Reforma de la 'Mudawana'
en Marruecos
La duda y la demagogia han prevalecido durante
años en torno a la revisión del estatuto de la mujer.
Por fin Mohamed VI se ha decidido a reformarlo.
Amina Bouayach
Las investigaciones universitarias, sobre
todo en Sociología y en Derecho, han apelado a la ijtihad y
a la interpretación progresiva para defender la modernización
del estatuto personal en Marruecos. Pero ¿la mejora de la condición
de la mujer en Marruecos no necesita una nueva visión de las
relaciones familiares? ¿No constituye el estatuto personal
en vigor, un impedimento y un gran obstáculo para la evolución
de la igualdad entre los dos sexos? Por eso las asociaciones de la
mujer y de los derechos del hombre se han lanzado a una nueva estrategia
de combate, el del espíritu del islam y de las convenciones
internacionales de derechos del hombre para que la mujer pueda conquistar
su libertad y su dignidad.
El nuevo marco del código de familia, de la Mudawana, como
piden las mujeres, revisa 11 reglas importantes para garantizar la
estabilidad de la familia marroquí. Constituye una gran refundición
de una legislación que ha suscitado debate, polémica
y contestaciones.
"El 10 de octubre de 2003 quedará inscrito como una jornada
histórica para el movimientos por los derechos de las mujeres
en Marruecos"; "Es el día nacional de las mujeres
marroquíes"; su majestad Mohamed VI ha cumplido la promesa
que le hizo a las mujeres marroquíes". Ésas han
sido, entre otras, las reacciones de los militantes, de las mujeres
activistas en el dominio de los derechos de las mujeres.
Después del mediodía de esa jornada del 10 de octubre
de 2003, de la apertura de la segunda sesión legislativa por
el rey, su consejera, Zulikha Naciri, reunió a mujeres de diferente
sensibilidad sociale, política, asociativa y mediática,
del derecho, para presentarles el proyecto de estatuto personal, en
adelante "código de familia". Ella precisó
que ese encuentro respondía al deseo del rey de que se organizase
una amplia campaña en los medios y de que las mujeres activas
en ese campo pudieran hacer propuestas y observaciones, a la vista
de sus experiencias, para contribuir a finalizar algunos puntos inscritos
en el proyecto.
Es oportuno recordar el largo camino que ha recorrido el principio
de revisión del estatuto personal, con frecuencia sembrado
de dificultades, de amalgama, de demagogia, y de justificaciones engañosas.
En 1981, un primer proyecto de reforma del estatuto personal fue objeto
de debate, por parte de universitarios y de asociaciones de mujeres,
la mayoría de cuyos responsables eran militantes de partidos
políticos y una nueva visión de la problemática
de la mujer se instaló en el seno del movimiento nacional.
El movimiento por los derechos de las mujeres se convirtió
en un movimiento específico, se profesionalizó y adquirió
autonomía en el seno de la misma familia democrática
y de los derechos humanos. La investigación siguió igualmente
a ese movimiento, y las universidades de letras y de ciencias humanas,
así como las de derecho de Rabat, se centraron sobre la cuestión
de la mujer en el plano sociológico, jurídico y económico.
Las asociaciones de mujeres definen su estrategia
y precisan sus prioridades
En 1992 la Unión para la Acción Femenina lanza un
llamamiento a la modificación del estatuto personal que reagrupó
a todas las componentes femeninas, políticas y de los derechos
humanos en la recogida de un millón de firmas para la: prohibición
de la poligamia, supresión del tutor, igualdad de derechos
y obligaciones para los esposos, instauración del divorcio
judicial, tutela de la mujer sobre los hijos.
Los actores políticos que se decían islamistas habían
lanzado una contra campaña y la cuestión femenina
se convirtió en política por excelencia y de ahí
el discurso del rey Hassán II que llamó al orden a
todas esas componentes y precisó su decisión de reformar
el estatuto personal.
Para las asociaciones de mujeres y de los derechos humanos la etapa
más importante ya había sido ganada, la de la desacralización
de la Mudawana. La primera enmienda se presentó en septiembre
de 1993: consistía en algunos cambios positivos en las condiciones
de conclusión del matrimonio y de la representación
legal de los hijos por su madre a la muerte del padre.
La tutela del padre se mantuvo para la hija cuyo padre vivía
pero no para aquella cuyo padre había fallecido. También
se mantuvo la poligamia aunque los preceptos del islam no la autorizan
más que en el caso en que ésta no choque con ningún
principio de equidad y de justicia. Se subraya igualmente la desigualdad
en caso de disolución del matrimonio. El repudio por el esposo
no está sometido en la mayoría de los casos más
que a la formalidad de convocatoria previa de la esposa. La mujer
casada no puede obtener el divorcio más que emprendiendo
un proceso y demostrando la existencia de un perjuicio grave.
