado que llegaría un rey cristiano y dominaría la isla. 

Un contrapunto al Libro dels Feits llegacon la publicación de un estudio basado en otro manuscrito medieval. El profesor argelino Muhammad ben Mamar encontró, de manera fortuita, un manuscrito del siglo xiii, el primer testimonio árabe de la conquista de Mallorca, la crónica de Ibn Amira Al-Mahzumi, que se creía perdida y de la que solo se conservaban algunas citas. El hallazgo tuvo lugar en 2001, cuando el profesor Ben Mamar consultaba un CD con documentos microfilmados de una biblioteca de Tindfuf, en el Sáhara argelino. Ibn Amira, el autor almohade de la conquista de Mallorca, es un andalusí nacido en Alzira en 1184 y fallecido en el exilio, quizás en Túnez, entre 1251 y 1259. Este personaje ocupó altos cargos en la administración almohade en Xàtiva, Sevilla, Murcia, Dénia, Valencia y Marruecos y en el momento del asedio cristiano estaba en Medina Mayurca. 

El profesor Muhamad Ben Mamar ofreció la copia manuscrita a sus colegas mallorquines arabistas que, evidentemente, se mostraron entusiasmados con el hallazgo. El historiador y arqueólogo Guillem Rosselló-Bordoy consiguió traducir, con la ayuda del arabista Nicolau Roser, Kitab Ra’ih Mayurca, crónica árabe de la conquista de Mallorca, publicada finalmente bajo el patrocinio del Gobierno de las Islas Baleares, aprovechando el 800 centenario del nacimiento de Jaime I, el Conquistador. La primera edición apareció el mes de noviembre de 2008 y en Navidad se convirtió en un bestseller en la isla. Este relato no habla de Alí de la Palomera, pero sí de muchos otros y aparece bastante malparado el wali Abu Yaiha.

Tras la entrada de los almohades en la península Ibérica y la consecuente defenestración de los almorávides, Mayurca se mantuvo todavía más de veinte años más regida por la familia almorávide Banu Ganiya. En consecuencia, estos mallorquines atacaban tanto a las naves cristianas como a las musulmanas, ya que sabían que ambos los querían arrojar al mar. Tras la conquista almohade de la isla, Ibn Amira explica las malas relaciones que existían en Mallorca entre almohades y almorávides, lo que produjo un caos y un malestar que aprovechó el señor de Aragón y Barcelona, como lo denomina Ibn Amira, para conquistar la isla y perpetrar considerables matanzas. 

Kitab Ra’ih Mayurca, una obra más bien erudita, ha sido comentada por los medios de comunicación y ha servido para que los mallorquines integren mejor la diversidad cultural histórica y, con ello, muestren un cierto reconocimiento de la interculturalidad, en un momento en que las fiestas religiosas pierden sentido identitario.    

La apropiación religiosa de la narración

La celebración de Moros y cristianos en la playa de Sant Elm, territorio perteneciente al municipio de Andratx, es muy reciente, ya que se remonta a 1996. No obstante, en Andratx existía una fiesta de mayor arraigo hasta mediados de los años cincuenta del pasado siglo. Esta festividad conmemoraba el ataque de los corsarios turco-berberiscos llevado a cabo el 2 de agosto de 1578. La celebración incluía una misa y un sermón sobre la batalla, desfile de carrozas, vestidos con trajes tradicionales y actos teatrales.

El sermón que se hace cada año en la iglesia se extrae de la versión de la Historia de la Baronia de los señores Obispos de Barcelona y Mallorca de Juan Bautista Ensenyat, que fue cura párroco en S’Arracó, publicada en 1919.

Bajo el epígrafe «Invasión de moros en Andratx el día 2 de agosto del año 1578» (Juan Bautista Ensenyat, 1919:472), Ensenyat escribe: «Entre las varias correrías e invasiones de turcos y moros en el pueblo de Andraig de que hemos encontrado noticias y venimos reseñando, la del 2 de agosto del año mil quinientos setenta y ocho nos merece preferente interés; no porque sea la más importante y trascendental, sino por ser la única de que el pueblo ha conservado memoria, gracias a la solicitud con que la Iglesia de año en año ha venido recordándola a las generaciones que se han sucedido hasta nuestros días y al cuidado en conservar los monumentos que aún dan testimonio de ella […]. Para ello establecieron en Andraig como en Soller o Pollensa una fiesta cívico religiosa en el mismo día del aniversario de una de sus victorias, acudiendo en Misa Mayor el pueblo en masa presidido por la Corporación Civil y demás autoridades, adornando la iglesia con sus más ostentosas galas; sin que les molestase escuchar siempre el mismo sermón histórico, antes bien estando con devoción y alegrándose al pronunciar los nombres de los protagonistas y referir sus hazañas […]. En Andraig se hizo además pintar un cuadro (único en su clase en Mallorca) que se exponía cada año al público juntamente con algunas armas de aquella época como trofeos irrecusables; y en el que se producía cuanto de más notable se refería en dicho sermón. Servía también de libro para las personas más rudas e ignorantes» (Ensenyat, 1919:473). 

