afkar/ideas Revista trimestral para el diálogo entre Magreb, España y Europa
Revista trimestral para el diálogo entre el Magreb, España y Europa
Español | Français      

afkar/ideas Revista trimestral para el diálogo entre Magreb, España y Europa
 
 

“El PJD está dispuesto a realizar sacrificios para servir al país”
El secretario general del PJD reclama reformas urgentes y, pese a que desmiente la entrada de su partido en el gobierno, da garantías de su capacidad para desempeñar un papel activo en el destino del país.

Entrevista a Saad Eddine El Othmani por Jordi Bertran y Lurdes Vidal


Abanderado del ala moderada del Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Saad Eddine El Othmani salió del V Congreso del partido de abril de 2004 convertido en su nuevo secretario general. Este psiquiatra y diplomado en Derecho islámico sucedía así a Abdelkrim Jatib, fundador del partido, y pasaba a liderar una formación política islamista con muchas expectativas de crecimiento y que se ha consolidado como principal partido de la oposición. El Othmani analiza con afkar/ideas la actualidad marroquí y el papel que el PJD desempeñará en el futuro del país.

afkar/ideas: El PJD denunció a principios de septiembre “el agravamiento de la crisis económica y social en Marruecos”. ¿Cuál es la situación actual del país?

saad eddine el othmani: Marruecos cuenta con un gran potencial interno y con oportunidades externas importantes sobre todo mediante los acuerdos de libre comercio con los dos primeros mercados mundiales, Europa y Estados Unidos. A nivel interno, los depósitos que permanecen sin perspectivas en los bancos son del orden de 160.000 millones de dirhams y las reservas en divisas representan el equivalente a 134.000 millones de dirhams. Marruecos debería beneficiarse de forma masiva de las deslocalizaciones que tienen lugar en Europa. Pese a todo un conjunto de bazas a su favor, la economía marroquí no logra despegar, el paro aumenta sin que existan perspectivas realistas a nivel del gobierno, la política de modernización se estanca, la balanza comercial se degrada, los créditos para equipamiento bajan... Son los síntomas de una crisis que los gobiernos de alternancia, que despertaron muchas esperanzas, por desgracia no han podido superar y el final del túnel está lejos de vislumbrarse.

a/i: Según usted, el gobierno carece de homogeneidad y unidad en su programa político. ¿Qué le lleva a pensar que el gobierno de Driss Yettú está debilitado, cuando cuenta con el apoyo de algunos de los principales partidos del país?

s.e.e.o.: El primer ministro es un hombre digno de todo respeto. No personalizamos el problema, sino que hay que buscarlo en el equipo. Éste es pletórico, ya que, aparentemente, había que encontrar la combinación que pudiera satisfacer a los partidos y no al país. A ello se añade el hecho de que el primer ministro no dispone de un núcleo duro que le apoye. Un equipo eficaz no puede estar compuesto únicamente por personalidades de alto nivel; falta lo fundamental, la solidaridad y el compromiso fuerte de sus componentes. Reconocemos que se ha realizado un esfuerzo en algunas cuestiones, como las infraestructuras, con el aumento del número de kilómetros de autopista y de carreteras rurales construido al año, y una cierta mejora en la lucha contra la vivienda insalubre. Pero el gobierno no logra emprender un gran número de reformas que se imponen en la administración, la justicia, la educación, la sanidad y otros sectores, dentro de unos plazos respetables. Se diría que para este gobierno, al igual que para los que le precedieron, el tiempo no es una variable explicativa o fundamental. La lentitud es una línea de conducta. Es señal de un gobierno agotado. No pedimos milagros, sino logros que vayan más allá de las iniciativas aisladas.

a/i: Según algunos analistas políticos, la hipótesis de la entrada del PJD en el gobierno parece tomar cuerpo. ¿De qué depende esta entrada y bajo qué condiciones están dispuestos a formar parte del ejecutivo?

s.e.e.o.: El comienzo del nuevo curso político es gris, había que darle color. Así que se especula sobre una posible entrada del PJD en el gobierno. No se cesa a un gobierno en vísperas de la votación de una ley de presupuestos. De producirse una reorganización, en ningún caso deberá tener lugar, lógicamente, antes de abril de 2005. Hasta entonces, tendremos tiempo de ver qué pasa.

