2005 “año del Mediterráneo”: el partenariado se pone al día

Elisabeth Johansson-Nogués, Jordi Padilla

El 2005 arranca con una tarea muy importante para España en materia de relaciones exteriores. El presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, destacó el 21 de diciembre de 2004, en su intervención ante el Congreso de los Diputados que, al cumplirse el décimo aniversario del Proceso de Barcelona, España apuesta para que esta conmemoración “signifique el relanzamiento de un diálogo cada vez más necesario con los socios del Sur”. Por ello, España será anfitriona de un acto de celebración que tendrá lugar en Barcelona en noviembre de 2005.

El propio Zapatero ha anunciado que su gobierno trabajará intensamente durante este año para vincular de forma más estrecha el Proceso de Barcelona y la nueva política de vecindad europea, así como para buscar “una cooperación más estructurada y con mejores resultados” con los países del sur del Mediterráneo. El ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, explicó a los asistentes al Foro Euromediterráneo, celebrado en octubre de 2004, que el gobierno ha lanzado esta propuesta porque quiere señalar que el Mediterráneo “ya no es un mar olvidado, sino que está presente cada día en la agenda política, de seguridad, económica, social, inmigratoria o cultural”.

Los 10 años del Proceso de Barcelona también serán celebrados en el marco de la Unión Europea (UE) donde, por medio de la designación de 2005 como Año del Mediterráneo, se intentará aprovechar la oportunidad para promover la herencia cultural, artística y arqueológica de los países de la cuenca del Mediterráneo. La Fundación Euromediterránea Anna Lindh para el Diálogo entre Culturas tendrá un papel clave en las actividades que se desarrollarán este año.

¿Progresa el partenariado?

El décimo aniversario del Proceso de Barcelona constituye una oportunidad para hacer balance sobre cómo se ha desarrollado el partenariado euromediterráneo. En este sentido, la Comisión Europea ha sido de las primeras en formular conclusiones sobre el camino recorrido desde 1995. El partenariado progresa fue el título empleado por la Comisión en un documento que se publicó con ocasión del encuentro ministerial euromediterráneo en La Haya (29 y 30 de noviembre de 2004).

El texto hace referencia a los acuerdos de asociación euromediterráneos que, gracias a la conclusión del hasta entonces difícil y elusivo acuerdo con Siria en octubre de 2004, incluyen finalmente a todos los socios de la UE del sur del Mediterráneo. En la actualidad hay seis acuerdos en vigor, incluyendo uno de carácter interino con la Autoridad Nacional Palestina, por lo que sólo queda por ratificar el acuerdo con Argelia (firmado en abril de 2002), con Líbano (junio de 2002) y el de Siria. Si bien el final del ciclo de negociación y firma de los acuerdos de asociación es una forma de medir avances en el Proceso de Barcelona, también hay otros datos relevantes a la hora de buscar claves para saber si el partenariado progresa o no.

El Medobs se propone a continuación repasar algunos de los grandes asuntos de cada cesta. La gran apuesta de la UE en 1995 fue, en el ámbito político y de seguridad, la creación de una Carta para la Paz y la Estabilidad en el Mediterráneo, cuyas bases se fijaron en 1999 por los ministros de Asuntos Exteriores euromediterráneos reunidos en la ciudad alemana de Stuttgart. Sin embargo, en 2000 el proyecto fue “congelado” en la reunión ministerial de Marsella debido al estallido de la segunda Intifada en Oriente Próximo, situación que sólo ratificaba las dificultades que ha encontrado este proyecto, también debido a la situación sin resolver sobre el Sáhara Occidental.

Por tanto, de momento la Carta se halla ante un futuro incierto a la espera de una mejora del clima político tanto en el Mashrek como en el Magreb. Por ello, el trabajo de la primera cesta se ha visto muy reducido y ahora se centra básicamente en la búsqueda de definiciones comunes de seguridad y ejercicios diseñados para crear confianza mutua. Si los avances en la primera cesta han sido marginales, en términos de la segunda, el partenariado económico y financiero, el resultado es un poco mejor.