«Por la tarde se hacía una procesión por las calles del pueblo llevando en andas la figura de Nuestra Señora de los Ángeles y presidida también por el Ayuntamiento y todas las autoridades. Una nota típica se observaba en este acto, pues para los niños del pueblo era el día del estreno de sus nuevos silbatos de barro cocido (siurells), de muchas y diferentes formas, y todos sin excepción acudían con su particular y apreciado instrumento formados en dos líneas al lado de las primeras banderas, figurando la felicidad de los ángeles que hacían la corte a su celestial Reina y Señora» (Ensenyat,1919:474)

«Aunque se haya suprimido (suponemos que temporalmente), abrigamos la esperanza que volverá a celebrarse con mayor esplendor y solemnidad que antes la fiesta con que todas las anteriores generaciones habían celebrado la memoria del triunfo alcanzado por sus antepasaos el 2 de agosto de 1578» (Ensenyat, 1919:475).

«No hay documento alguno en que auténticamente conste la fecha en que el pueblo empezó a celebrar la fiesta del 2 de agosto dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles en agradecimiento a la protección que dicha Celestial Señora le había dispensado en el mismo día del año 1578, pero es de creer que fueron los mismos que lo experimentaron, y por lo tanto que lo establecieron a raíz del mismo suceso, o sea en el año inmediato de 1579. Consta además en una copia del sermón que fue predicado en 1773; y en un documento auténtico y oficial consta aunque incidentalmente, que se celebraba por voto solemne del mismo pueblo […]. Consta asimismo que, para dar cumplimiento a la Bula universa del papa Urbano VII por la que suprimió muchas fiestas y, en cambio, mandó que cada pueblo nombrase un santo o santa Patrón o Patrona […], reunieronse […] obligándose a celebrar su fiesta con obligaciones consiguientes como patrona a Nuestra Señora de los Ángeles, y al apóstol San Bartolomé como patrón (libro de actas del Concejo en fecha 8 de enero de 1644» (Ensenyat, 1919:483).

Los historiadores Jaume Bover y Ramon Rosselló, el primero también hijo de S’Arracó como Ensenyat, dan una exhaustiva información de los ataques turco-berberiscos que fueron constantes y muy dramáticos durante el siglo xvi en Baleares. En el epígrafe correspondiente al «Desembarc de moros de 1578» tienen un apartado específico (Bover y Rosselló, 1999:161) en relación al cuadro conmemorativo de esta gesta. Dicen (traduzco del catalán): «En la iglesia parroquial de Andratx se conserva un cuadro de autor anónimo que representa el desembarco turco de 1578 en Andratx. Es de finales del siglo xvii. Se trata de un óleo sobre tela de 1,545 por 1,41 metros restaurado en 1984 por Björn Henrich Hallström, catedrático de restauración de la Real Academia de Bellas artes de Estocolmo, y su esposa Dorrit von Arronet Hallström. En 1988 fue expuesto tras su magnífica restauración en la exposición monográfica dedicada a Nostra Dona Santa Maria dentro del arte mallorquín. Del mismo se hicieron por primera vez reproducciones fotográficas en color para su difusión. El cuadro representa una villa mallorquina, situada en la marina, asaltada por una escuadra turca, las tropas de la cual han desembarcado en las partes alta y baja de la composición. Los escuadrones invasores, con banderas desenfundadas, se preparan al ataque. Mientras, diferentes grupos de combatientes luchan dentro del pueblo. Llama la atención la defensa de una torre y la del templo parroquial, curiosamente fortificada, como consta que lo estaban en momentos diferentes villas marítimas mallorquinas. Cabe destacar la defensa del puente levadizo y la escaramuza del honorable Rafael Juan de Son Corso que aparece montado a caballo» (Bover y Rosselló, 1999:162).

Los historiadores manifiestan que, si bien este cuadro en un tiempo estuvo considerado como un exvoto, no lo es. Sin embargo, es un cuadro único en su género en Mallorca que representa unos hechos históricos de gran importancia para el pueblo. Añaden que la presencia de una virgen envuelta de puttis en una nube, denominadas del «huevo frito» en el argot de los historiadores de la pintura, es un añadido posterior del siglo xviii, como se puede comprobar. 

«La documentación histórica no habla de ninguna intervención celestial cuando ocurrieron los hechos y tampoco hay constancia documental de que el cuadro fuese una donación ofrecida a una imagen religiosa en cumplimiento de un voto o como recordatorio de un beneficio recibido». Por otra parte, continúan los autores, «en cuanto al “Sermó dels moros” la primera noticia fiable de su existencia es del siglo xviii, lo cual curiosamente coincide con el añadido de la virgen y los ángeles del cuadro» (Bover y Rosselló, 1999:162). 

