Es necesario establecer un tejido de amistad que facilite el diálogo y el conocimiento mutuo entre ambas orillas

La presidenta de Círculo Mediterráneo reclama un pacto de culturas entre los gobiernos en el que también participen las sociedades civiles.

ENTREVISTA a Carmen Romero por Domingo del Pino

Hasta hace poco, nadie en el Mediterráneo, al norte o al sur sentía la necesidad de proponerse la tarea de dialogar con el “otro”. La razón era muy sencilla. Desde el inicio de los tiempos históricos, los pueblos del Mediterráneo, norte y sur, habían hablado entre sí sin necesidad de tomarlo como una tarea. Todas las formas de diálogo, incluida la guerra que es una forma destructiva de dialogar, habían sido puestas en práctica. Ocurría como en la vida misma. Los encuentros se sucedían a los conflictos y viceversa y, como en la vida, también el “arte”, eso que en este caso hemos llamado mediterraneidad, superó siempre a los artistas, los ciudadanos del norte y del sur.

Desde que el 11 de septiembre de 2001 un terrorismo de una envergadura nunca conocida y sin más motivación aparente que la de causar el mayor número de víctimas y daños materiales hizo su irrupción en nuestras vidas, en el Norte y en el Sur, se rinde un cierto culto verbal al Diálogo con mayúscula. Percibimos el presente como si de repente estuviéramos aislados los unos de los otros y se hubieran roto las amarras entre una y otra orilla del Mediterráneo o, más precisamente, entre el mundo árabe/islámico y Occidente.

Aunque el terrorismo es real y no puede ser escamoteado, presentarlo como “choque de civilizaciones” puede que sea un “fraude inocente” o tal vez no tan inocente, que requiere y requerirá mucha paciencia y buena voluntad situar en su verdadero contexto. Círculo Mediterráneo, cuya presidenta española es la ex diputada socialista Carmen Romero (miembro del Consejo asesor del IEMed), tiene de original su propia concepción: se pretende que sea como un río que vaya aumentando su caudal en su discurrir y uniendo a su trabajo a todos aquellos que deseen aportar su grano de arena a esta historia común que parece en el umbral de una auténtica mutación histórica.

Se hace camino al andar y Círculo Mediterráneo ya ha celebrado cuatro encuentros desde su creación en 2001. Como dice su breve pero ilustrativa carta fundacional, “más que nunca, hombres y mujeres del Mediterráneo occidental deben encontrarse, dialogar y comprenderse para responder a los acontecimientos y a veces a las crisis que atraviesan su espacio, pero también para construir a largo plazo intercambios de amistad y confianza”. Domingo del Pino ha entrevistado para AFKAR/IDEAS a Carmen Romero y ha repasado las actuaciones de Círculo Mediterráneo.

AFKAR/IDEAS: ¿Cuándo nace y a qué obedece la creación de Círculo Mediterráneo?

CARMEN ROMERO: Círculo Mediterráneo nace en octubre de 2001, un mes después de los atentados de Nueva York y Washington, pero su gestación se produce a lo largo de 2000 y 2001. Es una iniciativa que surge de los contactos establecidos entre Wassyla Tamzali, abogada argelina, ex directora del Programa de la Unesco para Mujeres del Mediterráneo y yo misma. Su actividad en los foros civiles mediterráneos y mi presencia en el II Foro Parlamentario Euromediterráneo de Bruselas de febrero de 2001 nos hacen concebir una acción común, de naturaleza ciudadana. Desde un principio recibimos el apoyo de un grupo de diputados: Ricardo Pérez Casado, Carmen Alborch, Ángeles Amador entre otros.

Círculo Mediterráneo obedece a la necesidad de establecer una relación con personalidades relevantes de la otra orilla para componer un tejido de amistad que facilite el conocimiento mutuo, el diálogo y la buena vecindad. Su origen se sitúa en el contexto de bloqueo político del gobierno de José María Aznar, de bloqueo del Grupo de Amistad Hispano- marroquí del Parlamento español y de letargo de los Foros Parlamentarios Euromediterráneos. Círculo Mediterráneo nace como un Grupo de Amistad ciudadano con vocación de celebrar encuentros anuales del área euromagrebí. Con la celebración del I Encuentro, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, se constituye el Círculo Mediterráneo y se firma una Declaración constitutiva.

A/I: ¿A quién dirigen sus actividades, quiénes lo componen y qué organizaciones de ambas orillas del Mediterráneo lo integran?

C.R.: Los encuentros euromagrebíes han propiciado debates abiertos entre personalidades de las dos orillas para una mejor comprensión mutua. Asimismo el ciclo de cine magrebí que simultáneamente se ha proyectado a lo largo de estos encuentros se ha abierto también a todo el mundo. Diego Galán y Ferid Bughedir impulsaron esta muestra que año tras año se ha ido consolidando. El Círculo Mediterráneo se constituyó con los primeros firmantes y se fue ampliando con los ponentes y moderadores que componen las mesas redondas y que forman este tejido de amistad alrededor de los valores comunes suscritos en la Declaración inicial.

No está previsto que lo integren organizaciones, aunque se pueden hacer actuaciones conjuntas. Los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid nos impulsaron a crear un Comité de apoyo a la iniciativa Una ofrenda ciudadana surgida en Marruecos de un comité ciudadano. La ofrenda consistió en 192 cubos pintados por pintores, alumnos y ciudadanos de Marruecos que se expusieron en La Casa Encendida, con la presencia de las asociaciones de víctimas de los atentados de Madrid y Casablanca. Al mismo tiempo se leyó en Leganés el Manifiesto Sadaqa (Construir amistad) suscrito por personalidades de ambas orillas. El Manifiesto fue impulsado por el poeta Abdellatif Laabi que formó parte del I Encuentro Euromagrebí. A esta iniciativa han prestado su apoyo en Marruecos la Fundación Hassan II para los Residentes Marroquíes en el Extranjero, y en España la Fundación Instituto Cultura del Sur, que agrupa a los municipios del sur de Madrid.

