Mediterráneo Dinámico. Redes creativas, Representación, Movilidad

Herman Bashiron

Universidad de Barcelona

El arte puede empujar a la comprensión entre las dos orillas del Mediterráneo, reducir la indiferencia y transformar sus sociedades; es decir, ir más allá de su función estética. En la actualidad, las obras artísticas están concebidas para despertar las emociones del espectador, así como el sentido crítico hacia las problemáticas existentes. Por todo ello, destacados artistas con vocación solidaria impulsan proyectos culturales, exposiciones de arte o intercambios de movilidad entre artistas en busca de un posible lenguaje y una creatividad común en la región. El objetivo fundamental de estos proyectos es la transformación social y cultural por medio del arte y el redescubrimiento del Mediterráneo como área de efervescencia creativa y patrimonial. Todas estas acciones se desarrollan a partir de dos ejes: por una parte, la representación del Otro, referente de la cultura externa y, por otra,  la movilidad, que reduce los prejuicios entre las dos orillas.     

La expresión artística ha sido desde siempre una de las herramientas más importantes para la comunicación entre los seres humanos. Culturas, civilizaciones y gentes diferentes en tiempos distintos han recurrido al arte para definirse, cuestionarse, diferenciarse, y también para relacionarse y ampliar sus horizontes. Mediante el desarrollo de su función ética, social, antropológica y política, además de la estética, el arte, a través de sus múltiples experiencias, puede ayudar a que se desentrañe de la mejor manera la compleja realidad en la cual vivimos, y a que se profundice más en las diferencias sin caer en la fácil contraposición entre dos términos. El arte puede dar un paso importante hacia un provechoso desarrollo del diálogo intercultural, puede estimular el conocimiento y la comprensión, aliviar el miedo y la desconfianza que a menudo se tiene hacia lo diferente y lo desconocido, puede devolver un aura de «normalidad» a gente, lugares y conceptos que muchas veces se presentan y describen como ajenos y muy lejanos. Todas estas tareas no son nada fáciles u obvias, pero si analizamos con detenimiento el desarrollo de las prácticas artísticas contemporáneas, será bastante inmediato notar que las preocupaciones de los artistas e investigadores actuales van mucho más allá del estricto interés estético y formal, abordando territorios críticos de amplio espectro.

Al mismo tiempo, los comisarios de exposiciones, los curadores y los críticos asumen hoy un papel mucho más importante y arriesgado que antaño: no se trata sólo de escoger una serie de obras por sus finalidades estéticas, sino también de encontrar una relación geopolítica y social entre ellas. Se trata de componer asociaciones de significados que puedan influir en el espectador, tanto a nivel visual como emocional, y que fomenten el surgimiento de un sentido crítico amplio y abierto para abordar los múltiples procesos de cambios radicales que padece el mundo contemporáneo. Los medios utilizados por el artista cambian, la finalidad de la obra cambia, el papel de todo el conjunto que gira en torno a la obra cambia y, en fin, también la actitud del espectador ante la obra y su significado se transforma. En el espacio plural del Mediterráneo, territorio en el que situamos nuestra investigación, existen nuevos desafíos lanzados y perseguidos desde el ámbito del arte y la creatividad contemporánea.

Si bien sabemos que no existe una cultura mediterránea homogénea, y menos aún un arte mediterráneo uniforme, se pueden, en todo caso, identificar unos ejes, unas temáticas principales que son recurrentes e inquietan a muchos artistas y creadores vinculados a este macroespacio geográfico y mental.

Redes creativas

Una de las características más comunes es la voluntad de crear nuevos enlaces, nuevos pensamientos críticos y nuevas relaciones. La constitución de redes creativas, la creación de microuniversos de relaciones internacionales – que incluyen artistas, teóricos, investigadores socioculturales, asociaciones, colectivos, centros de arte, etc. – ya forma parte de los objetivos primarios de todo sujeto afín al territorio de las teorías y las prácticas artísticas contemporáneas.

