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n.47 Crece el caos en Libia

Editorial

La tragedia que sufre la población siria desde hace más de cuatro años ha cruzado al fin las puertas de Europa. Este verano hemos visto cómo la pasividad, la inhibición y la fallida acción internacional tanto en el terreno diplomático como político o militar, han agravado la situación. La letárgica condena que entraña la vida en un campo de refugiados en Oriente Próximo ha llevado a muchos sirios a buscar una alternativa en Europa, a pesar del riesgo que ello supone. Si tenemos en cuenta que en la región viven, además, algunos de los más antiguos refugiados del mundo –los palestinos refugiados desde 1948, muchos de ellos convertidos ahora en apátridas doblemente refugiados– la situación es insostenible. Europa ha abordado la llegada de refugiados desde las costas libias o Turquía de forma fragmentada e improvisada.

La supuesta unión europea se ha desvanecido ante el regateo casi indecente por disminuir la cuota nacional de refugiados asignada, por los cierres de fronteras y el levantamiento de muros, y por el trato inhumano dado en ocasiones a las víctimas de una violencia extrema. El parapeto mediático organizado en torno a la crisis ha sido más vergonzante que informativo, incapaz de reflejar la realidad diversa de estas personas, envueltas ineludiblemente en la miseria del refugiado. Huyen del terrorismo, decían, omitiendo que resulta difícil escapar del territorio controlado por Daesh, que los barriles de explosivos lanzados por el régimen sobre la población civil hacen la vida en zonas de Siria insoportable. En un perfecto inglés, muchos refugiados intentaban contarlo, pero apenas se les escuchaba. Resulta más simple visualizar un solo villano, simplificar el relato sin profundizar en las raíces del conflicto, una revuelta silenciada por una represión brutal. Los actores externos, que han contribuido a envenenar la situación, empezando por los poderes regionales, han seguido actuando de forma unilateral.

Algunos bombardean ahora posiciones de Daesh con presencia de yihadistas connacionales, por temor a que retornen y atenten en su suelo. Intereses propios, es la máxima. Estados Unidos entrena y arma a los denominados rebeldes moderados sin una estrategia política coherente. Por su lado, un Irán fortalecido por el acuerdo nuclear sigue apoyando a Al Assad, cuyo ejército se ve desbordado por múltiples milicias procedentes de Hezbolá e Irán, que escapan cada vez más a su control. Rusia, por su parte, ataca principalmente posiciones rebeldes y eventualmente a Daesh, consciente de que en el pulso con Estados Unidos parte con una ventaja: el deseo demostrado de inhibirse por parte de la Administración Obama y la falta de un plan para Siria. Un hecho que Moscú quiere capitalizar aumentando su influencia sobre el régimen de Damasco; de ahí el apoyo militar y armamentístico de los últimos días. Rusia pretende sacar importantes réditos: priorizar a la oposición “domesticada”, dominar los tempos y escalonar la salida progresiva de Al Assad, además de mantener elementos del régimen ligados a Moscú. Recuperaría la iniciativa diplomática, garantizaría su presencia estratégica y sus alianzas políticas y comerciales en el Mediterráneo, al tiempo que ganaría el pulso internacional a Washington. Sin embargo, la intromisión rusa puede acarrear una contraescalada militar de Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudí o Catar, favorables a unos u otros de los rebeldes.

Más armamento, más bombardeos y más violencia difícilmente romperán el statu quo militar, mientras la bestia yihadista seguirá creciendo, alimentándose de las armas que transitan por el territorio, del enquistamiento de la balanza de fuerzas en el campo de batalla y de la dispersión de esfuerzos. Mientras los actores en liza sigan percibiendo Siria como un juego de suma cero, todos saldrán perdiendo, sobre todo los sirios. Es imprescindible actuar en tres ámbitos simultáneos: coordinar una estrategia contundente contra Daesh, reactivar la iniciativa diplomática desde una perspectiva siria y abordar la crisis humanitaria con medios, honestidad y empatía. Deslocalizar fronteras, trasladar la responsabilidad a los países vecinos, atizar los resortes de la violencia solo nos hace más cómplices de la barbarie. La crisis de los refugiados es la constatación de lo inevitable, lo previsible, lo insoportable de nuestro fracaso.