A través de la firma de los acuerdos de asociación se ha podido comenzar el lento y gradual trabajo para la creación del área de libre comercio. No obstante, hay pocos observadores que aún creen que se pueda lograr la meta de su plena realización en 2010, debido a los múltiples retrasos que se han sucedido. Entre los países del sur del Mediterráneo que han avanzado más en las reformas económicas están dos del Magreb: Túnez, con diferencia, pero también Marruecos. Aun así es curioso tener en cuenta que, visto de forma global, el balance comercial entre la UE y los 10 socios mediterráneos ha empeorado durante la década pasada. Si en 1990 el balance fue negativo para los socios del Sur en un monto equivalente a los 3.700 millones de euros, en 2002 este déficit prácticamente se había duplicado. Entre los países magrebíes sólo Argelia se salva de esta suerte y muestra una tendencia contraria.

Este país, a diferencia de sus vecinos, mantiene una balanza comercial positiva con la UE, debido principalmente a su (mono)exportación de productos energéticos. Si las reformas económicas han sido lentas, bien por el retraso en la firma de los acuerdos de asociación bien por la inercia de los gobiernos del Sur, otro motivo para la poco favorable evolución de la segunda cesta ha sido la demora por parte de la UE en dispensar las ayudas comprometidas para la consecución de las reformas. De hecho, el programa MEDA I comenzó con muchas trabas, entre acusaciones de mala gestión y presunta malversación por parte de la Comisión de entonces.

Sin embargo, después del accidentado arranque de los programas MEDA y una reforma interna de la Comisión para mejorar el funcionamiento de la distribución de las ayudas financieras de la UE, los fondos han ido llegando a los países del Mediterráneo sur con mayor regularidad. Los principales beneficiarios de las ayudas han sido Egipto, Jordania, Marruecos y Túnez. Argelia, en cambio, no ha podido aprovecharse de las ayudas MEDA en vista de que su acuerdo de asociación con la UE –que marca el inicio formal de relaciones concesionales entre un socio y la UE– no fue firmado hasta 2002.

En lo que respecta a los programas regionales, éstos representan un 20% de los compromisos MEDA, frente al 80% que se destina a ayudas bilaterales. El MEDA II, en este sentido, supone una mejora en relación con el MEDA I. No obstante, hay que señalar que la distribución anual destinada a los programas regionales ha seguido una evolución errática, llegando a representar el 51% de los compromisos en 2001 para pasar al 5% al año siguiente. La evolución de los compromisos y pagos del programa MEDA muestran, en todo caso, una evolución positiva. En los últimos años se ha mejorado notablemente el porcentaje que representan los pagos sobre las cantidades comprometidas. Los desembolsos del programa MEDA no han dejado de crecer, alcanzando niveles del 83% de los compromisos en 2003.

Los factores que explican tal aumento son, entre otros muchos, una mejor capacidad de respuesta por parte de la Comisión como consecuencia de su reestructuración llevada a cabo en 2000 (en la cual se creó Europe- Aid), y una mayor descentralización del ciclo de proyectos MEDA que ahora, en parte, se gestiona desde las representaciones europeas en los países socios. La simplificación del sistema MEDA en términos de selección de proyectos también ha sido un factor clave. Desde este punto de vista, la Comisión considera un éxito el desarrollo del programa MEDA II, cuando se han cumplido los dos tercios de su periodo de vigencia.

En cuanto a la cesta restante del Proceso de Barcelona, relacionada con cultura, sociedad y asuntos humanos, el trabajo se ha ido definiendo muy lentamente. De hecho, hasta 2001 hubo muy poca actividad relacionada con este ámbito del partenariado. El trabajo posterior se ha perfilado en torno a la creación de una Asamblea Euromediterránea (en sustitución del anterior Foro Euromediterráneo) así como una Fundación Euromediterránea para el Diálogo entre Culturas –la Fundación Anna Lindh. Ambas iniciativas vieron la luz entre 2003 y 2004.