Arte para la trasformación social, arte para el encuentro, la conexión y el diálogo intercultural, son algunos de los denominadores comunes en muchos de los proyectos que se están llevando a cabo durante estos últimos años. Uno de los ejemplos más claros en este sentido es, sin duda, la actividad creativa del maestro italiano Michelangelo Pistoletto. Desde el principio, su arte se ha enfocado hacia una forma de responsabilidad social capaz de transformar el entorno y al mismo ser humano. En su larga trayectoria, Pistoletto ha dejado lo individual para descubrir lo colectivo, ha pasado del «uno» al «múltiple», del «yo» al «Otro». El paradigma de la utopía pistolettiana está constituido por Cittadellarte[1], una antigua fábrica textil convertida en una gran Ciudad de las Artes, desde donde se desarrollan e irradian proyectos creativos y redes de colaboraciones internacionales con la finalidad de delinear e impulsar una «geografía de la transformación». Muchas de sus creaciones y proyectos van en esta dirección y el Mediterráneo, como espacio y sobre todo como concepto, está muy presente en su obra. 

Desde la creación, en 2002, de Love Difference – Movimiento artístico para una política Intermediterránea[2] hasta hoy, el Mediterráneo se ha convertido en uno de los ejes principales de su trabajo. La mesa-espejo del Mediterráneo es la obra que simboliza el movimiento y su voluntad de convertirse en un espacio de encuentro y reflexión sobre las diferentes culturas de los países mediterráneos. Entre los proyectos desarrollados por Love Difference, es interesante señalar el impulso para la creación del Parlamento Cultural del Mediterráneo, promovido durante el encuentro «Intercultural Dialogue: Utopias and Situations» en Estrasburgo en junio de 2008. Según las mismas declaraciones del artista italiano Michelangelo Pistoletto, promotor del proyecto del Parlamento, el arte inspira la trasformación social y cultural y a través de él se puede crear un lenguaje común entre las diversidades mediterráneas. La actividad artística busca finalidades políticas y sociales y se vuelve así artivismo: «By way of our ARTIVISM, Art as the source of a new humanism, we propose to rehabilitate the intrinsic values of the Mediterranean, a place of cultural diversity that embodies a forceful premise for the establishment of a citizens’ parliament. This new citizen-centered entity will draw upon human and Mediterranean values to transform current practices, for it has become urgent to develop a common language that rests upon responsible choices, be they ethical, cultural, social, economic or political. This is the sense of the experimental proposition of a Mediterranean Cultural Parliament – a process that intends to strike a partnership among individuals, cultural organizations, institutions and all the other actors who, in different ways, strive to vest reality with art and creativity, fundamental tools of responsible social change. […] The time is ripe to contribute through art to a new Mediterranean civilization that will draw upon all the cultures of the basin. The Mediterranean Cultural Parliament will express the themes of its political involvement publicly thanks to a presence of art at the heart of all areas of the governance of the society».[3]

La iniciativa del Parlamento Cultural del Mediterráneo inspira nueva vida y desencadena dinámicas nuevas, sobre todo en aquellos lugares que quedan aparentemente anclados en el peso de sus antiguos patrimonios. Redescubrir el valor del Mediterráneo en tanto que formidable continente, contenedor y propulsor de arte y cultura; tener la capacidad de extraer el Mediterráneo de su única y eterna condición de mar de la Antigüedad y representarlo también como el mar de la contemporaneidad, donde un continuo flujo de ideas novedosas se entremezcla con las creaciones y las expresiones artísticas más recientes y originales; componer una nueva imagen del Mediterráneo, como sugiere también Iain Chambers, autor de estudios sobre las multiplicidades mediterráneas,[4] constituyen las intenciones más destacables de varios artistas y creadores. Se trata, entonces, de entrar en el Mediterráneo por una puerta (o un puerto, ya que hablamos de mar) diferente, guiados por las expresiones artísticas que nos ofrecen e indican itinerarios y trayectorias distintas.

