Exposición: Islamic Mirror, de Anish Kapoor

Entre el 25 de noviembre de 2008 y el 10 de enero de 2009 se ha realizado en la Sala Sharq al-Andalus del Convento de Santa Clara (Murcia) la exposición del artista Anish Kapoor Islamic Mirror, un espejo circular y cóncavo de 2,40 metros de diámetro y de aproximadamente 80 kilos de peso. La instalación está compuesta por pequeños fragmentos octogonales y cuadrados; su perfecta articulación alude al tránsito formal, matemático y geométrico entre el cuadrado y la esfera, una preocupación intelectual históricamente significativa para místicos, científicos y artistas.

Anish Kapoor, nacido en Mumbay, India, en 1954, vive en Inglaterra desde principios de los años 70. Desde allí se ha configurado no sólo como uno de los creadores más destacados de la nueva escultura británica, sino como una de las figuras más relevantes del panorama contemporáneo internacional. El artista ha instalado sus espejos en diversos lugares abiertos, y en esta línea se inscribe la instalación del Islamic Mirror en el monasterio de las Claras. El espejo mira directamente hacia la alberca del patio y hacia la zona monástica donde habitan las monjas de clausura de la orden de las Clarisas, a quienes fue donado el edificio, en 1365, por el rey castellano Pedro I. La «mirada» del espejo concuerda con el eje central del conjunto arquitectónico, se integra en una perspectiva geométrica y redunda así en significación simbólica que tenía la ordenación del espacio en la arquitectura islámica: el patio con arriates ajardinados representaba la imagen del cosmos, mientras que las aguas de la alberca se convertían en un espejo que traía el cielo a la tierra, depositaba los astros nocturnos en su superficie y creaba destellos que se proyectaban en la arquitectura, a la vez que actuaba como espejo de la propia arquitectura, convertida en «novia» del espectáculo cósmico.

Esta fenomenología que asienta el vínculo entre el pasado y el presente, entre el cielo y la tierra, potencia también las conexiones transversales entre el misticismo cristiano, las visiones sufíes del poeta Ibn Arabí (Murcia, 1165 – Damasco, 1240) y las búsquedas estéticas contemporáneas, mostrando, como remarca el propio artista, que «la escala es una cuestión de significado y no de tamaño».

El conjunto cóncavo del espejo crea una sombra invertida y opaca de lo que tiene delante, mientras que los fragmentos octogonales que lo componen reflejan la imagen en positivo de lo que está muy cerca. Los espectadores, al acercarse, se verán a sí mismos en múltiples imágenes, además de los colores y los tonos cambiantes de la luz en los espacios exteriores del claustro. Como explica Rosa Martínez, responsable del proyecto y reputada comisaria internacional, “La obra Islamic Mirror y el espacio donde se exhibeconjuntan la riqueza de tradiciones culturales diversas, mostrando las conexiones transversales entre el misticismo cristiano, la poética sufí de Ibn Arabí (místico especialmente significativo por haber  nacido en Murcia) y las búsquedas artísticas actuales. Juega con un conjunto amplio de referencias y enlaza diversas concepciones de belleza y espiritualidad buscando el sustrato común que las une, más allá de las diferencias formales y rituales que las separan. De esta forma, la pieza propone a los espectadores una experiencia conceptual y estética en la que cada visitante interacciona visualmente con la obra.”

En el catálogo de la exposición, Rosa Martínez explica que, a lo largo de más de treinta años de trayectoria creativa, el arte de Anish Kapoor ha sido representativo del poder del mestizaje, de la espiritualidad que nace de la sensualidad, de la capacidad de hacer visible lo invisible y de la riqueza cognoscitiva que emerge del sutil juego de opuestos: luz/oscuridad; lleno/vacío; tierra/cielo; cuerpo/mente. Se inscribe así en una línea que busca el misticismo de la belleza y se complace en la sutileza metafísica que surge de la materia.

El repertorio de su obra está compuesto por formas pigmentadas y brillantes, por piedras con agujeros de profundidad insondable, por espejos reflectantes que incluyen al espectador, por masas de materia que definen su forma al atravesar puertas y vacíos arquitectónicos. La figura humana, tan ausente de la abstracción minimalista, es en Kapoor un referente permanente. La abstracción implícita en sus obras es aquella que se pregunta cómo el yo se traduce al otro, cómo se articula el discurso del eros divino, cómo se evidencia la relación de los seres individuales con la inteligencia universal. Por eso en su obra hay una serena llamada al espectador cuyo cuerpo y cuya mirada habrán de completar la obra.