En junio del mismo año, Marruecos ratifica la convención
internacional de lucha contra todas las formas de discriminación
de la mujer, aunque con reservas fundamentales. Las asociaciones
de mujeres y de derechos humanos completan así su arsenal
de referencia en sus reivindicaciones de igualdad entre el hombre
y la mujer. No dejan de recordar la importancia de esta ratificación,
la necesidad de abandonar las reservas, que son inadmisibles y que
están en contradicción con el artículo 3 del
pacto de los derechos civiles y políticos.
Después de su ascenso al trono en 1999, el rey Mohamed VI
pronuncia en agosto de 1999 un discurso que es el discurso de las
mujeres. ¿Quiere esto decir que éstas han sido finalmente
escuchadas?
El gobierno de alternancia de Abderramán Yussufi presenta
el 19 de mazo de 1999 el proyecto de integración de la mujer
al desarrollo, que comprendía cuatro capítulos principales
y reagrupaba la casi totalidad de las reivindicaciones de las mujeres,
es decir, el acceso al campo político, económico y
social, la educación, la salud y la reforma del estatuto
jurídico. En mayo de 1999 la liga marroquí de los
ulemas, bajo la batuta del ministro de Asuntos Islámicos,
elabora un informe de protesta por el capítulo de la reforma
del estatuto personal de ese proyecto.
Los conservadores se reagruparon y lanzaron una campaña pública
contra el plan de integración de la mujer en el gobierno.
Dos grandes manifestaciones tuvieron lugar, una en Rabat, la de
los demócratas, y otra en Casablanca, la de los conservadores.
Estos últimos impresionaron al público nacional e
internacional por su método de movilización, de disciplina
y por los medios tanto humanos como materiales, puestos a la disposición
de la organización de su marcha.
En ausencia de una estrategia de comunicación por parte de
los demócratas para defender "su plan de integración
de la mujer al desarrollo" éste sufrirá un retroceso
en lo que concierne a la opinión pública.
Pero hay que anotar que es la primera vez que la sociedad marroquí
se ve implicada en un debate sobre la problemática de la
mujer, de sus derechos y, por lo tanto, de un nuevo enfoque de la
relación de la familia.
En cuanto al gobierno, éste toma las medidas necesarias para
la aplicación de su plan relativo a los tres primeros puntos.
Yussufi, entonces primer ministro, tomó la iniciativa de
crear una comisión consultiva de expertos, ulemas y especialistas,
pero estos no responderán a la invitación al debate
y a la concertación relativa a la reforma del estatuto personal.
El proceso de la reforma del estatuto personal se detuvo momentánea
y públicamente en esa fase de la polémica entre demócratas
y conservadores.
En marzo de 2001 el rey de Marruecos recibió a 40 mujeres
de la sociedad civil quienes le presentaron un memorando para la
reforma del estatuto y creó en abril de ese mismo año
la comisión real consultiva para la revisión el estatuto
personal en la que figuraban tres mujeres.
Esa comisión, que fue encargada de reflexionar sobre una
revisión de la Mudawana, estuvo presidida por Driss Dahak,
presidente al mismo tiempo del consejo consultivo de los derechos
del hombre. Éste tuvo que hacer frente a resistencias importantes
de parte de los conservadores y la comisión fue incapaz de
presentar un proyecto de reforma.
En enero de 2003, M'Hamed Buceta sustituyó a Dahak y sus
declaraciones a los medios suscitaron una gran preocupación
a las asociaciones femeninas que temían lo peor. Buceta entregó
en septiembre pasado su trabajo al rey de Marruecos quien aportó
personalmente precisiones y matices de gran importancia. "Se
trata de abordarlas con realismo y perspicacia, ya que son el producto
de un esfuerzo de ijtihad válido para el Marruecos de hoy,
abierto al progreso que perseguimos con sabiduría, de forma
progresiva, pero resuelta", dijo con motivo de su discurso
al Parlamento.
La reforma del Código del Estatuto Personal es ya por sí
misma portadora de un gran simbolismo civilizacional y de un cambio
social.
La versión responde globalmente a las reivindicaciones del
movimiento de los derechos de las mujeres. Los diferentes memorandos
presentados a este efecto se ven más o menos satisfechos.
- La familia está bajo la responsabilidad conjunta de los
dos esposos.
- La mujer adquiere el derecho de tutela que ejerce según
sus opciones y sus intereses.