Numerosos centros de arte, instituciones, organizaciones, colectivos de artistas y galerías alternativas están actualmente trabajando de forma horizontal y rizomática para crear redes interconectadas y producir, a través de los lenguajes del arte y la creatividad, nuevos significados críticos. Proyectos de intercambio y de residencias, desarrollo de seminarios y workshops, programas expositivos y de producción de obras son algunos de los denominadores comunes de muchos de estos espacios de arte alrededor del Mediterráneo. Desde la Townhouse Gallery[5] de El Cairo, el Beirut Art Center[6] y el Ashkal Alwan[7] de Beirut, la Makan House[8] de Amman, la A.M. Qattan Foundation[9] de Ramallah, l’Appartament 22[10] de Rabat, Can Xalant[11] y Hangar[12] de Barcelona, hasta los más recientes y todavía en fase de activación AllArtNow[13] de Damasco o Caravansarai[14] de Estambul, estos centros y, con ellos, muchos más, demuestran una importante actividad creativa que se fundamenta también en el valor del intercambio y la emergencia de nuevos paradigmas comunicativos.

Algunas recientes exposiciones realizadas en Barcelona, como por ejemplo «I Like to Be a Resident» [15]– intercambio entre La Capella y el Jerusalem Center for Visual Arts -, «Centri/fugacions» [16]– intercambio entre Can Xalant, Centro de Creación y Pensamiento Contemporáneo de Mataró (Barcelona), y la Platform Garanti de Estambul, o «El Uno y el Múltiple»[17],en la que han participado instituciones egipcias como Townhouse, Artellewa y Medrar e instituciones españolas como Hangar, LABoral y CAN Farrera, son testimonios evidentes de los resultados de esta poética del intercambio.

La intensificación de programas de residencias es, pues, necesaria para crear puentes entre las culturas del Mediterráneo y producir proyectos artísticos con finalidades no solamente expositivas, sino también de reflexión crítica y transformación social. De todos modos, el fenómeno del encuentro y el intercambio debe ir más allá de las simples representaciones folclóricas y de interés político, tal y como acontece en determinadas ocasiones de carácter más «institucional». La «muestra» de la diversidad y el intercambio por sí solos no es efectiva si no se activa y provoca estímulos de reflexión crítica.

Otros ejemplos residen en algunos eventos expositivos de mayor magnitud que abarcan todo el territorio del Mediterráneo, como la Bienal de los Jóvenes Creadores de Europa y del Mediterráneo. Desde 1985, empezando por la ciudad de Barcelona, esta asociación ha organizado 14 ediciones de la Bienal en distintas ciudades mediterráneas. El evento se diferencia de otros festivales de arte y creatividad joven por su peculiar capacidad de juntar, en un mismo espacio y durante el mismo período de tiempo -10 días-, a centenares de artistas y operadores culturales procedentes de más de cuarenta países del arco euromediterráneo. La Bienal de los Jóvenes Creadores de Europa y del Mediterráneo está concebida como un evento relacional único en su género, capaz de interconectar un significativo número de personas y asociaciones, y de estimular la colaboración, la cooperación y la creación entre ellas. La realización de la Bienal contribuye, además, a cambiar el aspecto de una ciudad entera, envolviéndola en una atmósfera de inspiración creativa, tal y como sucedió con mayor incidencia que anteriormente en las últimas dos ediciones realizadas en Bari (Italia) y Skopje (Macedonia).

Las razones para considerar esta Bienal como uno de los eventos de arte contemporáneo más comprometidos con el encuentro entre culturas son muchas, y como expresan sus organizadores: «We hold that providing incentives for artistic practices including collaboration, co-production and employment mobility for young people can create spin off effects for development, not only of the social fabric of a community but also for its cultural and economic heritage. The Biennial is a concrete example – in every event for over ten days the spin off generated was notable and the surrounding territory completely sold out in terms of all types of accommodation and space. A city completely invaded by the creative inspiration of young people from all over, who abandoned their own territory to come face to face, in every possible way, with their colleagues of every cultural and geographic extraction. Extraordinarily, we found people from Palestine collaborating with Israelis, Greeks with Macedonians, Serbs with Bosnians and so on. We call this intercultural dialogue but perhaps we have all the requirements to talk about cultural peacekeeping which is a theme which should be further explored».[18]