Arte y poder blando en el Golfo

Últimamente se ha escrito mucho y se ha generado un gran debate en torno a la adquisición por parte de los países del Golfo de los iconos de la cultura mundial: cuadros famosos, distintivos de artistas de renombre, e incluso museos enteros. Esto se ve como un ejercicio de “poder blando” (soft power), definido por Joseph Nye como “la capacidad de obtener lo que quieres a través de la atracción, en lugar de la coacción o el pago”. Así pues, cabría preguntarse, ¿qué objetivos hay detrás de las inversiones del Golfo en arte? Y ¿se están cumpliendo? A...

Cadenas de valor mundiales en el Norte de África

Durante las dos últimas décadas, el progreso tecnológico y la disminución de las barreras comerciales han cambiado la forma de producción de bienes y servicios. El incremento del comercio de bienes intermedios, en contraposición a los bienes finales, tiene su origen en la “dispersión” por varios países de los diferentes estadios de la producción, que antes se llevaban a cabo muy cerca unos de otros. Hoy, el análisis del comercio internacional suele tener lugar en el contexto de las cadenas de valor mundiales (CVM), un concepto que abarca todo el abanico de actividades requeridas para llevar un bien o un servicio al consumidor final, desde el diseño del producto hasta la distribución. Las CVM suponen una fragmentación vertical del proceso de producción: las partes y componentes se producen en diferentes países y, a continuación, se montan bien en una secuencia a lo largo de la cadena, bien en una ubicación final. Las redes de empresas involucradas son muy c... Read more

Repercusiones del TTIP en Turquía y los países mediterráneos

La globalización del comercio mundial a través de las instituciones de Bretton Woods no ha dado muchos resultados en las últimas dos décadas y media. La Organización Mundial del Comercio (OMC) se ha involucrado en diferentes negociaciones multilaterales sobre comercio bien definidas, la más reciente la Ronda de Doha para el Desarrollo, que por desgracia ha cosechado escasos frutos. En la reunión ministerial de Bali (diciembre de 2013) se acordó mejorar la facilitación del comercio –un tema que interesa a los países desarrollados– y se contrajo el compromiso de mejorar determinadas cuestiones relacionadas con los Países en Desarrollo y de Rentas Bajas (LIDC por sus siglas en inglés). Los principales países comerciales han tenido que soportar infinitas negociaciones desde que concluyó la Ronda de Uruguay en 1994. No se había conseguido ninguna mejora multilateral seria en el actual sistema de comercio mundial. Al mismo tiempo, el universo del comercio mundial... Read more

Impacto económico del clima de violencia en Oriente Próximo

Eeconomista principal del Banco Mundial para la región de Oriente Medio y Norte de África, Elena Ianchovichina ha colaborado en diversas revistas, entre otras el Canadian Journal of Economics, Contemporary Economic Policy y Review of International Economics, y ha escrito extensamente sobre los problemas económicos de la región MENA. Su último artículo analiza el coste de los efectos económicos de la guerra en Siria y la propagación del grupo Estado Islámico (Impact économique de la guerre en Syrie et de la progression du groupe État islamique : à combien s’élèvent les pertes et qui sont les perdants ?). AFKAR/IDEAS: ¿Ha analizado el Banco Mundial los costes económicos de la destrucción de Siria como consecuencia de la guerra? ¿En qué términos y cuáles son las cifras? ELENA IANCHOVICHINA: La guerra ha supuesto un enorme coste humano, social y económico para Siria. Las estadísticas de la ONU y los informes de prensa sobre víctimas, refugiados y pers... Read more

Mercados de destrucción masiva

En abril de 2015, Daesh añadió a su lista cada vez más larga de atrocidades la de volar el palacio neoasirio de Nimrud (Irak), del siglo XIX antes de Cristo. Este ataque tuvo lugar justo a continuación de otros ocurridos en el museo de Mosul y el yacimiento arqueológico de Hatra. Son indicativos de una campaña mayor y más sistemática de destrucción cultural cuyo objetivo es arrasar los edificios y yacimientos religiosos e históricos y a los pueblos que hay tras ellos. Es una campaña aparentemente motivada por el perverso deseo de Daesh de liberar su autopr...