Por lo tanto, el PJD no puede alimentar las especulaciones cayendo en la trampa de quienes quieren llenar el vacío que caracteriza a este nuevo curso político. El PJD se considera un partido sereno que sólo reacciona a las propuestas serenas. Nuestras condiciones se expondrán en función de las propuestas. Pero hay que aclarar una cosa: cuando se trata del interés general, el PJD no calcula, está dispuesto a realizar sacrificios para servir al país.

a/i: La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP) ha mantenido durante largo tiempo una actitud muy crítica hacia su formación política, pero desde hace algunas semanas, varios medios de comunicación han llegado a hablar de un posible gobierno de coalición entre los socialistas y ustedes. ¿Cuál es hoy la situación y qué grado de confianza y de colaboración existe entre ambas formaciones?

s.e.e.o.: La USFP ha tomado un compromiso siguiendo sus convicciones y las decisiones de sus órganos. Es libre de elegir sus propias opciones, como también lo es el PJD. En cambio, consideramos que ha actuado demasiado rápido tras los atentados del 16 de mayo de 2003; por otro lado, no fue el único. Hoy, existe cierto respeto y cortesía. No sé si esto es suficiente para una coalición gubernamental. Lo que es seguro es que hay puntos en los que tenemos divergencias, a veces profundas. Del mismo modo, tenemos que destacar determinadas convergencias. Debemos evitar andar de espaldas pero, ¿será posible caminar de la mano? En general, en política hay que buscar las intersecciones, aquello que une y no lo que divide. Y no hay que permanecer prisionero del pasado; el futuro del país reclama la participación de todos.

Las grandes líneas políticas del PJD

a/i: ¿Cuáles serían, a grandes rasgos, los cambios que introduciría en la gestión gubernamental y sus principales objetivos?

s.e.e.o.: No estamos en el gobierno. Contamos con un programa que se inscribe dentro de una dinámica. Si mañana se nos pide asumir una parte de responsabilidad, haremos todo lo posible para aplicar al máximo nuestro programa, ya que tenemos un contrato moral con los marroquíes en general y nuestros electores en particular. Lo seguro es que el ritmo de las reformas populares o impopulares debe acelerarse para recuperar el atraso acumulado. La palabra clave es la competitividad. Nuestra economía está amenazada, hay que salvarla; los marroquíes quieren trabajar, invertir y vivir dignamente en su país, hay que ofrecerles las condiciones para ello; la corrupción es una gangrena, hay que erradicarla; la administración trabaja muy por debajo de sus posibilidades, hay que redinamizarla... Todo esto deberá hacerse en un clima de concertación con los actores nacionales y tomando en consideración las exigencias y límites de nuestro país.

a/i: Usted ha afirmado que el día en que el PJD entre en el gobierno, será un gobierno serio e íntegro, defensor de la moralización de la vida pública. ¿Qué entiende por moralización? ¿Garantizará el respeto a las libertades individuales y los derechos de los ciudadanos, sean o no conformes a los principios islámicos?

s.e.e.o.: La moralización remite, en un primer nivel, a la prioridad del PJD, entendida en el mismo sentido que el común de los mortales: igualdad de oportunidades, transparencia, aplicación de la ley, toda la ley y nada más que la ley, lucha implacable contra el crimen organizado, contra las trampas y los favores. El PJD se identifica con unos valores en los que el respeto de los derechos humanos es una obligación que no debe sufrir ninguna alteración sean cuáles sean las condiciones. No hay que olvidar que Marruecos es la cuna de una gran civilización que durante muchos siglos sirvió como modelo en la materia y deseamos preservar estos logros y principios que suscribe el conjunto de la humanidad.

a/i: ¿Están ustedes dispuestos, si entran en el gobierno, a tomar las medidas necesarias para que se aplique la Mudawana (código de familia)?

s.e.e.o.: La Mudawana es el producto de un consenso al que se ha sumado el PJD. En numerosas ocasiones hemos preguntado al gobierno sobre los atrasos acumulados en su aplicación. La Mudawana ha sido aprobada, y debe ser progresivamente aplicada y evaluada para un posible ajuste.

a/i: Tras los atentados terroristas del 16-M, su formación recibió una avalancha de críticas. ¿Cree usted que, año y medio después, el PJD ha apartado estas sospechas y ha logrado ofrecer una imagen de partido democrático que puede gobernar?

s.e.e.o.: Los que pretendían explotar estos dramáticos acontecimientos se dieron cuenta rápidamente de que el pueblo marroquí es cauteloso y no creyó sus supercherías. Esta cautela se puso de manifiesto con motivo de las elecciones locales en las que el PJD fue en cierto modo apoyado por los marroquíes allí donde se presentó y ello pese a todos los obstáculos que surgieron en su camino. Así pues, es el pueblo marroquí quien ha apartado esta sospecha construida de arriba abajo por quienes veían en el PJD un enemigo a derrotar. En la actualidad, el PJD dirige o participa en la administración de grandes ciudades de Marruecos, así como de varias decenas de ciudades de tamaño medio o pequeño. No necesitamos ofrecer una imagen de partido democrático: somos un partido democrático. Y no vemos quién puede negarnos esta cualidad. Para nosotros, la democracia es una cultura y un comportamiento cotidiano.

