La riqueza de las mujeres
El derecho consuetudinario amazigh, transmitido
oralmente de generación en generación y perpetuado en
gran parte de las tribus, es un tipo de justicia impartida
por la jama’a, o asamblea tribal, representada por un
colectivo de hombres con frecuencia ancianos. Este
corpus legislativo autóctono, muy diferente entre los
grupos bereberes de un mismo país, convive con el fiqh
o derecho islámico en el sistema social bereber hasta la
homogeneización jurídica que llevaron a cabo los estados
independientes a mediados del siglo xx. Una de las
diferencias más notables entre ambos derechos se refiere
a la herencia. Mientras que el derecho islámico otorga
a las mujeres la mitad de lo que reciben los hombres, el
derecho amazigh reparte generalmente los bienes de la
herencia entre los varones.
Las joyas son siempre propiedad de las mujeres y
representan su independencia económica en caso de
problemas o desacuerdo con el cónyuge. Normalmente
pasan en herencia de madres a hijas, aunque las mujeres
amazighs también las reciben de manos de sus maridos
o de los padres de éstos cuando se casan, ya que
constituyen su dote. La cantidad y calidad de las joyas
que reciben al contraer matrimonio varía según el pacto
familiar y, sobre todo, según el estatus familiar de los dos
contrayentes. Así, un hombre que quiera casarse con una
mujer de una familia con muchos recursos tendrá que dar
una dote muy alta expresada en joyas y, si es necesario,
también en dinero o especies.
Las joyas, al igual que los vestidos, identifican a los
miembros de una misma tribu, de manera que sus formas,
materiales y decoraciones nos informan tanto del origen
tribal como geográfico de las mujeres que las llevan.
Durante mucho tiempo, la dote se ha considerado una
mercantilización de las mujeres. Ciertos investigadores
franceses del siglo xix y de principios del xx creían que la
dote era la prueba de que, en las sociedades magrebíes,
el contrato matrimonial escondía una compraventa de la
esposa. Para la mayoría, la dote señalaba los derechos
adquiridos del marido respecto a la mujer mientras durara
el enlace.
Actualmente la dote se considera desde una perspectiva
muy diferente: constituye la parte que le corresponde
a la futura esposa por su participación en la creación
y consolidación del nuevo vínculo familiar. La dote,
además de representar un reconocimiento social de la
mujer, permite garantizar su autonomía económica ante
cualquier situación adversa.
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