Pero no solamente desembarcaban turco-berberiscos en el puerto de Andratx, también lo hacían en el de Sant Elm. El Gran i General Consell de Palma de Mallorca trata, el 9 de enero de 1583, de poner una pieza de artillería en la torre de Sant Elm «con efecto de guardar el dicho puerto en el que muchas veces acostumbran a desembarcar los moros así para hacer agua y carne como para ir a la villa de Andraig y de ese puerto surgen muchos barcos con cristianos» (Bover y Rosselló, 199:307). Se refiere el documento a los cristianos que hacen cautivos. A menudo los llevaban a la isla de la Dragonera y luego pedían un rescate.

El historiador mallorquín Pere Roig y Massanet dice a propósito del simulacro de Pollensa: «Conmemora de manera pública y festiva la batalla de los corsarios turco-berberiscos comandados por Dragut la noche del 30 al 31 de mayo de 1550. Históricamente, los corsarios obtenían un buen botín y durante mucho tiempo el año 1550 es citado como el de la desgracia en la documentación oficial. El pueblo ha reinterpretado los hechos y los ha convertido en victoria clamorosa» (Roig Massanet, 2003:164). La representación está documentada a partir de 1860, a pesar de que se iniciase unos años antes. En la representación teatral el heroico Joan Mas grita: «!Mare de Deu del Angels , assistiu-nos”/Pollencins alçau-vos!» [Nuestra Señora de los Ángeles, asistidnos/ ¡Pollensinos, alzaos!]. Antiguamente, Dragut respondía: «¡Sarracenos, no temáis, sable en mano y a degüello con los cristianos!». Según Más Vives (2003:163), este uso del catalán y el castellano para caracterizar a cada uno de los bandos relaciona el espectáculo con la Renaixença y con la recuperación de la cultura catalana producida durante el siglo xix.

En cuanto a la fiesta de Moros y cristianos de Soller, la Gran Enciclopedia de Mallorca concreta que la fiesta se celebra el segundo lunes de mayo, durante las ferias y fiestas. El acto conmemora el ataque de los corsarios el 12 de mayo de 1561 que dirigió Eulkd Ali (Oxiali) y fue repelido por los lugareños, dirigidos por el capitán Angelats con la colaboración de los vecinos de Bunyola y de los bandoleros de la zona de Alaró. Destaca también la defensa heroica de las Valentes Dones de can Tamany, hecho recogido después en la escenificación del episodio del simulacro que se representa desde 1855. 

Vemos que en Pollensa la reinterpretación de la fiesta de Moros y cristianos, que es la más importante de Mallorca, se ha adecuado a los intereses de autoestima del pueblo, y está integrada en la celebración patronal. La patrona de Pollensa es Nuestra Señora de los Ángeles, pero no sabemos si lo era en 1550, tampoco el día en que se celebraba. Sí sabemos que el asalto fue en septiembre porque existen varios documentos al respecto. Sin embargo, en Andratx sí que coincide la fiesta del 2 de agosto con la fecha del evento. Las fiestas de Moros y cristianos de Pollensa, Soller y Andratx se interrumpieron en diversas ocasiones a finales del siglo xix y durante la Guerra Civil. 

Los antropólogos valencianos Antonio Ariño y Sergi Gómez manifiestan que estas festividades están extendidas por ámbitos geográficos relativamente heterogéneos y con una historia bien diversa que se en Europa, Estados Unidos y algunos países de Hispanoamérica. En los países latinoamericanos donde existen estas celebraciones, las danzas de la conquista fueron introducidas por los franciscanos durante el siglo xvi. Inspiradas en los misterios y las danzas del Corpus, tenían una clara finalidad catequética desde su origen, aunque recogen gran cantidad de elementos estéticos y costumbres prehispánicas que nos han llegado a través suyo. «La función de gran teatralidad y con la presencia de diferentes cuadros de danza se articula alrededor de un relato por el que los moros y cristianos combaten dialécticamente sobre las bondades y beneficios de una y otra fe. Al final, los ángeles y el cruce de armas convencen a los “infieles”, que imploran ser bautizados al caer al pie de los cristianos» (Ariño y Gómez: 2012:99). Podemos hallar referencias de las actuales fiestas de Moros y cristianos en México y Perú, recogidas por Luis Diaz Viana (2017:55a66).

Una lectura republicana

No sabemos a ciencia cierta las discontinuidades de la fiesta de Moros y cristianos en Andratx. Conocemos por Ensenyat que a principios del siglo xx no se llevaba a cabo, sin embargo, parece que tanto el discurso en la iglesia como las diversas obras teatrales se han ido continuando hasta los años cincuenta, por lo que han tenido un mayor recorrido, quizás porque no eran tan dispendiosas como traer bandas musicales y preparar las carrozas para el desfile. 