La conversión de las exposiciones, las bienales o los eventos de arte contemporáneo, en espacios de encuentro, diálogo y participación es cada vez más frecuente. Como bien ha expresado el crítico de arte Nicolas Bourriaud: «El arte es un estado de encuentro».[19] Otro ejemplo interesante en este sentido es la 8ª edición de la Manifesta. El evento, que se desarrolló en 2010 en las ciudades españolas de Murcia y Cartagena, se definía como Bienal Europea de Arte Contemporáneo en Diálogo con el Norte de África.[20] En ella participaron tres distintos grupos de curadores (Alexandria Contemporary Arts Forum; Chamber of Public Secrets y Tranzit.org) que insertaron sus distintos enfoques y perspectivas en el entramado urbano y el tejido político, social y cultural de Murcia y Cartagena. La base de la propuesta conceptual y artística es establecer un diálogo con el Norte de África, con lo cual el Mediterráneo, protagonista sin nombrar, se sitúa en el centro de este puente simbólico entre las dos orillas, representado por la misma Bienal.

Las formas y los medios para hablar de este territorio, de sus lenguas, de los continuos encuentros y desencuentros de sus gentes son verdaderamente numerosas. Un ejemplo creativo nos lo aporta la artista de origen palestino Emily Jacir. En el proyecto Stazione, pensado para la 53a Bienal de Venecia, Emily Jacir realiza un ejercicio de diálogo mediterráneo. Se trata de una intervención en las estaciones de la línea 1 del vaporetto, que recorre todo el Gran Canal de Venecia, en las que la artista ha añadido en lengua árabe los nombres de las diferentes paradas. Una obra de traducción que remite a la historia de las relaciones entre Venecia, el mundo árabe y Palestina. Una historia de riqueza, encuentros e intercambios culturales, arquitectónicos y comerciales a la cual se contrapone un presente, en Palestina, de pobreza y privación marítima. Lamentablemente, la intervención fue cancelada en el último momento y de la obra quedan únicamente los registros fotográficos de la idea.

El interés por la traducción es uno de los elementos más específicos de la obra de Emily Jacir – pensemos, por ejemplo, en el cartel que realizó en blanco sobre negro y con letra de gran tamaño Translate Allah – y la artista es consciente del inmenso valor que tiene la comunicación y del distinto peso y significado que culturas diferentes dan a unos mismos términos, expresiones y palabras.

Representación

Las temáticas de la representación del Otro, de su reconocimiento, interpretación y traducción, resultan muy interesantes en la producción artística contemporánea. La investigación sobre los diferentes sistemas de comunicación, la exploración de los lados oscuros de la información y el lenguaje, el cuestionamiento de los límites de las representaciones y la indagación sobre la construcción de conceptos y significados se convierte en la labor de muchos artistas/investigadores interesados en analizar los modelos comunicativos existentes, subvertirlos y proponer otros paradigmas.

Como afirma Nestor García Canclini la comunicación artística tiene una forma abierta, inacabada: «Varios artistas actuales, sin negar los conflictos, ven en sus trabajos la oportunidad para hablar de la fecundidad y las incertidumbres de las transacciones. Lo que se experimenta en la migración puede decirse épicamente porque hay confrontación. También melodramáticamente, porque en toda relación con lo ajeno aparece un drama de reconocimiento. Y quizás un paso más sea el ejercicio de traducción. Cuando no se trata de afirmar una cultura verdadera frente a otra que también pretende serlo, la pregunta es cómo comunicar lo que unos dicen de una manera y otros de otra. Nada que ver con la aspiración a convertir el arte en lenguaje de reconciliación universal. Más bien como lugar donde experimentar las diferencias, la imposibilidad de la traducción plena y la ocasión de conocer algo distinto. Como en los trabajos de Antoni Muntadas, poner en relación modos distintos de ver y nombrar en culturas diversas. Esto implica, como en la estética de Borges, abandonar en las artes y las culturas la idea de que puede haber obras originales y definitivas. “El concepto de texto definitivo”, decía él, “no corresponde sino a la religión o al cansancio”. En sociedades laicas, en un mundo plural, es posible concebir todas las obras culturales, todas las preguntas y todas las respuestas, como borradores, tentativas de decir».[21]