- La igualdad entre el hombre y la mujer en lo que concierne a la
edad de matrimonio, se fija en 18 años aunque el juez puede
reducir la edad en casos justificados.
- La igualdad entre la mujer y el hombre a la hora de lograr el
derecho de custodia, aunque conservan la libertad de escoger su
derecho a la edad de 15 años.
- la poligamia no es autorizada más que por el juez, según
criterios draconianos y en caso de fuerza mayor. A este respecto
el soberano marroquí ha recordado que Dios descartó
la hipótesis de una perfecta equidad entre los esposos, lo
que convierte a la poligamia en legalmente casi imposible.
- El divorcio es un derecho ejercido por el esposo y por la esposa
en condiciones propias a cada uno y bajo control judicial.
- La custodia del niño corresponde en primer lugar a la madre,
al padre y por último a la abuela materna.
- El reconocimiento de la paternidad en caso de que el matrimonio
no haya sido formalizado por un acto por razones de fuerza mayor.
- El derecho a la herencia conferido a las nietas y al nieto por
parte de la madre de su abuelo en los legados obligatorios, con
el mismo título que los nietos de parte del hijo.
- Los cónyuges pueden convenir un modo de gestión
de los bienes adquiridos en común en un documento separado
del acta del matrimonio.
El cambio es importante, 11 medidas, 11 mandamientos para que la
mujer marroquí recupere su dignidad y su ciudadanía.
La unanimidad es excepcional, y al igual que para la cuestión
de la integridad territorial, nos referimos a las declaraciones
y comunicados de prensa de los conservadores, que "se alegran
de que por fin se haya llegado a lo que ellos reivindicaban
"
¡Un islam tolerante y abierto!
Los contestatarios del plan de integración de la mujer al
desarrollo se modernizan según las circunstancias y apoyan
la reforma. Pero ¿se encuentra la sociedad marroquí
en fase avanzada en su proyecto de modernización y democratización?
La mujer sigue siendo el eslabón débil y el más
complicado en toda transición, sobre todo en los países
árabe-musulmanes. La revisión del estatuto personal
constituirá una nueva experiencia para esos países
al igual que la experiencia de gobierno de alternancia durante la
transición democrática marroquí.
¿Tendrá el código de familia un impacto sobre
la reforma del sistema marroquí, sobre las estructuras socio-políticas
de Marruecos? ¿Se están construyendo los cimientos
de un Estado moderno? El movimiento de las mujeres confirma esta
reflexión y se felicita de la audacia del rey de Marruecos
de consolidar y confortar cada vez más el proceso de modernización.
Reforma, sociedad y organizaciones femeninas
Desde el discurso del rey que anunciaba las orientaciones generales
de la reforma del código de la familia, la sociedad civil,
sobre todo las mujeres, se movilizan para su aplicación.
Las declaraciones fueron elogiosas, casi sin excepción, por
parte de los actores políticos y civiles en cuanto a la declaración
sobre la reforma y su aplicación.
La sección de mujeres de la Unión Socialista de Fuerzas
Populares (USFP) se declara "satisfecha por las grandes líneas
de la reforma que responden a las reivindicaciones del movimiento
femenino y de la USFP" y "subraya la necesidad de poner
en práctica los mecanismos y procedimientos para la aplicación
de esas decisiones".
El Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, de obediencia islamista)
ha saludado y aportado su apoyo al contenido del discurso real sobre
la reforma del código de la familia. La responsable de la
sección de mujeres de ese partido piensa que "el discurso
real ha aportado las enmiendas que nosotros esperábamos desde
hace mucho tiempo. El espíritu del justo medio, de moderación
y de imparcialidad ha presidido su elaboración, y el hecho
de permitir a la mujer disfrutar de todos sus derechos antes de
divorcio constituye una de las principales reformas aportadas por
el discurso".
La presidenta del grupo parlamentario del Partido del Progreso y
del Socialismo ha manifestado "un sentimiento de alivio y de
alegría al ver la situación de las mujeres marroquíes
desbloqueada y abiertos los cierres que impedían toda esperanza
real de desarrollo".
La Asociación de Mujeres Democráticas de Marruecos
(izquierdista) ha afirmado "que está contenta con la
reforma. Es audaz como decisión política, incluso
aunque no responda a todas nuestras reivindicaciones. El proyecto
real es muy positivo. Los mecanismos y los procedimientos, así
como el papel de la justicia, siguen siendo determinantes para su
aplicabilidad".
La presidente de la Unión de Acción Femenina, en cuanto
a ella, ha precisado que "nosotros no podemos sino felicitarnos;
esta reforma es un acontecimiento de alcance histórico. Eso
va a marcar un verdadero punto de partida en el proceso de promoción
de los derechos de las mujeres. Es una revolución en la medida
en que va a permitir refundar las relaciones familiares sobre la
base de la equidad, de la justicia y de la legalidad. El proyecto
es pues una ruptura con un código que era discriminatorio
e injusto para con las mujeres".