Un elemento interesante es la apropiación del relato llevado a cabo por el andritxol Jaume Roca «es gerrer» (1840-1912). Autor, actor y empresario teatral, trabajó en una alfarería y él mismo fue alfarero (gerrer) ambulante. Roca es un personaje destacado en el campo del republicanismo federal de Andratx, ya que participó en las revueltas de 1868 y ocupó cargos en el Ayuntamiento en 1873 y 1906. Autodidacta y volteriano, desde muy joven se interesó por el teatro de forma pedagógica y escribió diversas obras de carácter sociológico crítico entre las que cabe destacar Sa vinguda des moros a Andratx, donde explica la razzia del 1578 huyendo de las influencias románticas de la época (Massanet Vives, 2003:162). El pensamiento del librepensador republicano da pie, en el segundo acto, a una interesante controversia entre unas cristianas capturadas por los corsarios y un renegado, hijo y hermano de estas, que defiende las opiniones laicas del autor (Jaume Roca, 1880:25). Los versos de la obra están en mallorquín, catalán dialectal anterior a la normalización lingüística de la lengua catalana. En su obra, Jaume Roca también hace hablar a los piratas berberiscos en castellano, mientras que los andrixoles hablan en mallorquín. El moro es el hermano renegado que habla en mallorquín al ser su lengua materna, ya que fue raptado por los berberiscos cuando era niño. Había sido adoptado en Berbería por un hombre de bien, tal como se lo explica a su madre y hermana Margalida. Traduzco al castellano una parte de la escenificación teatral:

«Moro: Me enseñaba el marroquí/ Cada día muy amable/ Hombre de bien, amoroso/ carta cabal y trabajador. 

Margalida: No debía ser de Argel este hombre del que tú hablas. 

Moro: Vaya si lo era, bromeas/ Como tú eres mallorquina. 

Margalida: A mí me parece mentira/ lo que dices hermano. Y si no creen en Dios/ cómo puede ser cristiano/ este moro que has contado. 

Moro: Que era Dios su verdad/ y el Demonio mentira. 

Margalida: Pero ser cristiano y confeso es lo mejor. 

Moro: Todos dicen lo mismo/ que la suya es la mejor 

Margalida: Quiero seguir con todo lo que me han enseñado/ No cambiaré/ la misma fe tendré/ que tenía el año pasado. 

Moro: Todo está bien Margalida/ si se hace de buena fe/ sea mentira o verdad/ en el mundo todo tiene salida /todo en la plaza se vende/ Todos pueden escoger si quieren./ Cada día sale el sol/ Y somos iguales cuando nacemos/ Desengáñate, moriremos. Por esa misma razón/ Moro, cristiano francmasón/ Es seguro que no quedaremos.»

La hermana le pide que huyan de la morisma pero él no quiere. Dice que ha jurado fidelidad y que ni por «Deu ni per Mahoma deixaré de ser honrat» [Ni por Dios ni por Mahoma dejaré de ser honrado], refiriéndose a que debe lealtad a las personas que han confiado en él. 

Del semanario Andraitx (1920-1971) recogemos tres crónicas de la fiesta por ser representativas: dos durante la Republica y una después de la guerra civil. Estas crónicas muestran cómo se desarrollaban las fiestas en aquellos años, que en lo principal eran semejantes las que explica Ensenyat de finales del siglo xix, excepto en la procesión, que sí volverá a llevarse a cabo en 1941. Las crónicas están escritas en castellano, no están firmadas, seguramente fueron redactadas por el mismo Antoni Calafell, director e impresor del semanario.

En la edición del 6 de agosto de 1933 relata la fiesta en tres etapas.

  • La función teatral: «El domingo anterior, día 30, en la plaza de la Iglesia, tuvo lugar una velada teatral organizada por la comisión de festejos de Nuestra Señora de los Ángeles con el objeto de crear fondos para llevar a cabo los anunciados festejos.» La función empezó a la hora señalada con la hermosa poesía titulada Puig Cornador. La disertación corrió a cargo de Margarita Enseñat. «Seguidamente se puso en escena, con decoraciones apropiadas y debidas al pincel de D. Gabriel Calafell, el drama histórico en tres actos y cuadro final en prosa y en mallorquín Moros i cristians, compuesto por D. Baltasar Piña». El cronista se alarga dando los nombres de los jóvenes actores de Andratx. «Cerró la velada el juguete cómico en verso y también en mallorquín titulado Ses Festes de N’Aina Maria, representado por las tres señoritas Margaritas antes mencionadas». 
  • La víspera: «La víspera de la fiesta comenzó el desarrollo del programa con las garbosas “madonas” representadas –da 6 nombres- «indumentadas» a la típica usanza mallorquina, salieron a grupa de sendas jumentas por la Avenida 14 de Abril, seguidas de un compacto público para recibir la banda militar que debía llegar de Palma. En efecto, a las seis y media de la tarde se encontraron en el puente, junto a la entrada de la población, las madonas, los músicos y los acompañantes y todos en grupo se dirigieron al histórico Son Mas, en donde esperaban numerosos niños y niñas vestidos con el clásico traje de la tierra, desde donde se dirigieron a la iglesia, asistiendo el pueblo a completas. Noche de baile y de bailes regionales, hasta las primeras horas de la madrugada».
  • El día 2: «Hubo diana en la mañana del día 2 a las 6 de la mañana. A las 9 se partió de la histórica Cruz dels Ullastres hacia la iglesia, donde comenzaron los oficios divinos […]. El elocuente orador señor Herrero pronunció el consabido sermón alusivo a la hazaña de nuestros antepasados, siendo muy celebrado. A las doce comenzaron a venir las carrozas que debían formar parte de la cabalgata. [Había una gran] diversidad de gustos y orientación en la confección de carrozas ocupadas por numerosas señoritas y niños de ambos sexos, ataviados adecuadamente según los personajes que recordaban, ya de la tierra o de la morería, llegando su número a unas dieciséis». Vemos que en la cabalgata se habla de la representación de los dos bandos, seguramente ello venga del siglo xix, aunque no se especifica si tiene lugar alguna danza de la conquista o lucha.

