El conflicto Qadiriya-Tiyaniya: caracterización de la expansión tribal y de hermandades

Estas dos sectas marcan la transición desde el misticismo ortodoxo al de hermandades.

Jillali El Adnani

Sería injusto plantear la cuestión de las fricciones y conflictos que enfrentaron a los protagonistas sociopolíticos de la hermandad Tiyaniya con los de la hermandad Qadiriya sin decir que esos mismos conflictos, incluso entre los personajes y grupos de cada congregación, eran su sino. Por eso prefiero tratar el asunto de los conflictos internos en cada hermandad, para abordar a continuación la cuestión de la dualidad Qadiriya-Tiyaniya. La aportación de este enfoque es doble: por una parte, nos permite ver el problema de las identidades tribales en una congregación homogénea (la Tiyaniya o la Qadiriya) y a continuación ver cómo funcionan realmente los distintos grupos y tribus en el marco de un conflicto que opone a las dos hermandades. Es decir, se tratará de medir el impacto que tiene la identidad tribal en la formación o escisión de hermandades y, al mismo tiempo, comprobar hasta qué punto el aspecto religioso puede garantizar formaciones e identidades tribales nuevas o recompuestas.

El marco histórico

La hermandad Qadiriya, fundada en Bagdad en el siglo XII por Abdelqader al Yilani, fue una de las primeras en establecerse en el Magreb, en el siglo XV y, a finales del siglo XVI en el África subsahariana. Otras hermandades marroquíes, como la Nasiriya, y sobre todo la Shadhiliya, la precedieron en este descenso hacia el Sur, pero fue la Qadiriya la que, por ser la hermandad dominante, acabó imponiéndose hasta la primera mitad del siglo XIX. La hermandad Tiyaniya, fundada por Ahmed al Tijani en 1781-82, lejos de su pueblo natal, Ayn Madi, en Abu Samghun, una región codiciada por el sultán de Marruecos y por el poder turco, prevaleció después de la muerte del fundador, en 1815,como la gran hermandad africana en los siglos XIX y XX.

En el sur del Sáhara, la Tiyaniya se asocia a formaciones tribales totalmente partidarias y también al movimiento del yihad dirigido por Al Hayy Umar (fallecido en 1864), que combatió el paganismo y a sus aliados políticos, los partidarios de la Qadiriya, y especialmente a los jefes de la tribu kunta. Al Hayy Umar, que murió en una batalla contra sus enemigos, construyó un imperio que llegaba desde Senegal hasta Chad. Su caballo de batalla era la nueva hermandad de fe, la Tiyaniya, y la bravura de las tribus nómadas peule, curtidas en el terreno de las aventuras políticas. De este preámbulo, deben extraerse tres hechos evidentes. El primero es que las hermandades Qadiriya y Tiyaniya marcan la transición desde el misticismo ortodoxo, dominado por las hermandades Nasiriya y Shadhiliya, al misticismo de hermandades. El segundo hecho es que estas nuevas hermandades y sus escisiones en distintas ramas han estado detrás de la fundación o recomposición de las formaciones tribales.

Y, por último, que estas formaciones tribales o de hermandades han estado detrás de las aventuras políticas contra las autoridades coloniales francesas, bien al sur del Sáhara, o bien en la dirección contraria, en el sur marroquí, como ocurre con el imperio de Al Hayy Umar o también con el movimiento yihadista capitaneado por Ma al Aynain y, sobre todo, por su hijo Ahmed al Hiba. El caso de la Tiyaniya representa esta proyección hacia el Sur y es ejemplo de una espiritualidad que se transforma en poder político. Cimentado en los nómadas peule, el movimiento de Al Hayy Umar recuerda el caso del Islam y de todos los movimientos político-religiosos. En cuanto a la aventura de Ma al Aynain y Ahmed al Hiba, representa el resurgir de la Qadiriya en el Norte. Esta hermandad, combatida por los merinidas desde el siglo XV, encontró refugio en la región del Tuat, en el Sáhara, y estuvo detrás de la formación de la tribu kunta, más al Sur. A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la Qadiriya volvió a resurgir con fuerza en Marruecos.

El marco tribal y las hermandades

La lucha entre hermandades puede ocultar otros conflictos propios de cada una de ellas. Pero es cierto que, en la época de las grandes formaciones tribales, se podía diferenciar entre las moras Ida o Lhay, partidarias de la Tiyaniya, y la tribu kunta, entusiasta de la Qadiriya y encarnación de su presencia en el sur del Sáhara, a la que las primeras se oponen. Esta oposición puramente sahariana experimentó un desequilibrio estratégico a partir de 1850, con la aparición de la fuerza política tiyanista de Al Hayy Umar, basada en las tribus peule. En adelante, la tribu qadirista de los kunta quedará cercada por los Ida o Lhaj en el Norte y por los peule en el Sur. A esto hay que añadir los malentendidos y las tensiones con las formaciones tribales tuareg.

Por tanto, se comprende que los kunta, dirigidos por Ahmed al Bakkay (fallecido en 1864, el mismo año que su enemigo Al Hayy Umar), encontraran en los paganos bambara unos aliados sólidos en estas guerras contra el líder de la Tiyaniya. Esta alianza entre paganos y musulmanes qadiríes jugó una mala pasada a la legitimidad del combate político- religioso de estos últimos, y, en este contexto, Al Hayy Umar escribió su panfleto, Lo que ha ocurrido, para explicar tanto a los aliados como a los enemigos la integridad de su causa frente a sus competidores qadiríes. Cuando concluyó el conflicto entre qadiríes y tiyaníes, con la muerte de los dos líderes en 1864, la pugna entre las dos hermandades continuó bajo otras formas. Pero los conflictos internos y propios de cada hermandad acabaron caracterizando su historia.

Hay que decir que de la Qadiriya de los kunta surgió la hermandad Fadiliya, fundada por Mohamed Fadel (fallecido en 1869), padre del famoso Ma al Aynain (fallecido en 1910). Esta hermandad se propagó en regiones en las que los kunta tenían una influencia incuestionable. Es la oposición entre la tribu ahl al talib mujtar, apoyo tribal de la Fadiliyya, y la tribu kunta, presa de las dificultades internas ante la Fadiliya y las externas: la Tiyaniya.