EXPOSICIÓN
Pia Almoina
Barcelona


Islam y creencias. Protección y bendición

En el norte de África, el islam se expresa de dos maneras diferentes: coexiste un islam oficial o escriturario, centrado en el Corán y las mezquitas, con un islam informal o popular, expresado con la peregrinación a la tumba de un santo (moussem) y el culto de los santos. Ambos se articulan tanto en los ámbitos urbanos como en los rurales. Con frecuencia se afirma, erróneamente, que el islam informal es mayoritariamente bereber.

Mientras el islam se abría camino en la vida cotidiana de los bereberes, algunas prácticas iban más allá de esta expresión monoteísta para adentrarse en el mundo de las creencias. Numerosas mujeres utilizan amuletos para protegerse, tanto a ellas como a sus familias y a sus hijos; esta práctica muestra la simbiosis que se produce en la vida diaria de muchos amazighs.

La expresión del sentimiento religioso y de la fe se aprecia en la existencia de numerosos pequeños portacoranes, que forman parte de fíbulas y collares, y que nos hablan de la fe musulmana, mientras que las joyas están llenas de amuletos de todas clases y de formas y representaciones de todo tipo con las que se presenta una fe de creencias muy mezcladas.


La mano de Fátima (también denominada khamsa, luha y afus) es un amuleto que utilizan tanto los árabes como los bereberes, cuyo origen es bastante controvertido. Se señala que se identifica como «mano», entendida como un símbolo de protección que materializa las ideas con su actividad y que representa la autoridad y la dominación, y como el número «cinco», ya que tiene siempre la particularidad de estar formada por los cinco dedos de la mano.

El «cinco» es una representación simbólica del cuerpo humano, un símbolo del universo con dos ejes que pasan por el mismo centro, y un símbolo de orden y perfección que, en definitiva, reúne los cinco sentidos, las cinco formas sensibles de la materia.