Energías renovables en el Mediterráneo

Se prevé que la demanda energética en los países del Mediterráneo aumente un 120%, como consecuencia del crecimiento demográfico y económico.

Aitziber Echeverria, coordinadora del Programa Azahar (www.programa-azahar.com)

El Programa Azahar es un esfuerzo de coordinación de los actores públicos y privados de la cooperación española al desarrollo comprometidos con el fomento del desarrollo sostenible, la protección del medio ambiente y la conservación de los recursos naturales en la cuenca del Mediterráneo sobre la base de realizaciones concretas. Esta iniciativa de la Agencia Española de Cooperación Internacional está estrechamente relacionada con la lucha contra la pobreza, objetivo final de las políticas de cooperación al desarrollo españolas.

La población más pobre es la más dependiente del medio ambiente y del uso de los recursos naturales, y, en consecuencia, es la más vulnerable al acceso a dichos recursos y al impacto de la degradación ambiental en todos sus efectos (cambio climático, pérdida de biodiversidad, etcétera). Por ello, las diferentes intervenciones que se desarrollan en el marco de Azahar deben contribuir significativamente al logro del Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) nº 7 “Garantizar la sostenibilidad ambiental”, así como facilitar el cumplimiento de los compromisos contraídos por España en los convenios internacionales relacionados con el medio ambiente.

La pérdida de los servicios ambientales derivados de los ecosistemas constituye actualmente una barrera importante para el logro de los ODM de reducir la pobreza, el hambre y las enfermedades. Así lo recoge el Plan Director 2005-2008 que considera la sostenibilidad medioambiental como una de las prioridades (horizontal y sectorial) de la cooperación española. En este contexto, es necesario incorporar el medio ambiente y la gestión y uso de los recursos naturales en todas las intervenciones encaminadas a alcanzar los ODM, trabajando simultáneamente y de forma integradora tres áreas: ambiental, económica y social.

La crisis ambiental y la pérdida de diversidad biológica constituyen pues, un serio problema económico y de oportunidad para los países de renta media y baja, porque ambos factores están íntimamente ligados a sus oportunidades de desarrollo futuro y a las necesidades primarias de la población más desfavorecida. Por ello, los desafíos ambientales a los que se enfrentan los países mediterráneos no tienen relación únicamente con la preservación del entorno, sino que no pueden disociarse de los principales problemas de la región ni, por tanto, de su futuro económico y social. De hecho, debido a la relación de los problemas ambientales con los recursos locales, la pobreza es, a la vez, resultado y agravante de la mala calidad ambiental.

La densidad de población en la región, así como sus altos valores ambientales y la riqueza de su biodiversidad, hacen de la conservación de la calidad ambiental uno de los aspectos clave para el proceso de desarrollo humano de la zona mediterránea. En la actualidad, la población total de los países ribereños supera los 430 millones de personas, mientras que en 1970 era de 280 millones, es decir un 50% más. Las previsiones evidencian una desaceleración del crecimiento demográfico en la zona, si bien, el aumento se concentrará en su mayor parte en los países de la orilla sur y este del Mediterráneo.

Se advierten ya dos movimientos de población bien definidos: a nivel nacional, del centro hacia las costas; y a nivel internacional, del Sur y el Este hacia el Norte. En la zona litoral del Mediterráneo hay más de 100 ciudades que superan los 100.000 habitantes. En buena parte de los países del sur y este del Mediterráneo, los núcleos urbanos más importantes se encuentran en las regiones costeras que, por otra parte, suelen coincidir con las áreas más fértiles.

Su población urbana crece aceleradamente y de forma desordenada, debido a su alto crecimiento demográfico, así como a los mencionados flujos de población internos, lo que está generando graves presiones medioambientales. El gran éxodo rural se acompaña de una disminución en la calidad de vida en las ciudades, uno de los problemas más urgentes a resolver en la región. Aún así, será en las zonas rurales donde se ganará a largo plazo la batalla medioambiental, ya que es allí donde se concentra el patrimonio natural y además es la pobreza rural la que alimenta el éxodo y la urbanización.