A/I: El Mediterráneo es un concepto cultural, religioso y político muy amplio. ¿Las actividades de Círculo Mediterráneo pretenden abarcar toda la problemática del Mediterráneo en general o existe una especial dedicación a alguna de sus zonas:Oriente Próximo, norte de África,Magreb, etcétera?

C.R.: La idea es ayudar a crear el concepto de región en el Magreb a través de encuentros que faciliten el conocimiento mutuo entre quienes conformamos el Mediterráneo occidental, pero el Mediterráneo es una unidad histórico-cultural y, desde luego, geoestratégica y económica de futuro. Por tanto el debate es más rico cuando la óptica es más amplia. Lo vimos al escuchar a George Corm, libanés y representante del cruce de culturas que vivimos.

A/I: Círculo Mediterráneo ya ha celebrado cuatro encuentros. ¿Los asuntos que trata son preferentemente culturales y sociales, políticos…?

C.R.: Los asuntos son las grandes cuestiones que nos afectan. Hasta ahora hemos hablado de nuestra imagen mutua, de libertades civiles, de democracia y desarrollo, de la nueva relación hombre-mujer en el Mediterráneo, etcétera. El enfoque, por tanto, debe ser de conjunto. Escritores, cineastas, políticos, historiadores han dado sus respuestas a los debates planteados. Es un debate ciudadano, no entre especialistas, pero sus ponentes han de ser expertos. Por ahora los cuatro encuentros se han celebrado en el Círculo de Bellas Artes en Madrid y siempre a comienzos de octubre, desde 2001.

A/I: El Mediterráneo en la actualidad está recorrido por numerosas y difíciles tensiones: diferencial de renta, distanciamiento cultural, percepciones negativas entre una y otra cultura, problemas sociales que suscitan el choque de una inmigración de procedencia cultural diferente y en auge creciente, etcétera. ¿Cuál es la posición de Círculo Mediterráneo a este respecto?

C.R.: Círculo Mediterráneo, como Grupo de Amistad, fomenta el conocimiento mutuo y sitúa las respuestas donde tienen que estar, a veces en los respectivos gobiernos, o en las administraciones de cualquier tipo que sean, a veces en otras instituciones, otras en la ciudadanía. Pero sobre todo pretende dar toda la información capaz de desmontar tópicos y eliminar recelos para abordar los debates con toda franqueza.

A/I: El terrorismo constituye actualmente una amenaza real que desgraciadamente estamos asociando con un área cultural específica, la árabo-islámica, en detrimento de la convivencia presente y sobre todo de la futura. ¿Cómo cree que se debe actuar para evitarlo y qué puede hacer Círculo Mediterráneo en este terreno?

C.R.: Al poner en contacto a las asociaciones de víctimas de Casablanca y Madrid con el Comité de apoyo a la Ofrenda Ciudadana hemos querido lanzar el mensaje de que todos somos víctimas. Es muy importante prevenir las actitudes racistas que pueden producirse en nuestro país. Por eso hemos leído en Leganés el Manifiesto Sadaqa, porque es uno de los municipios donde más población magrebí se concentra. Por otra parte es evidente que no ha habido una cooperación estrecha de España con Marruecos en materia antiterrorista y ahora se empieza a hablar de cooperación europea. No es sólo un problema de cooperación policial y judicial, pero preocupa el saber hasta qué punto han sido ineficaces los gobiernos cuyo principal leitmotiv era precisamente la lucha contra el terrorismo.

A/I: El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha propuesto un pacto entre culturas que en principio parece necesario. Si usted comparte esa visión, ¿en qué podría consistir ese pacto: entre gobiernos, entre las sociedades civiles, entre demócratas de ambas orillas?

C.R.: Creo que como vecinos, separados por un minúsculo Estrecho, nos importa mucho estrechar los lazos de todo tipo que puedan unirnos. Y los lazos pueden ser políticos o culturales, pero no tienen nada que ver con la identidad de origen de cada uno sino con el presente y el futuro que compartimos. Podemos no compartir lenguas, ni religiones ni culturas y, sin embargo, tener la vocación de compartir espacios que habitamos para ser capaces de convertirlos en espacios emergentes. Desde luego esto supone acuerdos entre los gobiernos, pero también entre las sociedades civiles que apuestan por vivir en paz desde el respeto a las mutuas diferencias. Si la Alianza de civilizaciones propuesta quiere decir esto, desde luego que lo comparto.

A/I: España, por su historia, es un país para el que Latinoamérica y el mundo árabo-musulmán tienen una significación especial. ¿Qué traducción tiene esa historia especial en el presente y qué papel puede o debe desempeñar en el futuro?

C.R.: La política exterior española del gobierno Aznar ha subordinado nuestras históricas prioridades a una incondicional alianza con Estados Unidos, que ha sido cuestionada y no refrendada por la mayoría de los ciudadanos en las últimas elecciones. Volver a hacer relevantes las prioridades históricas depende no sólo de una voluntad que ha sido expresada, sino de una acción continua para hacer del Mediterráneo una zona emergente de futuro y para contribuir al proceso de paz en Oriente Próximo. Incluso en el caso de que se alcanzara la paz, las prioridades europeas tendrían que ser compartidas entre los países de la ampliación de la Unión Europea (UE) y los socios mediterráneos. Hoy la guerra no puede ser la excusa para una falta de entendimiento y de cooperación. La UE debe implicarse más en la solución del conflicto.