Nuevos impulsos para este año

Si bien el panorama de los avances concretos del partenariado es heterogéneo, e incluso en algunos ámbitos se puede considerar escaso, el décimo aniversario de la Declaración de Barcelona servirá para generar renovadas energías para seguir avanzando en el proceso. En este sentido, el Consejo Europeo de Bruselas de diciembre de 2004 quiso dar un primer paso. En primer lugar, se ha puesto énfasis en la necesidad de hallar una solución a algunos de los obstáculos que han impedido el avance del partenariado, sobre todo el conflicto árabe-israelí.

Por ello, se ha vuelto a reincidir en el hecho de que la UE necesita implicarse más en la búsqueda de una salida negociada al conflicto. En segundo lugar, se pretende promover mecanismos que ayuden a dar un mayor cumplimiento a los objetivos del Proceso de Barcelona. La UE busca medios internos que le permitan ser un actor y un socio más eficaz en el espacio euromediterráneo. En este sentido, se revisará la utilización del diálogo político y la condicionalidad económica, así como el encaje de la nueva política europea de vecindad para favorecer la colaboración en el Mediterráneo.

También se pretende elevar el perfil y la visibilidad del partenariado para que éste sea más cercano a la gente de la cuenca del Mediterráneo. Tanto Marruecos como Túnez se encuentran ante una buena ocasión para profundizar su relación con Europa gracias a la mayor apertura del mercado interior y a las ayudas adicionales que ofrece la UE en el marco de la nueva política de vecindad. El gobierno marroquí ha expresado a menudo su interés por lograr un “estatus avanzado” en su relación con la UE y la nueva política europea de vecindad parece abrir las puertas para obtener el tan deseado avance hacia una integración más estrecha con la UE.

Otros elementos que serán de gran interés para el impulso que quiere dar la UE al Proceso de Barcelona serán la promoción de la democracia y las reformas socioeconómicas en los socios árabes –especialmente a la luz de la reciente propuesta estadounidense conocida como la Iniciativa para un Gran Oriente Medio y África del Norte, que se centra en la democratización de estos países–, así como la conexión que se quiere dar entre seguridad y desarrollo.

Marruecos ha desempeñado un papel importante en esta propuesta, dado que actuó como anfitrión del Forum del Futuro, celebrado en diciembre de 2004, actividad con la cual la iniciativa dio sus primeros pasos. Finalmente, otros asuntos que previsiblemente darán mucho que hablar en 2005 serán las migraciones, el terrorismo y cómo dar un impulso a iniciativas regionales como el Acuerdo de Agadir, firmado, entre otros, por Marruecos y Túnez.

Sabías que…

  • … en los siete años de funcionamiento del programa MEDA centenares de proyectos concretos han buscado el diálogo y el acercamiento entre las riberas norte y sur del Mediterráneo.
  • Euromed Youth I se inauguró en 1999. Desde entonces se han emprendido más de 400 proyectos para jóvenes entre 15 y 25 años. Entre ellos, el Youth Exchange Action ha permitido que más de 8.000 jóvenes se encontraran con otros jóvenes en el espacio mediterráneo y conocieran diferentes tradiciones y culturas con el fin de promover la tolerancia y celebrar la multiculturalidad.
  • El CapMed (Euromed Audiovisual) pretende preservar la herencia televisiva del Mediterráneo mediante un proyecto de transferencias de archivos captados en formatos obsoletos a nuevos sistemas digitales. Hasta la fecha, unas 5.000 películas han sido copiadas y recogidas en una base de datos que pronto estará a disposición de los usuarios en Internet.
  • La función del Manumed (Euromed Heritage I) fue crear un inventario de la colección patrimonial de pequeñas bibliotecas en África del Norte y Oriente Próximo, así como enseñar a conservadores locales las técnicas de conservación de manuscritos y publicaciones antiguas.
  • El propósito de Cinema Med (Euromed Audiovisual) es proyectar películas a audiencias que de otro modo no verían. En 2001 más de 60.000 europeos en siete ciudades del continente, además de la capital de Jordania, Ammán, vieron el resultado en forma de un festival itinerante que incluía una selección de algunas de las mejores películas producidas en los países del sur del Mediterráneo.