La presión demográfica, el cambio en las técnicas de explotación y en los usos del suelo han llevado a una mayor presión sobre los recursos naturales, a menudo contraproducente con la cantidad y calidad de éstos. Es el caso de muchas áreas que sufren procesos de desertificación, pérdida de fertilidad del suelo, sobreexplotación de acuíferos, sobrepesca, etcétera. Esta explotación de los recursos por encima de su capacidad de regeneración alimenta el círculo vicioso entre pobreza y degradación del medio ambiente.

Hay que considerar también el crecimiento de las desigualdades entre los países del Norte con los del Sur: casi todas las tendencias ambientales tienen mayor impacto en los países más pobres, con un clima más árido, mayor dependencia en los recursos naturales básicos, mayor crecimiento demográfico, mayores índices de pobreza y menor capacidad institucional para hacer frente a estos retos.

En este contexto se desarrolla el Programa Azahar, cuyo objetivo es generar un impacto real sobre el desarrollo humano de los países de la cuenca del Mediterráneo, compatible con la conservación de sus recursos naturales y la protección del medio ambiente, que contribuya al cumplimiento de los compromisos asumidos en los foros internacionales en materia ambiental por los países beneficiarios. Por ello, las acciones del Programa Azahar deben responder simultáneamente a tres principios o criterios básicos: el desarrollo de las poblaciones locales y la mejora de sus condiciones de vida; la protección del medio ambiente y la conservación de los recursos naturales; y el fortalecimiento organizativo e institucional, potenciando las capacidades de planificación y de gestión locales.

En Azahar participan, además del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación a través de la AECI, los Ministerios de Agricultura, Pesca y Alimentación, Medio Ambiente, Economía y Hacienda, Educación y Ciencia y de Industria, Turismo y Comercio; las comunidades autónomas de Andalucía, Asturias, Baleares, Canarias, Castilla- La Mancha, Cataluña, Madrid, Murcia, Navarra, Valencia; y la Confederación de Fondos de Cooperación y Solidaridad. Asimismo, el Programa Azahar está abierto a la participación de otras comunidades autónomas y administraciones locales, al igual que a la sociedad civil a través de ONG e instituciones académicas y de investigación y del ámbito empresarial que hayan desarrollado o quieran desarrollar acciones significativas en los ámbitos de actuación de Azahar.

El ámbito geográfico del Programa se centra en tres grandes subregiones del Mediterráneo –Magreb, Oriente Próximo y sureste de Europa– donde habitan más de 165 millones de personas. Se han definido, en el Programa Azahar, siete ámbitos de actuación que pretenden dar una respuesta efectiva a los principales problemas medioambientales con los que se enfrentan los países de la cuenca del Mediterráneo y en los que España posee una gran experiencia y un alto nivel de conocimientos, que permite establecer procesos de transferencia de tecnología eficaces.

Se trata de los ámbitos de actuación siguientes: conservación de suelos, manejo sostenible del agua, energías renovables y uso eficiente de la energía, turismo sostenible, producción sostenible, saneamiento ambiental y planificación y gestión medioambiental, todos ellos relacionados con las actividades que influyen en la evolución del medio ambiente en el Mediterráneo como son las políticas energéticas, el desarrollo turístico en esta zona –uno de los principales destinos mundiales– la intensificación de la agricultura, el desarrollo del transporte y la industria, etcétera. El Programa Azahar tiene en marcha actualmente 108 proyectos.

Además de los proyectos de cooperación al desarrollo en terreno, Azahar organiza, promueve y participa en numerosas acciones de sensibilización, divulgación y formación que se enmarcan en los ámbitos de actuación definidos. Se considera que en los países del sur y este del Mediterráneo es necesario incrementar los esfuerzos en el plano institucional, no solo para disponer de instrumentos de tipo reglamentario adecuados, sino también de medidas de estímulo económico y de herramientas de gestión adecuadas sobre las que se diseñen nuevas políticas sectoriales y horizontales para la preservación del medio ambiente. Para todo ello, es indispensable la cooperación entre los países del Mediterráneo en el ámbito económico y ambiental a través de programas de formación y sensibilización dirigidos a los técnicos y responsables de la toma de decisiones. Desde el Programa Azahar cada año se organiza una importante programación de seminarios avanzados para expertos y profesionales, fundamentalmente de instituciones públicas o ministerios de países del ámbito geográfico.

