EXPOSICIÓN
Pia Almoina
Barcelona


Venderse las joyas

Arracades (Regió de Ghomrassen i Tatauin, Tunísia). Col·lecció particular

Las joyas son de exclusiva propiedad de las mujeres y pueden intercambiarse por toda clase de bienes en momentos de necesidad. Este hecho es importante en unas sociedades en las que con frecuencia se desarrolla una economía familiar de autosubsistencia, y en las que la producción femenina de alfombras y cerámicas para vender en los mercados no es suficiente para compensar una mala cosecha o la muerte del ganado. La necesidad de ayudar económicamente al grupo familiar explica que muchas joyas combinen el coral o el ámbar con el plástico o los cristales de colores. En algún momento se intercambió el material noble por dinero con el objetivo de mejorar la situación familiar. Ante estas eventualidades, la mujer puede decidir vender a algún comerciante las piedras semipreciosas que formaban parte de una joya o desprenderse de toda la joya.

La venta de las joyas nos permite observarlas desde una perspectiva que va más allá de lo estético, lo simbólico, lo religioso o lo familiar. Las joyas están sujetas a un intercambio económico protagonizado por las mujeres.

Las razones que pueden incitar a su venta son diversas:

— permiten la subsistencia del grupo;
— garantizan el establecimiento de nuevas alianzas familiares: los matrimonios son caros y requieren una inversión que cubra los gastos de la boda y la dote;
— pueden venderse para financiar luchas armadas, como pasó durante la defensa del Rif por Abd-el-Krim contra los colonizadores españoles en la década de 1920 o en el curso de la guerra por la independencia de Argelia de finales de los cincuenta;
— facilitan la emigración de algunos de sus miembros fuera de la comunidad, especialmente hacia el extranjero, donde se esperan más garantías de éxito.