La obra en vídeo On Translation: Miedo/Jauf, de Antoni Muntadas, es un ejercicio muy sutil sobre múltiples fenómenos relacionados con la percepción, las emociones, las sensaciones, la influencia de los media y la tecnología, la construcción de estereotipos, las fronteras físicas y conceptuales entre Norte y Sur, entre África y Europa, entre público y privado. A través de una amplia serie de entrevistas, Muntadas circula por todos estos fenómenos y por los ámbitos de lo social y de lo político, guiándose por la noción de miedo. La obra pretende además «intentar comprender y percibir una esperanza en un continente “olvidado” por el mundo occidental, África, como esperanza de futuro».[22] Esa puesta en escena, esa muestra de diferentes miradas y puntos de vista, nos indican cómo el fenómeno de la representación y el reconocimiento del Otro son muy relevantes en la actualidad. Como expresa el artista Khalil M’Rabet, «reconocer y aceptar al prójimo, tanto en su opacidad como en sus especificidades, parecen ser apuestas esenciales de la globalización en curso».[23]

A este respecto, si nos fijamos en el contexto Mediterráneo podemos decir que persiste la mirada orientalista, una mirada que se fundamenta en la reducción conceptual de la realidad en dos bloques distintos y contrapuestos. Como analiza Patricia Almarcegui, siguiendo el hilo del famoso estudio de Edward Said, en relación con el discurso orientalista, «todo Oriente fue homogeneizado en sus valores e imágenes y se presentó como un objeto que podía ser analizado y comprendido. Dicha objetualización convirtió a Oriente en un espacio estático, invariable, frente a un Occidente dinámico y variable.»[24] Esta división maniquea es la que hay que contrastar, tanto a través de las prácticas artísticas como a través de nuevos y distintos mecanismos comunicativos.

El papel del arte en los contextos interculturales contemporáneos consiste asimismo en trazar nuevos mapas, evidenciar las complejidades y los obstáculos presentes en el territorio, proporcionar nuevas formas de relaciones y traducción cultural. Un Mediterráneo dinámico quiere decir un espacio heterogéneo, donde convergen Oriente y Occidente en un «continuo» sin fracturas.

Las formas artísticas y creativas para contrarrestar la hegemonía de las visiones monolíticas y el dominio de las miradas estereotipadas son numerosas. No es cuestión de reflexionar únicamente sobre la abstracta visión exótica del Otro, sino también sobre las ideas generalizadas en torno a conceptos como el peligro, la maldad, la civilización, el terrorismo, etc. A este respecto, es interesante citar una obra en vídeo del artista turco Fikret Atay, titulada Theorists, en la se que cuestiona sutilmente la frecuente asociación entre terrorismo y teoría islámica. Ya desde el mismo título, el artista quiere provocar una sensación de extrañamiento, porque la pronunciación inglesa de la palabra theorists se parece mucho a la de terrorists. Las imágenes muestran una escena habitual en el interior de una escuela en la que varias personas van caminando, repitiendo y memorizando los versículos del Corán. La asociación entre imágenes y título de la obra, alimentando y provocando cierta confusión, quiere sobre todo poner de relieve la facilidad del prejuicio.

Movilidad

La movilidad es otra de las preocupaciones más actuales en el panorama artístico mediterráneo. Como ya se ha comentado, el arte contemporáneo consigue representar las numerosas y distintas facetas de la movilidad contemporánea, y de las transformaciones sociales de la época de la globalización, porque se mueve de una forma multidireccional y multirrítmica.

El tema de la movilidad está tratado a través de distintas perspectivas: se investigan los profundos cambios sociales provocados por los continuos movimientos humanos, comerciales, etc.; se desarrollan reflexiones sobre los beneficios e inconvenientes de la movilidad; se cuestionan los problemas más habituales de movilidad entre los países del Mediterráneo por razones (o no-razones) de carácter legal, político y económico; y se profundiza sobre las temáticas de la diáspora y el exilio. Como sintetizó muy bien Adel Abdessamed con su instalación Exit, presentada en la 52a Bienal de Venecia, el exilio puede representar una vía de salida, o viceversa.

