EXPOSICIÓN
Pia Almoina
Barcelona


Jardines secretos. La naturaleza imaginada

El mundo amazigh es complejo y rico. La representación natural y simbólica se expresa con la cerámica, los diseños de las alfombras y los tapices, el tatuaje de la henna y, también, en la joyería. Buena parte de las decoraciones florales, vegetales, geométricas o animales tienen una función protectora. Este conocimiento es compartido por ambos sexos y es tan importante la función del objeto como su valor estético y simbólico.

Las poblaciones amazighs ocupan territorios muy diferentes y distantes entre sí. Esta diversidad geográfica se evidencia porque pueblan litorales, montañas, llanuras, desiertos y oasis, lo que permite desmitificar una imagen que históricamente se ha vinculado sólo al desierto y al nomadismo. Sin embargo, buena parte de las formas y los motivos decorativos que se han utilizado en joyería presentan muchas similitudes a pesar de la distancia geográfica. En primer lugar, porque algunos motivos vegetales y geométricos que utilizan son pervivencias de su entorno real o utópico, y forman parte de su naturaleza imaginada. Pero también porque algunas de las decoraciones son recreaciones de la escritura líbicobereber, del tifinagh: las líneas franqueadas de trazos perpendiculares, los puntos y también los triángulos.


La joyería amazigh reproduce diversos símbolos y representaciones animales, geométricos o florales con diferentes significados. Entre los motivos animales, destacan los pájaros, las tortugas, las serpientes, los lagartos y los peces. El pájaro recuerda la naturaleza, es el mensajero de las buenas noticias y aporta fecundidad y riqueza. Las tortugas alejan la mala suerte y son símbolos de fecundidad. La serpiente protege los cereales y salvaguarda las fuentes de agua. El lagarto protege de las enfermedades y conjura el mal de ojo. Los peces garantizan la fertilidad femenina.

También tienen un simbolismo importante la lámpara de aceite, la cruz, la daga y el fusil, y el disco, el círculo y la rueda. Se trata de motivos cargados de poder mágico y guerrero. Por ejemplo, las cruces rechazan las miradas envidiosas y las dispersan a los cuatro vientos. La daga y el fusil apelan a la defensa contra los enemigos. El disco, el círculo y la rueda apelan a los antiguos ritos solares y lunares de los amazighs. El círculo inacabado de los pendientes de aro tuaregs simboliza el recorrido cíclico de los nómadas y el período intermedio que anuncia la nueva partida.