Mohamed Said Saadi, ex secretario de Estado a cargo de la condición
femenina y promotor del proyecto de plan de integración de
la mujer al desarrollo del gobierno Yussufi cree que "hay que
apreciar las decisiones reales en su justa medida, y van en el sentido
del equilibrio de la familia basada sobre la igualdad de los sexos
y por lo tanto del equilibrio de la sociedad. Existe otro avance
que no hay que minimizar: la desacralización del código
de la familia. La sociedad debe seguir movilizada y las mujeres
deben apropiarse de esta reforma y hacer valer sus derechos para
que ese texto no termine en letra muerta
"
La Organización Marroquí de los Derechos del Hombre
(OMDH), después de haber señalado un cierto avance
en relación con el estatuto personal en vigor, ha precisado
que las disposiciones del proyecto de la reforma están lejos
de las aspiraciones de la asociación en lo que concierne
a los derechos civiles de las mujeres, tal como están previstos
en el pacto de los derechos civiles y políticos.
La OMDH, después de la reunión de sus instancias organizativas
y decisorias se ha felicitado del valor y la sabiduría política
del rey de Marruecos por su orientaciones para la reforma del código
de la familia y ha alabado los principios retenidos para ella, a
ese respecto, sobre todo los de la igualdad de los sexos, de la
aplicación de ciertas disposiciones de las convenciones internacionales
de los derechos del hombre y de la presentación del proyecto
de reforma del código de la familia a la ratificación
por las instituciones constitucionales (consejo de gobierno, consejo
de ministros y Parlamento). La OMDH se felicita igualmente por la
aplicabilidad del principio de ijtihad, o como dicen los juristas,
la nueva interpretación de los principios del islam.
La sociedad civil lleva a cabo una campaña de sensibilización
y de información. Asimismo, el secretariado de Estado a cargo
de la juventud ha previsto una serie de encuentros de información
y de debate en diferentes ciudades marroquíes, en colaboración
con las asociaciones de barrio, de alfabetización y de mujeres
rurales.
Se observa, también, una nueva colaboración en esta
campaña, y las asociaciones femeninas más representativas
y los ulemas debaten públicamente juntos el proyecto de reforma
del código de la familia.
El 25 de octubre 2003, una asociación de la ciudad de Rabat
celebró una reunión, en el local del consejo de los
ulemas de la ciudad, entre una feminista y un alem (singular de
ulemas) y otros participantes. Algunas feministas blandían
el cambio sociológico de estructura de la familia y los ulemas
escarbaban en el islam para explicar los beneficios de la reforma
sobre la estabilidad de la familia.
¿Terminará el proyecto de reforma del código
de la familia soplando un viento de conciliación entre quienes
los apoyan y quienes critican el proyecto de integración
de la mujer al desarrollo? ¿Va a dar esta reforma del código
de la familia el dinamismo necesario para la modernización
de la sociedad marroquí? Tras el 16 de mayo de 2003 la modernización
se ha visto trastocada por las operaciones terroristas, por el asesinato
de inocentes y por la amplitud del drama. Numerosos observadores
han hablado del retroceso en materia de democratización y
de modernización del sistema marroquí.
El mensaje político del 10 de octubre de 2003 es claro: Marruecos
debe avanzar en su opción de democratización y los
actores políticos y civiles deben desempeñar plenamente
su papel en relación con la profundización de ésta.
La presentación del proyecto para su ratificación
por las instituciones del Estado es otro mensaje, altamente simbólico,
para la secularización del derecho de familia que fue, antes
del 10 de octubre de 2003, un derecho sometido a alta vigilancia.
Ese mensaje constituye una verdadera revolución en el enfoque
de reforma y enmienda, en el futuro, del código de la familia.
Los prejuicios recogidos contra el islam, como religión que
consagra la discriminación de las mujeres, han caído.
El islam puede contener potencialidades enormes para consagrar la
igualdad entre los dos sexos si se mantiene el principio de ijtihad.
Es cierto que el derecho y la ley no pueden desempeñar plenamente
un papel en la liberación de la mujer, pero favorecen el
entorno y las condiciones económicas, sociales y culturales
para el cambio de la condición de la mujer.
La voluntad política ha inaugurado un cambio de la condición
de las mujeres. Ahora hay que ver si los procedimientos y mecanismos
de aplicación están a la altura de esa voluntad. Es
una problemática que hay que seguir.
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