a/i: Los medios de comunicación cercanos al PJD adoptan unas posiciones que pueden considerarse muy conservadoras, mientras que desde la dirección del partido se exponen unas políticas más moderadas. ¿Puede esto minar la confianza que pudieran tener hacia su partido otras formaciones o sectores de la sociedad marroquí, así como los observadores europeos?

s.e.e.o.: El PJD no es un partido impregnado de hipocresía, dice lo que piensa no para contentar a éste o aquél, sino porque es nuestra línea de conducta. Tenemos unos principios y referencias a la vista de todos. La moderación formaba parte de nuestros principios antes incluso de que entrásemos en política. Es cierto que la confianza hay que ganarla, pero no a cualquier precio. Los que alberguen alguna duda sólo han de ver el trabajo que realizan nuestros militantes y nuestros representantes electos sobre el terreno.

a/i: La intervención del palacio real en las formaciones políticas ha sido una cuestión espinosa en la historia política de Marruecos. ¿Cómo cree que debería reglamentarse la relación entre ambas instituciones?

s.e.e.o.: Las relaciones entre las dos instituciones están destinadas a evolucionar con el tiempo, sobre la base de la concertación, el consenso y la cooperación por el interés general de la nación. Por otro lado, no se cambian unas realidades históricas milenarias por decreto. El proceso de cambio se ha acelerado en los últimos años, y está llamado a acelerarse todavía más, pero es necesario que los partidos políticos evolucionen también en la misma dirección, democratizándose y amparando mejor a la población. Toda transformación profunda debe ir precedida necesariamente de una mejor organización del ámbito político y de unas elecciones transparentes que den origen a un gobierno representativo y, lógicamente, fuerte.

a/i: ¿En qué medida se vería afectado el PJD por la prohibición del uso de la religión en el discurso de los partidos políticos? ¿Cuáles deberían ser, en su opinión, las principales funciones de dicha ley?

s.e.e.o.: Es casi imposible, incluso en los países occidentales, trazar una línea que separe claramente lo religioso y lo que no lo es. Es una cuestión demasiado compleja para ser concretada por una simple ley. Además, ¿qué es religioso y qué no lo es para el marroquí medio?

Es evidente que el PJD rechaza totalmente la idea de fundamentar la adhesión de los partidos políticos a unas bases religiosas. Lo que es más, el PJD rechaza toda idea de intrusión del ámbito político en las instituciones religiosas como la mezquita, el Consejo de los ulemas o las instancias que se encargan de la Fatwa. Si por separación se entiende la separación de las instituciones, el PJD sólo puede aplaudirla. Pero querer prohibir a la gente utilizar un lenguaje cargado de religión, como hacen a diario todos los marroquíes, sería puramente absurdo.

En cuanto a los valores, cada cual tiene unos y el PJD ha tenido la valentía de exponer los suyos. Dicho de otro modo, ¿puede existir un partido político sin valores, es decir sin doctrina? Los liberales tienen sus propios valores, los marxistas los suyos, los partidos democristianos otros; nosotros también tenemos los nuestros. Un partido sin valores no es un partido.

a/i: Usted ha señalado como prioridad la preparación de unas elecciones transparentes para 2007. ¿Dónde hay que situar los límites del crecimiento electoral de su partido? ¿Van a presentarse en todas las circunscripciones electorales en 2007?

s.e.e.o.: El PJD realiza una previsión estratégica a medio plazo. Decidir hoy lo que haremos para las elecciones de 2007 sería pura especulación. El PJD es un partido estructurado y democrático. Sus instancias decidirán en el momento oportuno de manera responsable. Lo que es seguro es que los militantes del PJD sabrán, como siempre lo han hecho, privilegiar el interés nacional sobre el interés partidista inmediato.

a/i: ¿Qué relación mantiene el PJD con los demás movimientos islamistas marroquíes que se sitúan al margen del espectro político?

s.e.e.o.: Tratamos de entablar un diálogo con ellos, ya que el PJD tiene la responsabilidad de colaborar con los actores nacionales por el interés general del país y para detener el extremismo.

