EXPOSICIÓN
Pia Almoina
Barcelona


¿Entre la tradición y la modernidad?

Fíbules (Anti Atles Occidental, Marroc). Col•lecció particular

La joyería bereber utiliza la plata, el coral y el ámbar, y repite toda una serie de motivos vegetales, florales y geométricos en sus decoraciones.

Durante las últimas décadas han empezado a mostrarse algunos cambios, fruto de la dificultad de acceder a estos materiales y también a la pérdida de valor simbólico que ha sufrido la plata en favor del oro debido a un proceso de arabización e islamización. En los años setenta se detectó que algunas zonas del Magreb pedían joyas en oro y no en plata, en un cambio de la demanda que no se inscribía sólo en el campo de los materiales, sino también en el de las formas y decoraciones. Algunas familias ricas establecidas en ámbitos urbanos han empezado a añadir monedas de oro a collares y fíbulas. E incluso se ha fundido la plata de las joyas antiguas para realizar nuevas piezas o añadidos de tipo más innovador a las joyas tradicionales.

En general, también se comenzaron a sustituir las piedras semipreciosas por vidrios de colores y por plástico, al tiempo que la plata se veía reemplazada por la aleación de otros metales de bajo coste. Esta producción se dirigía a familias empobrecidas que no podían costearse joyas de mayor calidad.


Buena parte de los joyeros fueron judíos descendientes de los expulsados de España en 1492, que se establecieron en el norte de África en convivencia pacífica con bereberes y árabes. Estos judíos empezaron a añadir sus propios motivos decorativos, como la característica estrella de David –de seis puntas– combinada con otros motivos religiosos, como el candelabro.

Hoy en día, las técnicas de los artesanos judíos han pasado de generación en generación y ahora son también conocidas por los bereberes que se quedaron con sus negocios, tal como sucedió, por ejemplo, entre los tuaregs, los cabileños y los amazighs del Alto Atlas central. Algunos joyeros han cogido las monedas de plata y, en lugar de añadirlas a fíbulas o collares como se había hecho en otros tiempos, las han fundido y, sin cambiar las decoraciones tradicionales, han convertido el metal en hilo de plata para elaborar joyas en filigrana con formas geométricas (espirales) o animales (pájaros, tortugas, etc.). Esta circunstancia probaría que las transformaciones en la joyería no llegan forzosamente a todas partes y que, probablemente, siempre quedarán lugares en los que se seguirán elaborando las joyas con los materiales, las formas, las técnicas y las decoraciones características de los amazighs.