Educar en la diversidad

Transformamos las diferencias en oportunidades fomentando la educación intercultural como herramienta de cohesión social y creación de una ciudadanía crítica y responsable.

Nuestras sociedades son cada día más diversas y esta diversidad constituye una de las riquezas que nos permite avanzar colectivamente. Educar en valores de respeto a la diversidad, la igualdad y la democracia es la base para la construcción de una ciudadanía intercultural, crítica y transformadora.

El programa “Educar en la Diversidad”, a través de diferentes iniciativas interculturales y disciplinas artísticas y creativas, pone de relieve la importancia de la educación no formal como complemento de la educación formal y como herramienta fundamental para el desarrollo humano, y la adquisición de competencias interculturales y de valores y actitudes como el respeto y la empatía. La educación no formal facilita el proceso de maduración e inserción social de los jóvenes, formándolos en el respeto a la diversidad, la participación activa y el desarrollo de valores democráticos. Trabajar esta diversidad es un reto y a la vez una oportunidad, y la perspectiva intercultural es el instrumento que nos permite enriquecernos mutuamente.

Los entornos educativos en los que existe una gran diversidad cultural son el elemento clave y el escenario idóneo para construir e impulsar los valores interculturales y promover dinámicas de diálogo e interacción entre los jóvenes, verdaderos agentes transformadores de cambio. Las acciones de este programa dan a conocer la riqueza de la diversidad de las distintas culturas con las que convivimos, y a la vez contribuyen a luchar contra los estereotipos, las discriminaciones, y las conductas de odio, creando sociedades más inclusivas y sostenibles.

La educación no formal como instrumento para potenciar una Cultura de Paz es otro de los objetivos del Programa. Una cultura de paz que apela a transformar los conflictos mediante el diálogo y la negociación de igual a igual recurriendo a medios no violentos. Sin duda, esta Cultura de Paz repercute en el bienestar social de las sociedades euromediterráneas y promueve e intensifica la convivencia y la cohesión social.

Mediante este Programa se prevé también el intercambio de buenas prácticas sobre educación no formal a escala euromediterránea a través de la realización de una serie de encuentros, talleres educativos y espacios de reflexión para favorecer los procesos de aprendizaje de los profesionales y crear sinergias entre los diferentes actores del mundo de la educación de distintos países de ambas orillas del Mediterráneo.


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