Relaciones con España y la UE

a/i: ¿Qué espera de la nueva etapa en las relaciones entre España y Marruecos? ¿Cómo valora usted las últimas intervenciones de la diplomacia española en relación al Sáhara?

s.e.e.o.: España y Marruecos están vinculados por la geografía y la historia, han compartido periodos felices y otros no tanto. Es lo que ocurre con todos aquéllos que han vivido o viven juntos, lo que ocurre en cada familia. Tienen la suerte pero también la responsabilidad de ser el lazo que une dos continentes, dos culturas, dos civilizaciones, dos mares... Por tanto, sería anormal que España diese la espalda a lo que ocurre en el Magreb o que las poblaciones del Magreb no se sintieran afectadas por los dramáticos atentados terroristas que sacudieron Madrid el 11 de marzo de 2004.

En cuanto al problema del Sáhara que envenena las relaciones con nuestros vecinos y hermanos argelinos, la intervención de la diplomacia española constituye un acto responsable y un gesto digno de respeto. El PJD valora con mucha estima la acción emprendida por el actual gobierno español, al igual que desea que las relaciones entre nuestros países se refuercen en el interés de ambos pueblos. Tendremos que reforzar el marco de diálogo y de cooperación bilaterales.

a/i: ¿Qué implicaciones puede tener para Marruecos y para su partido la apertura de negociaciones con Turquía para su entrada en la UE? ¿Considera usted que el “modelo turco” puede ser una referencia para la participación de los islamistas en la vida política de los países democráticos?

s.e.e.o.: Turquía desea integrarse en la UE. Es legítimo, a condición de superar la lógica de una determinada Europa que desearía encerrarse en unas bases ya superadas. La Europa “sin orillas”, en el sentido utilizado por François Perroux, sería una Europa abierta a sus vecinos que integraría a aquéllos que deseasen incorporarse a ella. El camino seguido por Turquía será un buen ejemplo para Marruecos en sus relaciones con la UE. Resulta difícil trasladar la experiencia turca a Marruecos, aunque nos es de gran inspiración, al igual que los turcos se inspiraron en nosotros al principio. Compartimos ya un nombre y la lámpara, deseamos compartir con ellos muchas cosas por el bien de nuestra civilización y la relación con Occidente. Europa debe alentar esta experiencia por todo el Mediterráneo.

a/i: Usted ha afirmado que en Europa se carece de referencias religiosas, mientras que algunos consideran que son precisamente las nuevas referencias religiosas las que crean tensiones en suelo europeo. ¿Cuáles serían sus propuestas para la gestión del islam en Europa?

s.e.e.o.: Todo sistema de valores lleva en sí el enfrentamiento cuando es adoptado por estructuras no democráticas. La historia está cargada de ejemplos (nazismo, fascismo...). El sistema de valores islámico es modificable en función de si uno se encuentra en una sociedad islámica o en una no islámica. El programa del PJD turco será diferente del que es en la actualidad ya que en la unidad europea, la población turca quedará diluida en una no musulmana, como ocurre con los emigrantes procedentes del sur del Mediterráneo. El islam debe organizarse al igual que las demás religiones, y aportar a Europa una riqueza a nivel de civilización, así como unos avances en relación con sus competidores en el mundo musulmán.

a/i: ¿Qué propone para combatir la radicalización de los grupos minoritarios, en Europa y en el Magreb, que daña la imagen del islam en el mundo?

s.e.e.o.: La gente no nace violenta, se vuelve violenta. La violencia no se identifica de forma automática con los musulmanes aunque, en la actualidad, es la más mediatizada. En cierto modo, unas determinadas condiciones llevan a ciertas personas a cegarse y a matar a inocentes. Es horrible.

Pero condenar no puede en absoluto eximirnos de la búsqueda objetiva de las condiciones que llevan a la gente a abrazar la violencia como modo de expresión y de cambio. En el PJD hemos llegado al convencimiento de que para vacunar a nuestros jóvenes frente a estas monstruosidades, hay que darles una dosis de islam que pueda protegerles contra los extremistas de todo tipo. El error fatal sería privarles de ello y exponerles a los otros sin medios de defensa. El PJD es incapaz de desempeñar este papel por sí solo; los partidos políticos, la escuela, la televisión, la mezquita, etcétera, deben esforzarse en esta tarea.

El islam no tiene nada que ver con el terrorismo, al igual que el cristianismo no tiene nada que ver con el nazismo o con la violencia en Irlanda o España. Se trata de gente que usa las religiones y abusa de ellas.

afkar/ideas Revista trimestral para el diálogo entre Magreb, España y Europa
      

Estudios de Politica Exterior S.A. Núñez de Balboa 49, 5º pl. 28001 Madrid. Tel: 91 4312628 Fax: 91 435 40 27
IEMed Girona, 20. 5ª planta · 08010 Barcelona · Tel: 93 244 98 54 Fax: 93 247 01 65

© 2003 afkar / ideas - webmaster@iemed.org