Miguel Ángel Moratinos Cuyaubé
Ministro de Asuntos Exteriores, España
La existencia de un proyecto euromediterráneo, definido en la Conferencia de Barcelona de 1995, y su despliegue durante estos años, ha contribuido a crear una poderosa cultura de cooperación y de diálogo entre la Unión Europea y sus socios mediterráneos. Pese a todas las dificultades que ha conocido y a la necesidad de acomodarlo a los nuevos tiempos, el Proceso de Barcelona es hoy el instrumento más eficaz de acción concertada por la paz, la democracia y el desarrollo entre los países del área.
Los acontecimientos de los últimos años hacen más pertinente que nunca profundizar en el diálogo mediterráneo, creando nuevas plataformas de acción y de conocimiento mutuo. En ese sentido, iniciativas como este Anuario del Mediterráneo, editado por el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) y la Fundació CIDOB, resultan de lo más oportuno, pues proporcionan a todos los actores involucrados en el proceso elementos indispensables para la información y el análisis.
España considera que la Unión Europea debe apostar por una política activa en su vertiente meridional, hacia el Mediterráneo y el mundo árabe. Las esperanzas depositadas en la Conferencia de Barcelona deberán restablecerse, y España debe contribuir a relanzar el Proceso de Barcelona con fuerza y determinación para demostrar que el diálogo multilateral es la mejor forma para resolver los conflictos, incluido el de Oriente Próximo que tan negativas consecuencias tiene sobre toda la política euromediterránea.
Celebro pues la iniciativa de publicar un Anuario como éste, que proporciona datos y claves de interpretación acerca de los principales procesos políticos, económicos, sociales y culturales que se dan en esta área. Y quiero destacar el valor añadido que supone la contribución de más de cien expertos que aportan, desde horizontes políticos y culturales muy diversos, la necesaria pluralidad en el análisis y en la percepción de una realidad tan poliédrica como ésta. |
Pasqual Maragall i Mira
Presidente de la Generalitat de Cataluña
Cataluña aspira a concretar su reconocida vocación mediterránea en iniciativas de diálogo y cooperación. Esta vocación, fruto de la historia y acicate para afrontar los retos que plantea el futuro, nos conduce a impulsar iniciativas como la de este Anuario, que facilitará el conocimiento mutuo con los demás pueblos del espacio euromediterráneo.
Somos un país comprometido con los objetivos del Proceso de Barcelona: la solidaridad y la construcción de un nuevo orden basado en una mayor equidad, el respeto a los derechos humanos, los valores democráticos y el Estado de derecho. La dimensión mediterránea de la política de la Generalitat de Cataluña tiene como objetivo promover la actividad económica y comercial y desarrollar políticas activas en materia de cooperación, de diálogo cultural y de potenciación de la sociedad civil y de la democracia. Aspiramos a vertebrar con nuestros vecinos una gran región europea desde la cual proyectar la relación con el sur y el este del Mediterráneo.
Es necesario relanzar con nuevas ideas la política iniciada en la Conferencia de Barcelona de 1995 y contribuir a la formación de una conciencia de los vínculos ya existentes en las sociedades euromediterráneas. En este sentido es imprescindible implicar a la sociedad civil y conseguir una mayor visibilidad de todo el proceso.
Este Anuario del Mediterráneo responde a la necesidad de avanzar hacia un mayor y mejor conocimiento de sociedades vecinas y a la voluntad de emprender iniciativas comunes. Es un orgullo para mí que dos instituciones ubicadas en Barcelona, el Instituto Europeo del Mediterráneo (IEMed) y la Fundació CIDOB, aúnen esfuerzos para llevar a cabo este proyecto que fomenta el análisis y la difusión de la información sobre los desafíos que nos son comunes. Estoy convencido de que este Anuario puede convertirse en un instrumento de referencia para todos los observadores y actores de la realidad europea y mediterránea. |