En 1935 aparece el semanario en mallorquín, a diferencia de los de 1933 y 1941, que están en castellano. La crónica esta vez viene distribuida como un programa que especifica las actividades de cada día. No recogeré más que algunos aspectos que considero que mejoran la visión de la festividad. Tiene lugar igualmente una velada teatral para recabar fondos; en vez de la banda se ameniza con un grupo de xeremies. El día 2 de agosto se señala que las madonas y la chiquillería van disfrazados, llevando al frente cada grupo una imagen que representa al honorable Rafel Juan de Son Corso y al general turco Barbarroja. Todos suben a la iglesia a los oficios; por la tarde, carrozas: autos, carros, carretones amenizados con música. Como este día cae en viernes, el sábado prosigue la fiesta con carreras de bicicletas y bailes regionales. El domingo, partido de fútbol, músicas y bailes. La fiesta acaba con una traca valenciana.  

En relación a la cabalgata de carrozas de la época de la Segunda República y posteriores, Antonia Ensenyat, regidora del ayuntamiento de Andratx, me informa de que en la Biblioteca Municipal ha habido exposiciones temáticas entre 2004 y 2008 a partir de los negativos del fotógrafo local Rafael Ferrer, que entre 1920 y 1970 realizó en su estudio múltiples retratos individuales y familiares, pero también retrató las calles y los paisajes durante las labores y festividades. «Hizo fotos de diversas fiestas, incluidas las del 2 de agosto de varios años. En 1935, en el desfile de carrozas aparecía la de l’Embut, con un gran embudo, realizada por republicanos disfrazados de potentados, con mensaje satírico ». Antonia añade conmovida: «Desgraciadamente, esta foto sirvió para que mataran en 1936 a todos los que aparecían en ella». Mallorca fue desde el inicio de la guerra civil «territorio nacional», y la represalia contra los republicanos en Andratx se cobró 37 muertes, algunas por causas tan nimias como participar en la carroza del Embudo. 

La fotografía de la carroza no se mostró en la exposición y tampoco se muestra en la publicación para no herir susceptibilidades; pero me la envía el coordinador de la exposición, Mateu Ramon. Aparecen algunas carrozas decoradas con mucha imaginación, como una con un gran caracol, y sobre ella aparecen unas muchachas sonrientes con botones de oro en los trajes tradicionales y con los típicos cordoncillos de oro de siete palmos como los llevaban las «madonas de posesión» (fincas algo mayores, ya que en Andratx no había terratenientes). Me aclara Antonia que las que iban en las jumentas (someras) representaban a las históricas hermanas Bonaventura y Margarita Coll, que alzaron el puente de madera tendido sobre el foso que había ante el portal de la iglesia para impedir que los moros pudiesen entrar. Pero aquí no se las denominaba, como en Soller, les valentes dones [las valientes mujeres], sino «las madonas» –las dueñas-, quizás porque eran ellas las que se ocupaban de las fincas cuando los maridos emigraban para trabajar en Cuba o Francia. 

Ariño y Gómez, en relación a la continuación de las fiestas de Moros y cristianos en los diversas poblaciones valencianas, manifiestan que es también durante el siglo xix cuando se produce una integración masiva en las comparsas, que en muchos lugares sirven para incluir en su seno distintas opciones políticas de la época (liberales, conservadores, absolutistas, carlistas, realistas); también para rememorar gestas y batallas que tienen lugar en el Norte de África en ese periodo (Ariño y Gómez, 2012:96). En los pueblos y ciudades valencianos, es a partir de los años sesenta del siglo pasado cuando se introducen estos rituales, especialmente en las fiestas patronales, para dar color a la festividad. Añaden los antropólogos que durante la transición democrática se produce una demanda de fiestas populares que, en algunos casos, implica la introducción de actos que fomentan la participación general. «Entre las fuerzas políticas que conquistaron el poder municipal, existía una cierta proclividad hacia los Moros y Cristianos, frente a otras modalidades festivas que se consideraban conservadoras (Fallas o Corpus Christi). Estas fiestas fueron creciendo en las décadas de los ochenta y noventa, propiciadas por una mayor disponibilidad de recursos monetarios y por la propia dinámica de la sociedad del ocio, contando con la capacidad difusora de la televisión» (2012:99). Veamos cuál es el periplo de estas festividades en Andratx entre la dictadura y la democracia. 

