Fusiones, adquisiciones y alianzas entre empresas en los países vecinos de la Unión Europea

Las transacciones internacionales entre la UE y los países del Sur han aumentado, influidas por la proximidad geográfica, cultural y sectorial.

Maria Chiara di Guardo, Raffaele Paci, Elona Marku

La globalización y las transacciones internacionales como las fusiones y adquisiciones transfronterizas son consideradas por la mayoría un suelo fértil que fomenta la mutua integración entre países y naciones. Otros opinan que la mejor manera de preservar la identidad de un país es crear barreras que debiliten este proceso imparable. Ambas posturas están legitimadas y alimentadas por diversos argumentos de orden político, social y religioso, pero desde un punto de vista estrictamente económico, las transacciones internacionales pueden constituir una oportunidad para activar los procesos fundamentales de transferencia de conocimiento, esenciales para el desarrollo tecnológico de las empresas y, en consecuencia, de los países.

Dichas transacciones se ven influidas positivamente por la proximidad geográfica, cultural y sectorial, y afectadas en sentido negativo por la incertidumbre política y los altos niveles de corrupción. No obstante, en la última década se ha observado un aumento sin precedentes del número de transacciones internacionales y, en concreto, de fusiones y adquisiciones transfronterizas, que también han involucrado a países culturalmente distantes de los occidentales, lo cual supone una razón más para entender mejor estas dinámicas. En la práctica prestamos especial atención a las transacciones internacionales entre empresas de la Unión Europea (UE) y sus países vecinos debido sobre todo a su papel central y cada vez mayor en el proceso de integración promovido por la política europea de vecindad puesta en marcha en 2004.

Este trabajo tiene como objetivo proporcionar una imagen fiable de los flujos de conocimiento generados en los países vecinos de la UE en el periodo 2000-2011, observando principalmente los diferentes tipos de transacciones y los países que intervienen con el fin de conocer cuáles son los destinos y las características sectoriales.

¿Por qué las transacciones internacionales?

Las transacciones entre empresas pueden adoptar distintas modalidades, como las fusiones y adquisiciones y alianzas en forma de alianzas estratégicas o joint venture. Las fusiones y adquisiciones y las alianzas tienen como objetivo conseguir economías de escala, capacidad de actuación, cuotas de mercado, prestigio, supervivencia y otros resultados básicos para el mantenimiento de la ventaja competitiva.

En general, estas transacciones, sean cuales sean su naturaleza y motivaciones, generan un flujo potencial de conocimientos entre las empresas que participan en ellas y, en consecuencia, entre las áreas geográficas en las que estas se localizan. Esta transferencia de conocimientos puede tener lugar antes, durante y después de la transacción como consecuencia de diversas actividades: intercambio de información en la debida fase de diligencia y entre directivos; acceso a nuevas tecnologías y competencias organizativas; integración de tareas y de recursos humanos; interacción de diversas culturas de la organización; transferencias de aptitudes y puesta en común de recursos, y así sucesivamente.

Las transacciones internacionales pueden actuar como un importante vehículo de aprendizaje y renovación organizativa, de ampliación de la base de conocimientos de la organización y de aumento de su capacidad para reaccionar adecuadamente a las circunstancias cambiantes. Sin embargo, las transacciones también tienen profundas repercusiones contextuales y socio-institucionales en las que la dimensión geográfica desempeña un importante papel. Por eso, las transacciones entre empresas aprovechan las complementariedades interregionales y representan un valioso factor de intercambio de conocimientos entre países y regiones.

En consecuencia, ofrecen la oportunidad de profundizar en los flujos de conocimiento entre la UE y sus países vecinos. Desde esta perspectiva, hemos examinado la evolución de las transacciones en las que participa al menos uno de los siguientes países vecinos de la UE: Argelia, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Libia, Marruecos, Siria, Túnez y los Territorios Palestinos (en el análisis empírico no se han incluido los Territorios Palestinos porque nunca aparecen como socio en fusiones y adquisiciones o en otros acuerdos). Aunque muchos de estos países han vivido la Primavera Árabe, lo cual ha agravado la inestabilidad en las fronteras del sur de Europa, en nuestro estudio no es posible apreciar todo el alcance de estas revueltas. Nuestra muestra indica que todos los países se encuentran en una situación favorable en lo que se refiere a atractivo para las inversiones.