En todo caso, más allá de la perspectiva desde la que se decide abordar esta temática, es importante reforzar las estructuras responsables de los proyectos de movilidad artística y cultural y crear las condiciones adecuadas para dar lugar a intercambios y diálogos provechosos en estos ámbitos. Para mejorar estos mecanismos se deberían crear infraestructuras de soporte para los artistas e investigadores en busca de financiaciones para sus proyectos, y crear dispositivos, como por ejemplo plataformas virtuales, para dar continuidad a proyectos ya empezados. Abogar por una cultura de red y sostener la creación de un centro interdisciplinario sobre arte y creatividad contemporánea en el Mediterráneo deberían ser otros de los objetivos primarios de las políticas culturales de la región. Las entidades que se ocupan de movilidad artística en el Mediterráneo, como por ejemplo la Cimetta Fund o la Delfina Foundation, desarrollan un trabajo sin duda excelente, pero de todas maneras es necesario incrementar la oferta en un territorio donde la demanda crece vertiginosamente. Como demuestra también el seminario «Istikshaf», del programa de movilidad Safar, estas temáticas son cada vez más centrales en el nuevo Mediterráneo intercultural y, en este contexto, los artistas e investigadores culturales contemporáneos tienen la misma función que los viajeros y literatos de antaño: son aquellas figuras que permiten entrar en contacto con el Otro, establecer diálogos entre culturas, dirimir contrastes y traducir las diferencias.

Por eso, el valor del intercambio y la movilidad es absoluto. A través de ello, los estímulos se multiplican y la capacidad reflexiva y crítica se alimenta de nuevos dispositivos útiles para desarrollar nuevas teorías y nuevos pensamientos. Al modelo hegemónico se contrapone la vía de las diferencias: una vía a la que se accede por el camino del intercambio, la contaminación cultural y la intensificación de la movilidad. Se trata, en fin, de identificar ese dinamismo mediterráneo, provocarlo, estimularlo y avivarlo continuamente, utilizando las herramientas de comunicación más innovadoras, los lenguajes de la creatividad artística y las nuevas tecnologías que se difunden sin fronteras y activan la curiosidad de las jóvenes generaciones de todo el espacio euromediterráneo.

Notas

[1]  http://www.cittadellarte.it/

[2]  http://www.lovedifference.org/

[3] Pistoletto, Michelangelo. “The Birth of the Mediterranean Cultural Parliament”, en VV.AA., Dialogues. Michelangelo Pistoletto. Parlement Culturel Mediterranéen, Apollonia, Échanges Artistique Européens, Estrasburgo, 2009, p. 53.

[4]  Chambers, I., Mediterranean Crossings. The politics of an interrupted modernity, Duke University Press, Durham & Londres, 2008.

[5]www.thetownhousegallery.com

[6]  www.beirutartcenter.org

[7] www.ashkalalwan.org

[8] www.makanhouse.net

[9]  www.qattanfoundation.org/en/

[10] http://appartement22.com/

[11] www.canxalant.org

[12] www.hangar.org

[13] www.allartnow.com

[14] www.caravansarai.info

[15] http://www.bcn.es/virreinacentredelaimatge/castella/02070920_.htm

[16] http://www.bcn.cat/lacapella/castella/02090921.htm

[17] http://www.bcn.cat/lacapella/castella/100515.htm

[18]Stillo, A. y C. Grassi, “Creative Mediterranean: Instructions for use.”, en VV.AA., Creative Mediterranean, Editrice l’Arancio, Bari, 2009, p. 15

[19] Bourriaud, N., Estética relacional, Adriana Hidalgo editora, Buenos Aires, 2006, p. 17.

[20] http://www.manifesta8.es/

[21] García Canclini, N., “Artes y migraciones: preguntas sin respuestas”, en Exitexpress, N. 25, febrero 2007. 

[22] Muntadas, A., “On Translation”, en: VV.AA. Muntadas, La construcción del miedo y la pérdida de lo público, Centro José Guerrero, Granada, 2008, p. 82.

[23] M’Rabet, K., “Arte Contemporáneo ¿Occidente de Oriente?”, en: Culturas. Revista de Análisis y Debate sobre Oriente Próximo y el Mediterráneo, Fundación Tres Culturas del Mediterráneo, Nº5, 2009, p. 24.  

[24] Almarcegui, P., “Orientalismo: Veinte años después”, en Quaderns de la Mediterrània, Nº4 – Los Mediterráneos. Visiones contrastadas, IEMed – Icaria Editorial, Barcelona, 2004.