Del asociacionismo a las fiestas municipales

En el número 1.083 del semanario local Andraitx (sábado 19 de julio de 1941) se informa que el Gobernador Civil otorga la debida autorización para revivir las antiguas y sanas tradiciones y que felicita a la Comisión Organizadora. La siguiente semana aparece una columna titulada «Fiestas del 2 de agosto» donde se avanza el programa de los días 1, 2 y 3 de agosto. De los años anteriores se mantiene la representación teatral, pero se indica una novedad que no es otra que la procesión del día 2, que llevaba 45 años sin celebrarse. Refiriéndose a esta procesión religiosa, se explica: «Abrirán la marcha típicos payeses montados a caballo. Seguirán otros payeses con antorchas. Los chicos irán detrás de los payeses y con traje típico con siurells. Después de ellos, las niñas con sus cadufas (jarritas). Acompañarán a la Virgen de los Angeles, que será llevada en andas por varios payeses, las jóvenes de la localidad, que lo deseen con traje regional […]». Asistirán todas las madonas para que este acto quede revestido con todo su esplendor.” Añade: «Nota. La comisión hace notar al público que la asistencia a todos los actos reseñados, en que se dice pueden tomar parte los jóvenes de ambos sexos y niños y niñas de la localidad no supone que tengan que estar inscritos en ninguna asociación religiosa». Esta rúbrica viene firmada por «la Comisión». En la crónica final, hecha el 9 de agosto de 1941, descubrimos quién es la comisión organizadora de los festivales: «miembros todos sus componentes de la pujante juventud de Acción Católica de la villa y no menos a su celoso e infatigable Sr. Consiliario por el rotundo éxito de la obra acometida, y a ruego bien encarecido de los simpáticos y afortunados obrers de les festes dels moros».

Después de la Guerra Civil, la Iglesia hace resurgir la fiesta con el beneplácito del gobernador civil de Palma y aprovecha para incluir la procesión religiosa de la hablaba Ensenyat, que curiosamente no se celebraba desde finales del siglo xix. Sin embargo, algo estaba pasando, ya que pronto esta fiesta se desmoronaría. 

El 6 de agosto de 1960, en el mismo semanario local, el entonces muy joven escritor Baltasar Porcel, también nacido en Andratx, escribe firmando Barbarroja –seudónimo que utilizará desde 1959 hasta 1965‒ un artículo titulado «El 2 de agosto» en el que manifiesta: «Otro naufragio de nuestro espíritu andrixol, otro triste naufragio de nuestras tradiciones es la fiesta que años ha levantábamos con nuestra alegría y nuestra fe el 2 de agosto […]. Todos recordamos lo que fue ese 2 de agosto hasta los años cuarenta y pico: desfiles de carrozas, niños con siurells, concurso de bailes mallorquines, trajes típicos llenos de las mejores alhajas compradas con aquel oro ganado en el duro y exótico trabajos de la emigración. […] Sí, amigos, hoy entonamos una especie de elegía. No hay más remedio. Una elegía para todos aquellos que por su edad, posición y conocimiento podrían tomar el timón y prefieren tomar café al son de la desidia. […] Nuestra única esperanza son los jóvenes, esos que han organizado este club excursionista o esos otros que hacen teatro, esos jóvenes que saben cantar y andar y actuar sobre unas tablas. Ellos son la esperanza de un renacimiento andritxol.» (Artículo recogido en Planas, Pujol y Ramon, 2010:163).

La esperanza en los jóvenes que reclamaba el escritor mallorquín y que venía dada en aquel momento por los jóvenes de Acción Católica, tomaría un nuevo sesgo también de manos del clero pero esta vez en los años ochenta, dentro de los aires del progresismo y la democracia. La alcaldesa de Andratx en 2011, Isabel Alemany, que en su adolescencia inició la etapa que pedía el escritor mallorquín, exclama a propósito de la pérdida de las fiestas tradicionales en los años cincuenta y sesenta: «Creo que se ha de tener en cuenta que en esos años la gente ya trabajaba intensamente en el turismo. Los meses de julio y agosto son los más fuertes de cada temporada y es cuando se celebran las fiestas del 2 de agosto y la de Sant Bartomeu, el 24 de agosto». 