De hecho, observamos 3.216 transacciones en las que una empresa de un país vecino de la UE es el objetivo, y 2.601 en las que es el adquirente. No sorprende descubrir que Israel es el mercado de fusiones y adquisiciones más activo (1.588 transacciones como objetivo y 1.599 como comprador), dado que es un socio integrado en la economía occidental y actualmente puede ser equiparado a los países más ricos de la UE. Más interesante, en cambio, es la posición de Egipto y Jordania, que representan importantes objetivos en comparación con el resto de la región mediterránea. Otro aspecto particular de las fusiones y adquisiciones es cuántos de los acuerdos anunciados se han llevado realmente a cabo y si existen diferencias significativas entre países.

Los datos muestran que, de media, se han completado alrededor de dos tercios de las fusiones y adquisiciones hechas públicas. El porcentaje más elevado en cuanto a países objetivo corresponde a Jordania (83,8%) y Marruecos (81%), mientras que Libia, Egipto y Siria están a la cola de la lista (50-55%). Estos últimos resultados pueden indicar una situación de incertidumbre ligada a la escena política, la elevada corrupción y los bajos índices de facilidad para hacer negocios. Todos estos factores hacen más difícil el cierre de las adquisiciones, especialmente para los acuerdos internacionales. De hecho, a pesar de que Egipto resulta muy atractivo como país objetivo, según datos del Banco Mundial, el 98% de sus empresas satisfacen los costes de la corrupción mediante pagos informales a los funcionarios públicos, lo cual afecta negativamente a su tasa de fusiones y adquisiciones. Israel también se caracteriza por un bajo nivel de fusiones y adquisiciones completadas con respecto a las anunciadas, tanto como adquirente (63,3%) como objetivo (59,4%).

Probablemente las causas sean el conflicto permanente y las tensiones religiosas, que desempeñan un papel decisivo. Por otra parte, los acuerdos internacionales y nacionales difieren en cuanto a probabilidades de ser completados. Nuestros datos parecen indicar algún tipo de resistencia a la integración internacional, vinculada sobre todo a razones políticas, culturales y religiosas que hacen que algunos países en desarrollo sean hostiles a la entrada de inversiones extranjeras directas, en particular a las procedentes de posibles socios de Estados Unidos y la UE. Aun así, cuando observamos la evolución advertimos una tendencia general que apunta al fortalecimiento de las empresas locales. El caso de Jordania marca una tendencia contraria con respecto al resto de países vecinos: allí más del 77% de las fusiones y adquisiciones son nacionales.

Esta elevada tasa, junto con el creciente número de acuerdos posteriores a 2005, revela una economía en vías de transformación y modernización con un proceso natural de concentración nacional. Por último, analizamos el otro tipo de transacciones entre empresas: las alianzas (alianzas estratégicas y joint venture). La gran mayoría de los acuerdos hechos públicos en el periodo 2000-2011 (92,5% del total) son internacionales. Por los motivos ya expuestos, el país líder es Israel, con más del 60% del total de acuerdos de la zona (540 de 840), seguido de Egipto (117 acuerdos). Observamos que en la mayoría de las transacciones en las que interviene la transferencia tecnológica, se produce una transferencia de conocimientos desde la empresa exterior a las compañías situadas en el país destino. Esto demuestra que intentar obstaculizar la generación de los flujos de conocimiento puede abocar a un futuro atraso en el progreso tecnológico.

