EXPOSICIÓN
Pia Almoina
Barcelona


Los bereberes de ayer y hoy

Los amazighs («hombres libres», «hombres nobles») son un grupo étnico originario del norte de África al que la historiografía se ha referido con frecuencia como bereberes. Su territorio se extendía desde Egipto hasta el Atlántico (incluyendo las Islas Canarias) y desde el Mediterráneo hasta las fronteras del África subsahariana. Esta ubicación propició el establecimiento de relaciones con las sucesivas oleadas migratorias llegadas desde Oriente Próximo (fenicios, griegos, cartagineses, romanos y bizantinos). Con la conquista árabe de mediados del siglo vii, los árabes se convirtieron en el grupo mayoritario de la orilla sur del Mediterráneo.

Actualmente, los grupos amazighs más numerosos se hallan en Marruecos y Argelia. En Marruecos hay un censo próximo a los 12 millones de personas (Rif, Atlas Medio, Alto Atlas, Antiatlas y Sous), mientras que en Argelia son más de 6 millones (sobre todo en la Cabilia, el Aurés y el Mzab).

Turmelleres (Vall del Draa, Marroc) Col·lecció particular

Un segundo gran grupo bereber lo constituyen los tuaregs, cerca de un millón de personas que habitan en diversos países de la zona saharosaheliana (Níger, Mali, Argelia, Libia, Burkina Faso y Nigeria). El resto de la población amazigh, unos cuantos miles de personas, se ubica en Túnez (Djerba, Matmata y Krumiria), en Libia (Tripolitania, Djebel Nefussa y Zaouara), en Egipto (Siwa) y en el sur de Mauritania.

Tres son los aspectos más relevantes del mundo amazigh: la lengua, el derecho consuetudinario y el parentesco.

La diversidad lingüística de los amazighs es notable, lo que dificulta la normalización de la lengua. El tamazigh es una lengua de origen camítico-semítico, que nunca se ha escrito de manera sistemática, sino que se ha transmitido de manera oral. Aun así, tenemos constancia escrita, en grafía tifinagh, desde hace aproximadamente 6.000 años.

Actualmente se hablan diferentes dialectos en el área amazigh: el tarifit, el tashilhit, el cabil, el chauia, el mozabí y el tuareg, entre otros. Las fíbulas, además de su valor estético, tienen una función concreta: cerrar los trajes sin costuras que visten las mujeres.


Fíbula (Regió de Medenine-Gerba, Tunis). Col•lecció particular

Las fíbulas son unos broches con hebilla con una aguja en un extremo, de un estilo similar al que utilizaban los griegos y los romanos, y siempre de medidas y formas muy variadas. Han recibido diferentes nombres que dependen de la lengua bereber en que se pronuncien, del tipo de fíbula (articulada, redonda, etc.) y del grupo femenino que la utilice (niñas, solteras, casadas, etc.).

La fíbula del Rif es una de las piezas más emblemáticas de esta región marroquí. Es de plata, tiene forma de almendra y simboliza el ojo que permite rechazar al mal. La pieza central se denomina «tortuga» y se caracteriza por los numerosos orificios que presenta en su superficie. Representa un importante símbolo de fertilidad y felicidad para la pareja y sirve para contener especias aromáticas (por ejemplo, el clavo, muy extendido también en Argelia). Otras veces, el elemento central es una pequeña caja para guardar amuletos, versículos coránicos, etc. Con frecuencia estas fíbulas no son dobles, sino aisladas, ya que se precisan para abrochar los vestidos de diario.