Asimismo, la alcaldesa destaca la importancia de los años ochenta como época de recuperación autonómica y recuerda cómo se inician las jornadas nacionalistas mallorquinas y la militancia en los partidos, especialmente en el Partido Socialista de Mallorca (PSM) y Unió Mallorquina: «Después de Franco se pudo hacer paso a paso la recuperación de nuestra tierra y nuestra cultura. Durante años, una de las iniciativas fue anar a Lluc a peu, ir a pie desde Palma al santuario de Lluc, la montaña más alta de Mallorca. Con ello se recuperaba la importancia de las excursiones para reconocer y amar el territorio propio». También entre finales de los setenta y los ochenta los grupos ecologistas, jóvenes y personas implicadas consiguieron parar las obras de la isla de la Dragonera, en la que un grupo inmobiliario pretendía hacer una urbanización con hotel y casino incluidos. Tras un largo proceso judicial se pudo parar definitivamente el proyecto. En 1987, el Consejo Insular de Mallorca compró la isla y el 26 de enero de 1995 el Gobierno Balear protegió la Dragonera y los islotes vecinos, Mediana y Pantaleu, frente a la costa de Sant Elm.

Prosigue la alcaldesa: «En relación a Andratx, es importante la llegada de Santiago Cortés como rector en los años ochenta, debido a su capacidad para aglutinar a los jóvenes entre quince años y casi la cuarentena. Se trataba de grupo heterogéneo, ya que unos eran catequistas, otros excursionistas, otros gente de teatro… Se produce una recuperación de las tradiciones, bailes de boleros, cabalgata de Reyes Magos, pero también de movimientos sociales. Se hace restaurar el cuadro del 2 de agosto [del que hablamos más arriba]. Es aquí cuando surge la idea de recuperar el nombre de N’Alí para lanzar una nueva revista local en la que hubieran no sólo noticias si no también críticas. Creo que fue de Don Santiago quien dio el nombre, aceptado por todos nosotros con entusiasmo. N’Alí era un traidor –para los suyos- que hizo posible nuestra cultura en Mallorca, propiciando un nuevo mundo”. 

Sant Elm, a pesar de las dificultades de la carretera de acceso que, en parte, lo ha preservado medianamente, se iba llenando de veraneantes y extranjeros. En los años ochenta existían dos asociaciones importantes, Associació Grup de Joves d’Es Pantaleu y Amics de Sant Elm. Es así como se fragua la fiesta de Moros y cristianos. La época, para los veraneantes, es excelente, ya que se celebra el último fin de semana de julio o el primero de agosto. De hecho, la primera fiesta de Moros y cristianos de la zona se celebra en agosto de 1995 en Calvià, y al año siguiente también se hace en Sant Elm. Mateu Ramon y Jaume Bover dicen que el promotor de la misma fue claramente Mateu Alzina: hizo un llamamiento en N’Alí (entre abril y mayo de 1996) para que la gente participase. Las mujeres confeccionaron los vestidos, la gente dejaba las propias barcas para poder reproducir el desembarco de los moros. Había música y luces adecuadas, ya que la fiesta se hace al anochecer, dirigida por un narrador, y evidentemente no faltan los fuegos artificiales, que en la playa son muy atractivos. 

Isabel Alemany cree que las fiestas se crearon gracias a una conjunción de diversos actores: «Los jóvenes que vivían en Palma pero venían en verano a Sant Elm, algunos de ellos politizados, también los franceses descendientes de S’Arracó pedían tener unas fiestas para recobrar su identidad mallorquina, también los amigos propietarios de Sant Elm estaban interesados. El alma mater de la fiesta, durante una serie de años, fue una joven actriz que trabajaba en el Canal 4 de la televisión mallorquina. Se pudo hacer una gran difusión. Pero en 2007 un grupo de propietarios de Sant Elm hizo el boicot al nuevo consistorio PSOE-PSM-Unió Mallorquina, que en aquel momento era quien se iba a hacer cargo de las fiestas. Era gente conservadora, no dejaron las barcas para el festejo y aseguraron a los que sí las hubiesen prestado que ese año no se iban a realizar las fiestas. No obstante, lo sacamos adelante, ya que el Ayuntamiento, que ya lo patrocinaba todo, incluso los vestidos, enseguida se puso en contacto con aquellos que sí tenían ganas de continuar con la fiesta, aunque fue muy complicado».

En la fiesta de 2008, coincidiendo con el 800 aniversario del nacimiento del Conquistador, la regidora de cultura de Andratx, Antonia Ensenyat, instaura la cursa N’Alí, una carrera de natación popular simulando la de Alí desde la Palomera al barco de Jaime I, en el islote del Pantaleu. Se trata de una «competición con seniors, piraguas y premios que continúa manteniéndose. En 2010 se introdujeron carreras con caballos que pueden verse muy animadas en Youtube, pero hay pocas barcas». A Antonia Ensenyat le hubiese gustado más reanimar la antigua fiesta del 2 de agosto en Andratx porque, a pesar de que trabaja duro impulsando la de Sant Elm, encuentra que no es tradicional. «Me temo que si no está ayudada por el Ayuntamiento, también desaparecerá», dice la regidora.