Dimensión geográfica y sectorial del fenómeno

La proximidad espacial y cultural desempeña un importante papel en cuanto a influencia en las decisiones de la empresa y en la eficacia de la transferencia de conocimientos. En otras palabras, si el resto de factores se mantienen constantes, es más probable que se observe un mayor número de transacciones entre países próximos geográficamente o vinculados por elementos históricos y culturales. De hecho, al investigar las fusiones y adquisiciones transfronterizas hemos descubierto que la existencia de fuertes conexiones históricas, culturales, políticas, económicas y geográficas entre la UE y sus regiones vecinas explica la presencia de los principales compradores de países de la UE.

En Argelia, el socio líder es Francia; en Marruecos, España y Francia; en Jordania, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Por su parte, en Israel los principales adquirentes son Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. También nos hemos fijado en la relación concreta entre la UE y sus países vecinos en las fusiones y adquisiciones transfronterizas con el fin de averiguar si existen diferencias significativas en su propensión a la integración. En Egipto solo el 14% de las fusiones y adquisiciones tienen su origen en empresas de la UE, mientras que en Jordania son menos del 3%, y en Israel, el 10%. Argelia y Marruecos representan excepciones significativas a esta tendencia.

En Argelia, el 60% de las fusiones y adquisiciones tienen su origen en la UE (20% en Francia y 20% en Reino Unido), y en Marruecos, el 36%. En general, podemos afirmar que aunque las diferencias culturales pueden constituir obstáculos importantes para alcanzar los beneficios de la integración, son uno de los factores clave del éxito de las fusiones y adquisiciones y de las alianzas internacionales. Por lo que respecta a las dimensiones por sectores, observamos que la mayor parte de las fusiones y adquisiciones completadas tienen lugar en los sectores más destacados de la actividad industrial: comunicación (43%) y manufacturas (23%), seguidos por finanzas (11%), comercio (10%) y minería (5%).

El sector financiero internacional ha experimentado un cambio extraordinario a lo largo de la última década, y el de la comunicación está creciendo en todos los mercados importantes. Hay que subrayar que Israel tiene un peso considerable y, en cierto modo, habría que considerarlo un caso atípico. De hecho, a excepción de este país, el principal sector involucrado en las transacciones internacionales es el de la producción. Al mismo tiempo, existen diferencias significativas entre zonas y países motivadas por el perfil de especialización productiva, la riqueza en recursos naturales y el modelo de liberalización de los mercados internos.

Así, por ejemplo, en Argelia el mayor número de acuerdos corresponde al sector minero (28%), mientras que en un país con una industrialización madura como Israel, un número importante de fusiones y adquisiciones se produce en el sector de la maquinaria. Otro elemento interesante es la afinidad sectorial de las transacciones. Hemos analizado si las actividades en fusiones y adquisiciones de las empresas objetivo y de las licitadoras están relacionadas, calculando los porcentajes de transacciones de fusión y adquisición en las que ambas categorías de empresas pertenecen al mismo sector. Este elemento es importante porque sabemos que el mercado y la afinidad tecnológica de las empresas que intervienen en una fusión desempeñan un papel fundamental en el proceso de transferencia tecnológica y en la eficacia de las fusiones y adquisiciones con objetivos de innovación. Efectivamente, los resultados son muy interesantes.

De media, el 48% del total de acuerdos se llevan a cabo dentro del mismo sector, si bien podemos observar algunos efectos sectoriales específicos. En diversos países del Sur, como Israel, Jordania y Egipto, las comunicaciones muestran el porcentaje más elevado, mientras que el sector financiero ocupa la segunda posición. En conclusión, aunque las fusiones y adquisiciones y las alianzas constituyen el medio más rápido de labrarse una posición en un nuevo mercado, están sujetas a riesgos importantes vinculados principalmente a la inestabilidad política y a las diferencias culturales. Parece que las empresas de la UE están a la espera de entender mejor la situación política al tiempo que evalúan las oportunidades que se abren.

Asimismo, las recientes revueltas hacen más difícil el establecimiento y el cierre de los acuerdos y, en consecuencia, en esos países los intercambios de conocimiento inherentes a las transacciones entre empresas no están plenamente explotados.