Energías renovables en el Mediterráneo

En los próximos años se prevé que la demanda energética se incremente un 120% en los países de la cuenca del Mediterráneo, como consecuencia del crecimiento demográfico y de las necesidades ligadas al crecimiento económico. Los países ribereños del Mediterráneo poseen unas condiciones óptimas para utilizar y desarrollar las energías renovables como un recurso local y no contaminante, lo que puede contribuir al mismo tiempo a fomentar su independencia energética. En este contexto, las energías renovables y la eficiencia energética son de vital importancia, principalmente en aquellos países en los que el grado de desarrollo de las infraestructuras energéticas es aún muy básico. Los países del sur y este del Mediterráneo presentan en su conjunto una deficiente eficiencia energética, lo que dará lugar, según las previsiones, a crecientes riesgos medioambientales.

En este sentido, es necesario difundir medidas de eficiencia energética entre los consumidores y desarrollar las capacidades locales para fomentar el uso racional de la energía en general y de las energías renovables en particular, así como de tecnologías más limpias y eficientes. La incorporación de la lucha contra el cambio climático en el contexto de la cooperación al desarrollo es fundamental. Según las previsiones, los efectos ecológicos, sociales y económicos del cambio climático son a la vez específicos e interdependientes.

Para ser eficaces, las opciones de adaptación, entendiéndolas como las medidas que pueden utilizarse para disminuir la vulnerabilidad al cambio climático, deberán tener en cuenta estas complejidades, dado que el cambio climático ya se está produciendo, la adaptación a estos efectos dañinos se ha hecho una necesidad. Igualmente, debe integrarse la problemática de la mitigación en todos los aspectos de la ayuda al desarrollo para conseguir un crecimiento económico que produzca menos carbono.

Es por ello, que el Programa Azahar tiene un ámbito de actuación ligado a la promoción de las energías renovables y el uso eficiente de la energía. Las acciones que se llevan a cabo en este ámbito en el marco del Programa se centran en las siguientes áreas:

– Apoyo al uso de energías renovables –eólica, solar térmica, solar fotovoltaica, biomasa, minihidráulica, geotérmica.

– Fomento de la utilización eficiente de las diferentes fuentes de energía, uno de los principales aspectos a mejorar en el camino hacia un uso más sostenible de la energía.

– Fortalecimiento de las capacidades de formación, instalación y utilización de energías renovables.

– Integración de la lucha contra el cambio climático.

– Realización de estudios de viabilidad de implantación de sistemas generadores de electricidad a partir de energías renovables.

Desde el Programa Azahar se considera que la aplicación de las energías renovables puede ser de gran utilidad, como alternativa al calentamiento de agua mediante energía térmica, la distribución de agua por bombeo solar y la electrificación de núcleos dispersos de población rural, por ejemplo. En este último caso, conviene destacar los proyectos piloto Azahar en áreas localizadas haciendo especial hincapié en la transferencia de conocimientos, el refuerzo de capacidades locales y el enfoque participativo; como es el caso de los proyectos de electrificación con microrredes de generación solar híbrida que se están llevando a cabo en Marruecos y Argelia conjuntamente con la Generalitat de Catalunya.

Por otra parte, en este ámbito de actuación se apoyan las estructuras administrativas encargadas de difundir este tipo de energías a escala nacional o regional como el proyecto de refuerzo institucional de la Agencia Nacional de Energías Renovables de Túnez con la elaboración de un mapa eólico nacional, con el apoyo del gobierno Foral de Navarra.

Tratando de dar respuesta a los principales problemas de la cuenca mediterránea, basándose en los compromisos adquiridos por la Comunidad Internacional hacia el desarrollo sostenible, protección del medio ambiente y conservación de los recursos naturales y con la creciente implicación de la sociedad española, el Programa Azahar reconoce la importancia de la conservación y la gestión sostenible de los recursos naturales en la lucha contra la pobreza, condición sine qua non para el desarrollo sostenible de los pueblos.