¿Por qué no reinventar una tradición adecuada a los nuevos intereses vecinales y turísticos? Hemos visto en la parte histórica que en La Dragonera había piratas que desembarcaban en Sant Elm y aún hoy existe la torre de defensa señoreando entre pinos, a pesar de los apartamentos turísticos que en estos últimos veinte años de especulación han crecido más que en los treinta anteriores. Aunque no sea como el 2 de agosto, sigue la historia del rey Jaime I y la de N’Alí de la Palomera. ¿Quiénes son los que llegan? ¿Quiénes son los atacados? En la fiesta de Sant Elm se ha instituido que un año ganan los moros y otro los cristianos porque todos son los mismos, aunque escojan un tipo u otro de disfraz. 

De todas maneras, insisto y pregunto a la alcaldesa por qué no se recuperó la fiesta del 2 de agosto en el pueblo Andratx, mientras que el 2 de agosto pasó a formar parte de la playa de Sant Elm con una reinvención exnovo de la fiesta de moros y cristianos, a lo que contesta: «Debes tener en cuenta que en Andratx, como en la mayoría de los pueblos de Mallorca, hasta el decenio de 1990, es decir hace dos días, las fiestas las organizaban comisiones de vecinos, miembros de diversas asociaciones con soporte institucional. El 70-80% de los esfuerzos que suponía organizar estos acontecimientos recaía en estas comisiones de fiestas. A partir de la década de 1990, coincidiendo con la «profesionalización» de la clase política municipal, paulatinamente, los ayuntamientos han acabado por hacerse cargo de las fiestas que antes organizaban las comisiones de vecinos».

La festividad con su ritual de Moros y cristianos continúa celebrándose en la playa de Sant Elm con el aporte de la ciudadanía. A pesar de las crisis municipales, los turistas continúan llegando y la fiesta es un atractivo espectáculo para todos. Así pude comprobarlo el 2 de agosto de 2017.  

Conclusión

A través de las diferentes épocas hemos podido ver la evolución y participación de la fiesta de Moros y cristianos en Andratx, y hemos aportado un modelo etnográfico del desarrollo de una fiesta patronal que podría ser el de otras localidades. Comprobamos cómo en diferentes momentos existe un intento de apropiación que busca la legitimidad institucional. En todos los casos se reconoce la necesaria participación de la gente, porque sin ella no hay fiesta. Posiblemente, la última apropiación por medio de las subvenciones de los consistorios municipales y de los partidos políticos, que busca un clientelismo de votos, haya debilitado lo que suponía un compromiso y un esfuerzo participativo. El destinar gran parte del peculio de las fiestas a las bandas musicales empieza hoy a pasar factura, al igual que en el momento en que la Iglesia dejó de ser protagonista exclusiva de las fiestas patronales. Pero el pesimismo municipal actual no tiene por qué ser real. Sin duda habrá tiempos muertos y tiempos de resurrección y no siempre las fiestas del pasado fueron mejores para todos.

Bibliografía

Alzina, M., «Moros y Cristianos en Sant Elm», N’Alí, Andratx, abril-mayo 1996.

Ariño Villarroya, A. y S. Gómez Soler, La festa mare. Les festes en una era postcristiana, Valencia, Museu Valencià d’Etnologia de la Diputació de València, 2012. 

Bover Pujol, J. y R. Rosselló Vaquer, Història d’Andratx. Segle xvi, Palma de Mallorca, Ed. Ajuntament d’Andratx, 1999. 

Díaz Viana, L., Miedos de Hoy. Leyendas urbanas y otras pesadillas de la sobremoderidad, Salamanca, Ed. Amarante, 2017. 

Ensenyat y Puyol, J.B, Historia de la Baronia de los señores Obispos de Barcelona en Mallorca, Tomo II, Palma de Mallorca, 1919. 

Al-Mahzumi, I. A., Kitab ta’rih Mayurca. Crònica àrab de la Conquesta de Mallorca, Palma de Mallorca, Universitat de les Illes Balears y Govern de les Illes Balears, 2008.    

Andraitx, Imprenta de Andratx, 1933-1935 y 1941. 

Mas Vives, J. y J. Roca Bauzà, «Un pagès d’Andratx» y «Es Gerrer», Diccionari del Teatre a les Illes Balears, vol. 2, Palma de Mallorca – Barcelona, Lleonard Muntaner Editor y Abadia de Montserrat, 2003.

Ramon, M. (Coord.), Fotografías de Rafael Ferrer, nº 1, Palma de Mallorca, Ed. Ajuntament d’Andratx, 2008. 

Roca, J., «Un pagès d’Andratx», Sa vinguda des moros a Andratx, Palma de Mallorca, Imprenta de Bartomeu Rotger, 1880?

Roig Massanet, P., «Moros i cristians, simulacre de», en Diccionari del Teatre a les Illes Balears, vol. 1, Palma de Mallorca – Barcelona, Lleonard Muntaner Editor y Abadia de Montserrat, 2003.